2 de septiembre de 2015

"El Gris" de Javier Pérez

Ayer cuando terminé de leer la magistral novela “El Gris” de Javier Pérez, entré en Twitter para poner en orden mis ideas lectoras y el primer mensaje que me entró en pantalla fue éste: " Polizei München ‏@PolizeiMuenchen Please do not bring any more goods for the Moment. The donations at hand will be sufficient for the refugees present and arriving today".  Desde luego, las casualidades y las coincidencias no existen. Ni que el mismísimo comisario Muller me hubiese hecho llegar este mensaje.


Preciso explicar los antecedentes. Esta pasada Feria del Libro de El Retiro en Madrid le pedí a una amiga que me acompañase para poder conocer al fin en persona a Javier. Llevé conmigo un ejemplar de su última novela “ Violín negro en orquesta roja” para que me lo firmara y olvidé llevar “La crin de Damocles”, Premio Azorín 2006, pero espero de todo corazón que en una próxima ocasión pueda ser. Fuimos dando un paseo desde nuestro barrio y como teníamos tan recientes las Elecciones Municipales 2015, las calles se me antojaban todas ellas “strasse” y temía que en cualquier momento nacionalsocialistas, comunistas y separatistas todos a una como Fuenteovejuna aparecieran enarbolando sus banderas, consignas y discursos excéntricos al doblar cualquier esquina. Pero, ni Aguirre es Hitler, ni Carmena Stalin y menos aún Madrid, Cataluña. Alguna pancarta y pasquín de las recientes elecciones engalanaban las fachadas y el clima era de lo más primaveral, distendido y libre. Una vez en el Recinto Ferial, quiso el destino que entre la multitud, nos topásemos con Javier y pronto reconocí sus facciones y toda entusiasmada le grité: ¡Javier, soy Gemmayla y he venido expresamente para conocerte y saludarte en persona! ¡Y por supuesto, también traigo mi ejemplar para que me lo firmes! Javier, más simpático y noble que las antiguas pesetas, nos invitó a mi amiga y a mí a un café. Estuvimos charlando como quien se conoce de toda la vida. No en vano, tantos años de encuentros literarios en el Tintero Virtual, habían creado lazos virtuales que ni el anonimato más pertinaz podían romper. Tuvo Javier la deferencia de regalarme un ejemplar dedicado, de la que él dijo considerar su mejor novela, “El Gris” y como ya apremiaba el tiempo y él debía acudir a su caseta para firmar ejemplares, nos despedimos con un “hasta luego”, que es la manera típica madrileña de despedirse la gente no sólo en Madrid, también en todas las partes del mundo.


Un día de mis vacaciones en julio, en plena ola de calor, le dije a mi hijo mayor que ya no podía más, que estaba harta de ventilador y duchas de agua fría y que necesitaba un chapuzón en alguna piscina. Decidimos entonces, acudir a la piscina de la décima planta del Hotel Emperador en La Gran Vía. Me llevé “El Gris” conmigo y si me descuido me atrapó tanto su lectura que casi se me olvida darme ese chapuzón. Los días siguientes, la ola de calor no daba tregua y me era imposible concentrarme en casi ninguna tarea. Con todo dolor de mi corazón, aplacé la lectura para cuando remitiese la ola de calor. Así que este mes de agosto que ha sido benigno en calores y sofocos, he podido leer de un tirón “El Gris” y sólo puedo decir que es la mejor novela que he leído en mucho tiempo. Siempre fiel a los antecedentes, añado que los dos últimos libros leídos antes de “El Gris”, han sido “La ladrona de libros”(título original en inglés, The Book Thief) de Markus Zusak publicada en 2005. Se llevó el Premio Michael L. Printz en 2007 y “El Violinista de Mauthausen, de Andrés Pérez Domínguez. Me han gustado mucho ambos, pero “El Gris” me parece superior. Las comparaciones son odiosas, ya lo sé. Pero, la prosa certera, entre romántica, gótica y detectivesca me han trasladado a aquellos relatos maravillosos de Edgar Allan Poe. Recordemos que Julio Cortázar ordenó los relatos de Poe de acuerdo con el "interés" de sus temas. «Sus mejores cuentos son los más imaginativos e intensos; los peores, aquellos donde la habilidad no alcanza a imponer un tema de por sí pobre o ajeno a la cuerda del autor» Al traducirlos, los agrupó en: 1. Cuentos de terror; 2. Sobrenaturales; 3. Metafísicos; 4. Analíticos; 5. De anticipación y retrospección; 6. De paisaje; y 7. Grotescos y satíricos. Destaca Cortázar lo expresado por Poe en una carta: «Al escribir estos cuentos uno por uno, a largos intervalos, mantuve siempre presente la unidad de un libro». Pues bien, en “El Gris” bien podría Cortázar indicar y señalar que toda esta temática detectivesca, romántica, gótica, cuidando muy especialmente la unidad temática narrativa, la encontramos en “El Gris” de Javier Pérez. Hay intriga, terror sutil y horror matizado y cribado analítica y depuradamente. Hay anticipación y retrospección. Hay paisaje urbano. Hay metafísica del crimen. Hay fina y sutil ironía que baja de su pedestal grotesco y satírico al mismísimo Hitler. Hay valentía, fuerza y coraje en la figura del comisario Muller. Hay plausibilidad psicológica en todos y cada uno de los personajes. Hay maestría y preciosa prosa. Tiene lo que toda novela negra ha de tener. Hay como diría Poe “cuento de raciocinio” y trama elegante, añado yo. El protagonista asesino es elegantemente macabro y sus víctimas son delicadamente grises y tristes. El final es sorprendente, pero, como diría Charles Caleb Colton, “Es una pobre lectura la que se hace solo por ver cómo termina un libro”. Las novelas de Javier Pérez nunca terminan. Llevan en su impronta una dúctil huella que anhela continuidad. Al lector le apetece regresar a la Alemania de 1923, a las calles mortecinas de aquel entonces que cobran protagonismo y audacia por un personaje “firme, seguro y fuerte” tal como se nos describe al comisario Muller. Sólo puedo decir, querido lector, que a qué estás esperando para leer “El Gris” y quedarte prendado de sus páginas.

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Hoy cumplirías 56. Sólo quienes somos de tu quinta y generación sabemos cuánto tuviste que soportar. Aquella época era aún muy muy machist...