24 de enero de 2010

Baroca, La Isla de Los Que Sólo tienen Un Riñón




La Noche Temática de ayer sábado 23 de enero tocaba el triste asunto del "Turismo médico". Aprovechar las vacaciones para hacerse una operación de cirugía en Tailandia o México es una tendencia creciente, particularmente para los estadounidenses. En estos países el coste llega a ser tres veces inferior. Otros destinos son Filipinas o India, países en los que los más pobres venden un riñón por 3000 euros o las mujeres alquilan sus vientres para engendrar hijos de otras parejas. Esto supone un negocio para empresas y clientes a la vez que plantea importantes cuestiones morales.

A la mísera barriada de Bacora, al sur de Manila y cerca del puerto, se le denomina "La Isla de Los Que Sólo tienen un Riñón". La gran mayoría de los varones jóvenes han vendido uno de sus riñones a cambio de 3000 euros para sacar a sus esposas, hijos e hijas de la miseria. Es estremecedor constatar que "sacar a sus familias de la miseria" supone conseguir a duras penas una barraca techada de uralita, un poquito mejor que las demás, las de sus vecinos; conseguir una pequeña tele en color y que los niños y niñas puedan acudir a la escuela. Estas nimias mejoras en la precaria calidad de vida, supone que la gran mayoría de padres de familia estén expuestos a perder su vida a corto o medio plazo, ya que sobrevivir con un solo riñón en condiciones de vida tan precarias es harto difícil.

Mi padre era enfermo renal crónico. Los médicos detectaron su enfermedad cuando cumplió 45 años, después de sufrir tres infartos seguidos. Durante años esperó pacientemente que le donasen un riñón por los cauces legales. Acudía puntualmente a diálisis tres veces por semana. Durante seis largos y duros años de enfrentarse a una máquina de diálisis con la que guardaba una especie de relación "amor-odio", no dudó en ser desplazado voluntariamente al final de la lista de espera, cuando veía que compañeros suyos trasplantados, morían a los pocos días de recibir un riñón por los cauces legales. Mencionó una vez que un compañero suyo muy rico había conseguido un riñón acudiendo al mercado del tráfico de órganos. Le habían trasplantado seguramente un riñón filipino de algún preso. Los presos en Manila por aquel entonces donaban gratuitamente un riñón a cambio de su libertad. Este hombre rico murió a los pocos meses. Rechazó el riñón y no sobrevivió a las múltiples operaciones. Recuerdo que mi padre censuraba duramente este lamentable tráfico de órganos. Por aquel entonces un aristócrata belga vendía riñones de donantes por catálogo a las gentes pudientes del mundo occidental.

Mi padre finalmente recibió un trasplante a los 51 años que le permitió vivir hasta los 72 con cierta calidad de vida, viajando con su maleta rodante hasta el final de sus días.

Me siento orgullosa de reconocer ahora -antes no era muy consciente de ello - que mi padre mantuvo una actitud de dignidad, nobleza e integridad que a otros muchos enfermos renales les ha faltado, sencillamente porque han vendido su alma al diablo. Recibir un riñón de un padre de familia joven en la plenitud de su vida, me parece un sacrilegio que debiera estar penado por la ley. A la cárcel los que trafican. A la cárcel los enfermos que buscan su salud por estos cauces de ilegalidad y dolosos. A la cárcel los intermediarios. A la cárcel los médicos que se lucran con este tráfico inhumano. A la cárcel los gobernantes de esos países deplorables. A la cárcel con todos ellos.

2 comentarios:

satenight dijo...

Viatge cap a Ítaca, preciosa!
pero Gemma la voz del que la canta no parece la voz de Llach, no, no le rinde justicia, parece que sea un montaje no muy bueno, lástima.
aunque el mensaje es lo importante, lo importante es hacerse sabio mientras llegas a Ítaca.
Alguien que se niega a un transplante me hace pensar mucho. Esas personas deben estar por encima, a muchos kms de otras
Un beso tierno, muy tierno

Gemmayla dijo...

Hola Sate:
Escuché todas las versiones de Youtube y lo cierto es que tienes razón, son todas de muy mala calidad. No le rinden justicia a Llach y a esta preciosa versión catalana de los magníficos versos de Kavafis. Finalmente me decidí por esta versión por el propio público, el calor del público, tan ferviente y emocionado. Es conmovedor.
Mi padre Sate, rechazaba los traspalntes en una época en la que fallecían la mayoría de los trasplantados. Decía que prefería verse sentenciado a depender de la máquina de Diálisis que fallecer tan joven. Es cierto que por aquel entonces, principios de los 80, esta cirugía no había alcanzado el nivel casi de perfección de la época actual. España es pionera actualmente y conozco afortunadamente a mucha gente que vive gracias a un trasplante de ríñón. Puedo asegurarte que si la máquina de Diálisis ahora se ha perfeccionado, fue en parte a las luchas y reivindicaciones de personas enfermas como mi padre que protestaba y hasta elevaban reclamaciones a instancias superiores denunciando que por aquel entonces las máquinas de Diálisis contagiaban de la peor Hepatitis y de Sida a los enfermos renales, por no hablar de su pésimo funcionamiento. También resultaban infectados por las transfusiones de sangre que se veían obligados a recibir. En fin, qué tiempos tristes aquellos, Sate. Y pensar que luego esas máquinas infectadas y portadora de enfermedades peores, se cedían como un "caballo de regalo" a países subdesarrollados como Rumanía. En fin, qué lamentable.

Muy feliz día, preciosa Sate.

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