28 de abril de 2018

Me sumo a la campaña #Cuéntalo...

La inmensa mayoría de las mujeres y además de todas las edades tenemos algún episodio ingrato que contar. No hace ni dos años un tipo me siguió hasta mi casa cuando regresaba de mi turno de noche y me tuve que defender a golpes hasta lograr cerrar la verja del portal en sus narices. Subí por las escaleras hasta mi quinto piso con el corazón que se me salía del pecho porque me aterrorizaba que hubiese podido entrar en el portal y desistí de usar el ascensor. Y mi madre nos contaba que cuando ella cuidaba a un niño, el tío de este chiquillo quiso abusar de ella. Ella imploró y tuvo mucha suerte porque el monstruo la dejó en paz. Al regresar a casa se lo contó a su madre, mi abuela, que por aquel entonces era muy joven y viuda y acariciando a mi madre la consoló diciendo que lo mejor era olvidar el lamentable y deleznable episodio porque si lo denunciaban nadie les creería.Tal como se ha puesto en duda a la víctima de la maldita Manada, a la que pusieron un detective para demostrar que era feliz después de la violación. Asco y más asco. #Cuéntalo

19 de abril de 2018

Salmo, 23

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma; me guía por los senderos de justicia, por amor a su nombre; aunque vaya por un valle tenebroso, no tengo miedo a nada, porque tú estás conmigo, tu voz y tu cayado me sostienen. Me preparas una mesa ante mis enemigos, perfumas con ungüento mi cabeza y me llenas la copa a rebosar. Lealtad y dicha me acompañan todos los días de mi vida; habitaré en la casa del Señor por siempre jamás.