1 de diciembre de 2011
30 de noviembre de 2011
Hasta siempre, Montserrat Figueras
"Montserrat Figueras García (Barcelona, 15 de marzo de 1942 - Bellaterra, Barcelona, 23 de noviembre de 2011), cantante de tesitura de soprano, especializada en música medieval, renacentista y barroca.
Nacida el 15 de marzo de 1942 en Barcelona en el seno de una familia de melómanos; su padre, además, tocaba el violonchelo.
Siendo aún muy joven, Montserrat comenzó a estudiar canto y teatro, siendo alumna de Jordi Albareda. Colaboró desde muy joven con Enric Gispert y se unió después al grupo de música antigua Ars Musicae de Barcelona, donde cantaría las obras de los grandes polifonistas españoles del siglo XVI. En esa misma agrupación, conocería a Jordi Savall, con quien se casaría en 1968 y con quien tendría dos hijos: Arianna y Ferran Savall, que son también músicos cantantes e instrumentistas. Arianna Savall es sobre todo arpista.
Comenzó a estudiar técnicas vocales de canto antiguas en 1966, desde los trovadores hasta el barroco, desarrollando una manera de cantar estas músicas que aúna la vitalidad con la fidelidad histórica en la interpretación.
En 1968, la pareja formada por Montserrat Figueras y Jordi Savall se instala en Basilea (Suiza) para estudiar en la Schola Cantorum Basiliensis y en la Musikakademie Basel con Kurt Widmer, Andrea von Rahm y Thomas Binkeley; permanecerá en ese país hasta 1986. Más tarde continuará sus estudios con Eva Krasznai; mientras, Montserrat desarrolla un gusto especial por la música antigua, destacando como una de las máximas exponentes e una generación de músicos para los que era evidente que la música anterior a 1800 necesitaba un nuevo enfoque técnico y estilístico.
En 1974, la pareja funda, en compañía de Lorenzo Alpert (instrumentos de viento y percusión) y Hopkinson Smith (instrumentos de cuerda pulsada), el grupo Hespèrion XX, que se consagrará a la interpretación y a la revalorización del repertorio musical hispánico y europeo anterior al 1800.
En 1987, Figueras contribuye con su marido a la fundación del coro La Capella Reial de Catalunya. La pareja ha fundado también la orquesta Le Concert des Nations y el sello discográfico Alia Vox. Al comenzar el nuevo siglo, la agrupación Hespèrion XX tomará el nombre de Hespèrion XXI.
Dentro las agrupaciones anteriores o como solista, ha destacado por sus interpretaciones del 'Canto de la Sibila', 'Ninna Nanna', el 'Misterio de Elche' o el 'Llibre Vermell de Montserrat'. También colaboró, junto a Jordi Savall, en la banda sonora de la película Todas las mañanas del mundo.
Durante su carrera artística grabó más de 60 CD y recibió premios como el Grand Prix de l'Academie du Disque Français, Edison Klasik, el Grand Prix de l'Académie Charles Cross y un Grammy por el libro-CD Dinastía Borgia. También recibió en 2003 el título de Officier de l'Ordre des Arts et des Lettres por parte del Gobierno francés, y en 2011 es galardonada con la Cruz de Sant Jordi de la Generalidad de Cataluña.
Falleció el 23 de noviembre de 2011 en su domicilio de Bellaterra, en Cerdanyola del Vallés (Barcelona) debido a un cáncer."
22 de noviembre de 2011
17 de noviembre de 2011
4 de noviembre de 2011
29 de octubre de 2011
Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch....Amadeo, en el hueco del avellano blanco, cerca de la gruta roja......Dedicado a todas las personas con Síndrome de Guilles de la Tourette
En su gira por las cortes de Europa, Leopold ha recibido una invitación de un aristócrata, primo lejano del arzobispo de Salzburgo, para pasar unos días de descanso en su residencia de verano en la aldea más pequeña del mundo que ostenta el nombre más largo, Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch , que en galés significa «la iglesia de Santa María en el hueco del avellano blanco, cerca de un torbellino rápido; y la iglesia de San Tisilo, cerca de la gruta roja».
El pequeño Amadeo acompaña a su padre. Grita por la ventana de la calesa el nombre completo casi impronunciable con una facilidad de ensalmo mientras carcajea. Su padre intenta emularlo pero sólo consigue pronunciar “ Hlan-vair-puhl-güin-guihl-go-gue-ra-“. Ambos ríen, aunque pronto Leopold recupera el semblante adusto y serio que le caracteriza:
- ¡Compórtate, Amadeo! Quiero que en casa de Sir Anglesey te comportes, que guardes la compostura y el decoro, que te concentres en dominar tus tics. Prométemelo, Amadeo. No podemos defraudar su confianza y su alta estima para con nosotros.
- Sí, padre..lo prometo.
- Y no se te ocurra hacer rimar Anglesey con palabras obscenas y soeces.
- Está bien , padre. No lo haré…lo intentaré pero no sé si seré capaz…Anglesey, bloddy hell… -
El niño no para de reír, bromear y su padre esboza una sonrisa dibujada como una mueca forzada en su rostro fatigado. Ha sido un año agotador, de giras, viajes, de vida nómada. Leopold parece fatigado, no así su hijo, el pequeño Amadeo que con cada aventura, con cada experiencia cobra nuevos bríos, energía inagotable. Sus diez años semejan un rebosante cofre de tesoros, algunos evidentes, desbordantes, superando los límites de la continencia; otros escondidos como una perla del mejor oriente, oculta en el interior de una concha en las profundidades de un recóndito mar. Amadeo es un niño genial, alegre, dicharachero…siembra júbilo por doquier. Se lo rifan las mejores casas aristocráticas, toda la realeza europea. Es un niño prodigio de energía igualmente prodigiosa y exuberante. Su padre a veces piensa en él y lo describe como un pequeño ser instalado en una primavera y un verano eternos, como un cascabel de alegría que no cesa. Recuerda una vez en que le dijo a su esposa, "Sólo nos han sobrevivido dos de nuestros siete amados hijos, Nannerl y Wolfgang Amadeus, pero en especial nuestro benjamín se me antoja la mayor parte del tiempo como si en él habitaran sus cinco hermanos, nuestros añorados hijos que Dios se llevó consigo porque así fue su voluntad divina":
- ¡Padre, padre, hemos llegado, hemos llegado! ¡Mira, padre, nos esperan! En la inmensa explanada del jardín de la gran mansión, aguardan el Sr. Anglesey, su esposa Magda y su hija Teresa, una preciosa niña con interminables trenzas pelirrojas recogidas en una coleta que cae como chorro de agua limpia y clara sobre su vestido de flores almidonado y planchado para la ocasión. Teresa tiene diez años como Amadeo y su padre, el Sr. Anglesey ha querido que ambos niños se conozcan porque albergan muchas cosas en común: un innegable talento musical y artístico y un temperamento cargado de tics y conductas de lo más extrañas para el común de los mortales. Las presentaciones les resultan a Amadeo y Teresa aburridas y tan tediosas que ambos no dudan en repetir cada palabra hipócrita, cada frase de estudiada cortesía, cada ampuloso gesto de conveniencia. La servidumbre arremolinada en torno a los padres de las criaturas no pueden contener la risa. El Sr. Anglesey se enoja y Leopold se excusa como queriendo cargar sobre sus ya de por sí fatigados hombros el peso de un recibimiento tan poco delicado y ajustado a las más elementales normas de cortesía de la aristocracia europea: - Ya le advertí, mi queridísimo Anglesey, que tal vez no fuese una buena idea que su adorable hija y mi hijo, siempre instigador de las más extravagantes improvisaciones, se conocieran. - No tema, mi buen amigo Leopold, estoy convencido de que algo grandioso ha de procurar tan inusitado encuentro. Si unimos el talento de su hijo al de mi hija, tal vez la Música alcance cotas de genialidad nunca logradas hasta el presente. - Dios nos asista y ampare. No sé Usted, mi bienaventurado anfitrión, pero yo hay veces que quisiera dimitir de padre. - Yo también. De hecho lo intenté una vez marchándome de esta casa con todo mi equipaje a París durante tres meses, pero aquello se me antojo una deserción absurda e insoportable. No podía soportar la ausencia de mi querida esposa y sentía la presencia de mi hija Teresa hasta en sueños. Algo muy difícil de explicar. Cuando regresé les pedí a las dos que perdonasen mi cobardía y les prometí que nunca más me separaría de ellas. Teresa me colmó de besos y abrazos durante semanas. Creo que su hijo y mi hija están tocados por lo divino. Demos gracias a Dios. - Amén. Así sea.
El pequeño Amadeo acompaña a su padre. Grita por la ventana de la calesa el nombre completo casi impronunciable con una facilidad de ensalmo mientras carcajea. Su padre intenta emularlo pero sólo consigue pronunciar “ Hlan-vair-puhl-güin-guihl-go-gue-ra-“. Ambos ríen, aunque pronto Leopold recupera el semblante adusto y serio que le caracteriza:
- ¡Compórtate, Amadeo! Quiero que en casa de Sir Anglesey te comportes, que guardes la compostura y el decoro, que te concentres en dominar tus tics. Prométemelo, Amadeo. No podemos defraudar su confianza y su alta estima para con nosotros.
- Sí, padre..lo prometo.
- Y no se te ocurra hacer rimar Anglesey con palabras obscenas y soeces.
- Está bien , padre. No lo haré…lo intentaré pero no sé si seré capaz…Anglesey, bloddy hell… -
El niño no para de reír, bromear y su padre esboza una sonrisa dibujada como una mueca forzada en su rostro fatigado. Ha sido un año agotador, de giras, viajes, de vida nómada. Leopold parece fatigado, no así su hijo, el pequeño Amadeo que con cada aventura, con cada experiencia cobra nuevos bríos, energía inagotable. Sus diez años semejan un rebosante cofre de tesoros, algunos evidentes, desbordantes, superando los límites de la continencia; otros escondidos como una perla del mejor oriente, oculta en el interior de una concha en las profundidades de un recóndito mar. Amadeo es un niño genial, alegre, dicharachero…siembra júbilo por doquier. Se lo rifan las mejores casas aristocráticas, toda la realeza europea. Es un niño prodigio de energía igualmente prodigiosa y exuberante. Su padre a veces piensa en él y lo describe como un pequeño ser instalado en una primavera y un verano eternos, como un cascabel de alegría que no cesa. Recuerda una vez en que le dijo a su esposa, "Sólo nos han sobrevivido dos de nuestros siete amados hijos, Nannerl y Wolfgang Amadeus, pero en especial nuestro benjamín se me antoja la mayor parte del tiempo como si en él habitaran sus cinco hermanos, nuestros añorados hijos que Dios se llevó consigo porque así fue su voluntad divina":
- ¡Padre, padre, hemos llegado, hemos llegado! ¡Mira, padre, nos esperan! En la inmensa explanada del jardín de la gran mansión, aguardan el Sr. Anglesey, su esposa Magda y su hija Teresa, una preciosa niña con interminables trenzas pelirrojas recogidas en una coleta que cae como chorro de agua limpia y clara sobre su vestido de flores almidonado y planchado para la ocasión. Teresa tiene diez años como Amadeo y su padre, el Sr. Anglesey ha querido que ambos niños se conozcan porque albergan muchas cosas en común: un innegable talento musical y artístico y un temperamento cargado de tics y conductas de lo más extrañas para el común de los mortales. Las presentaciones les resultan a Amadeo y Teresa aburridas y tan tediosas que ambos no dudan en repetir cada palabra hipócrita, cada frase de estudiada cortesía, cada ampuloso gesto de conveniencia. La servidumbre arremolinada en torno a los padres de las criaturas no pueden contener la risa. El Sr. Anglesey se enoja y Leopold se excusa como queriendo cargar sobre sus ya de por sí fatigados hombros el peso de un recibimiento tan poco delicado y ajustado a las más elementales normas de cortesía de la aristocracia europea: - Ya le advertí, mi queridísimo Anglesey, que tal vez no fuese una buena idea que su adorable hija y mi hijo, siempre instigador de las más extravagantes improvisaciones, se conocieran. - No tema, mi buen amigo Leopold, estoy convencido de que algo grandioso ha de procurar tan inusitado encuentro. Si unimos el talento de su hijo al de mi hija, tal vez la Música alcance cotas de genialidad nunca logradas hasta el presente. - Dios nos asista y ampare. No sé Usted, mi bienaventurado anfitrión, pero yo hay veces que quisiera dimitir de padre. - Yo también. De hecho lo intenté una vez marchándome de esta casa con todo mi equipaje a París durante tres meses, pero aquello se me antojo una deserción absurda e insoportable. No podía soportar la ausencia de mi querida esposa y sentía la presencia de mi hija Teresa hasta en sueños. Algo muy difícil de explicar. Cuando regresé les pedí a las dos que perdonasen mi cobardía y les prometí que nunca más me separaría de ellas. Teresa me colmó de besos y abrazos durante semanas. Creo que su hijo y mi hija están tocados por lo divino. Demos gracias a Dios. - Amén. Así sea.
18 de octubre de 2011
Me parece muy inquietante y reveladora esta nueva noticia cultural que podemos leer en prensa:
"Una monumental biografía sobre el pintor Vincent Van Gogh, desde ayer en las librerías británicas, podría poner fin a uno de los mitos más consolidados de la pintura universal. Los campos de trigo en torno a la localidad francesa de Auvers-sur-Oise son, además del paisaje que inspiró a pintores como Paul Cézanne o Camille Corot, un destino de peregrinación para miles de personas que acuden cada año a venerar el escenario donde el malogrado Vincent Van Gogh se habría suicidado en julio de 1890, apenas dos meses después de salir del manicomio.
Los turistas japoneses dejan cenizas de sus ancestros, y los rusos botellas de vodka. Señales de respeto y admiración por el «loco pelirrojo», que hizo de sus cuadros una tempestad de sentimientos, y que podrían estar erradas de ser cierta la «reconstrucción hipotética» de su muerte que defienden los autores de la nueva biografía. En una nota de apenas 15 páginas al final de un libro de más de 900, Steven Naifeh y Gregory White Smith, premiados con el Pulitzer por su biografía del pintor Jackson Pollock, concluyen que el atormentado artista holandés no se quitó la vida de un disparo en un campo de trigo, como representó para siempre en el imaginario colectivo la caracterización de Kirk Douglas en la película de Vicent Minnelli (basada en la novela «Lust for Life», de Irving Stone).
Según su explicación, Van Gogh murió en un incidente sin explicar con René y Gaston Secrétan, dos hermanos veraneantes en Auvers a quienes frecuentaba el pintor. Gaston, el mayor, «era un chico sensible de 18 años que prefería el arte y la música a la pesca y la caza», y el pintor disfrutaba de su compañía. René, en cambio, era un pieza de 16 años que tenía como deporte veraniego hacer la vida imposible al «foux rouge» (loco pelirrojo) que se había hecho amigo de su hermano. Le gustaba vestirse de «cowboy», y disparaba con una vieja pistola del calibre 380 a todo pato, ardilla o pez que se pusiera a tiro. El menor de los Secrétan, hijos de un próspero farmacéutico parisino, era además el encargado de traer las prostitutas del Moulin Rouge, un comercio de placeres que incluía al propio Van Gogh como cliente.
Según Naifeh y White, el 27 de julio de 1890 Van Gogh no salió de casa rumbo a su propia muerte, puesto que se llevó consigo al campo todos sus enseres de pintura. En el camino, el pintor debió de coincidir con los dos hermanos, con quienes solía charlar y beber durante horas, siempre que René estuviera en son de paz. En algún momento, debió de iniciarse una trifulca, y alguien disparó por accidente la vieja pistola 380, hiriendo de muerte al pintor.
¿De dónde sacó la pistola?
«¿Por qué se había llevado todo su equipo de pintar? ¿De dónde sacó la pistola? Es absurdo creer que se compró una para ahuyentar a los cuervos. No hay cuervos en julio en Auvers, y él era un ornitólogo de primera, adoraba los pájaros desde pequeño. No sabemos exactamente lo que ocurrió, ni podemos saber si fue René quien apretó el gatillo. Pero algo pasó en el camino a Chaponval entre un “cowboy” gamberro y bebido de 16 años y un artista colérico y desequilibrado, probablemente ebrio», nos explica por teléfono Steven Naifeh, uno de los autores del libro.
Naifeh estudió Historia del Arte en Princeton y Derecho en Harvard, y fue su formación jurídica la que les llevó a desmontar la tesis del suicidio. «Revisamos los testimonios iniciales que dieron lugar a la versión del suicidio, y vimos que no eran nada sólidos». Y repasaron con otros ojos la entrevista que René Secrétan dio en 1956, el mismo año en el que se estrenó la película de Minnelli, justo un año antes de morir. «Está llena de culpabilidad», explica Naifeh, aunque reconoce que René nunca confesó nada.
Desde el museo Van Gogh de Ámsterdam consideran prematuro valorar las conclusiones, que son «poco convincentes» para Will Gompertz, analista de la BBC. Pero Naifeh, siempre prudente, preocupado además porque su «hipótesis» robe todo el protagonismo a diez años de investigación sobre un «icono como Van Gogh», nos explica que han recibido numerosos llamadas de expertos y académicos «que coinciden en que el suicidio nunca tuvo sentido; había tenido etapas mucho peores que aquella».
En Auvers, nunca aparecieron los instrumentos del pintor ni el arma homicida, con lo que el hallazgo no hará sino incrementar la leyenda del pintor al que la vida comenzó a sonreír medio siglo después de su muerte."
Me gustaría que esta teoría fuese cierta porque el temperamento que trasmite Van Gogh en las cartas a su hermano hablan de amor a la vida y no a la muerte. De la vida pintada de sacrificio, entrega a una noble causa, veneración por la bendita pobreza material en favor de una inconmensurable riqueza espiritual y humana. Hablan de que el suicidio se previene comiendo cada cierto tiempo un mendrugo de pan seco y una exquisita cerveza.
6 de octubre de 2011
25 de septiembre de 2011
Eran tres...Pablos de Nadie...Pablos Nuestros...año 1973...dedicado a la niña Malva Marina....
En memoria de la hija de Pablo Nerura, Malva Marina, hija de María Antonia Hagenaar y Pablo Neruda, nacida en Madrid un 18 de agosto de 1934 y que falleció en Gouda, Holanda, un 2 de marzo de 1943....la hija que Neruda nunca quiso reconocer...¿Por qué esa dureza de corazón en el insigne Poeta del Amor?...¿Por qué hay padres y madres que se comportan de manera tan ruín?....
10 de septiembre de 2011
11S
El 16 de Noviembre de 1999, mi hijo Alejandro y yo viajamos a la ciudad de New York para festejar y celebrar su mayoría de edad. Cumplió 18 años como 18 anhelos de vida, realizados con alegría y gozo. Alex se sentía feliz, era feliz y aquel viaje lo recordaremos siempre durante el resto de nuestras vidas. Le regalé ropa que aún ahora, once años después conserva. Le regalé mucha música, que aquí en España era imposible adquirir. Nos regalamos visitas inolvidables a los lugares que todo turista se propone visitar.
Nos costaron casi dos horas de guardar larga fila poder acceder a una de las Torres Gemelas. Todo era maravilla, admiración y emoción contenida. Contemplar la ciudad desde el mirador acristalado, las diminutas figuras de los coches, edificios..las personas como hormigas, la Estatua de la Libertad como el alfiler que todos buscamos en el pajar....es algo que nunca, nunca olvidaré. Soy muy fisonomista y los rostros sonrientes de todo el personal que trabajaba allí, lo guardo en mi memoria como un preciado tesoro.
Cuando subimos a la última planta en ascensor y Alex y yo contemplamos el paisaje urbano desde el exterior a esas alturas de vértigo, sentí un escalofrío tremendo, una especie de temblor, naúseas y le dije a mi hijo "¡Ay, Dios mío, algo terrible sucederá aquí!...Alex me respondió, "Pero mamá, ¿no pretenderás que ahora nos marchemos con lo que nos ha costado llegar hasta aquí después de tanta cola como hemos esperado?" Respondí sin dejar de sentir escalofríos y dejar de tiritar, "Por supuesto que no, hijo mío. Perdóname, no entiendo lo que me sucede". Este episodio pronto lo olvidé, cuando bajamos de nuevo al mirador y encargamos y nos comimos unas pizzas que estaban exquisitas y cuando los cocineros sonreían y charlaban animadamente y no era preciso esforzarse con el inglés porque te atendía en español y todo allí era emoción y alegría...
El día de partir, vino un taxista ecuatoriano a recogernos al hotel. Ya en el taxi, sentí de nuevo el mismo escalofrío, el mismo sudor frío en la frente, las mismas naúseas..Alex llevaba puestos los cascos y escuchaba la música recién adquirida en New York y no me escuchó decir en una especie de susurro "Ay, Dios mío, algo terrible sucederá aquí." No podía contener las lágrimas. El taxista, aquel buen hombre me escuchó, me miró por el espejo retrovisor y rompió a llorar. Ambos llorábamos y no sabíamos por qué. Estoy convencida de que el taxista también lo ignoraba como yo. Él puso la radio para aliviar la tensión y el silencio impregnado de llanto. En la radio sonaba "En mi viejo San Juan" de Javier Solís". Esta canción me trajo el recuerdo de mi infancia en San Juan de Puerto Rico, el recuerdo de mis padres, de mi hermana y me reconfortó de una manera que no sabría explicar.
Siempre, siempre me preguntraré de qué sirve experimentar sentimientos premonitorios si esos sentimientos tan desagradables, tan dolorosos no nos permiten saber el día, la hora, el momento preciso en el que lo aciago sucederá..si no nos permiten avisarlo, prevenirlo y tal vez evitarlo...¿De qué sirven?..pero la pregunta, el interrogante más acuciantes es ¿POR QUÉ SUCEDIÓ EL 11S? ¿POR QUÉ, DIOS MÍO, POR QUÉ?..¿POR QUÉ ESE FATÍDICO 11S QUE TANTAS DESGRACIAS HA TRAÍDO A NUESTRO MUNDO?....
Dicen que el alma de las personas pesa 21 gramos....Descansen en paz las toneladas de almas perdidas inúltimente en nombre de un falso Dios, de una falsa Democracia, de una falsa Libertad !!!!
5 de septiembre de 2011
"El pisito" Sala Verde del Teatro El Canal, 3 de septiembre 2011 a las 20:30 horas
Este pasado sábado he tenido el inmenso privilegio, no sólo de asistir al Teatro El Canal para ver la representación de "El pisito", basada en la novela homónima del desaparecido Rafael Azcona y bajo la dirección de Pedro Olea, sino también de poder charlar un rato, en la cafetería del teatro, con el actor protagonista Pepe Viyuela, ex compañero mío y al que no veía desde hace casi veinticinco años, cuando él decidió dar el paso de abandonar un trabajo estable y apostar por la interpretación. También por aquel entonces, yo decidí abandonar el trabajo y pedir una excedencia, pero cuatro años después tuve que regresar, porque la crisis del 93 castigó mi negocio y mi economía y la de tantos y tantos amigos que conocí, tal como ahora la crisis actual castiga brutalmente a las familias con negocios que rozan la quiebra y a tantas y tantas personas en paro.
Ha sido muy entrañable para mi charlar este ratito con Pepe, persona sencilla y cercana; plantarnos un par de besos en la cara y presentarle a la abuela de mi hijo pequeño que asistía conmigo a la función y dedicarle a ella también dos besos.
La obra "El pisito", ha regresado a Madrid después de dos años de gira por toda España. Teté Delgado y Pepe Viyuela se ponen en la piel de una pareja de novios, Petrita y Rodolfo, en los años cincuenta que harán todo lo posible por conseguir un espacio donde vivir.
Un reparto de lujo para un “sainete negro madrileño”, Pepe Viyuela, Teté Delgado y Asunción Balaguer, bajo la dirección de Pedro Olea. El reparto lo completan José María Álvarez, Jorge Merino, María Felices y Rafael Nuñez, además de la participación especial de Juan Luis Galiardo, quien pone la 'voz en off'.
Es muy triste constatar que más de 50 años después la situación de la vivienda en nuestro país es tan dramática y patética como lo era entonces. Recuerdo la casa en la que nací: mi abuela, mi tío, mis padres y yo, hacinados en un minúsculo pisito de escasamente 40 metros cuadrados. Mis padres contaban que ni juntando los jornales de todos lo podían pagar y mi padre decidió emigrar a América para mejorar nuestra situación familiar. Lo que más me impactó de niña en este cambio de continente, país y residencia fue constatar que de un ínfimo y cutre pisito nos habíamos mudado a una verdadera mansión, por la que mis padres no pagaban nada, ya que el alquiler lo sufragaba la propia empresa. No hay nada en esta vida comparable a la despreocupación por la vivienda y el derecho constitucional de cada uno de nosotros a gozar de una vivienda digna y gratuita. NADA NADA EN EL MUNDO ES COMPARABLE A ESTE DERECHO QUE NO PRIVILEGIO !!!
Regresamos a España cuando yo tenía doce años y desde mi mayoría de edad, desde que me independicé de la casa de mis padres con 18 años, mi vida domiciliaria ha sido un verdadero vía crucis en este país del demonio, en el que si estoy de alquiler me matan y si soy propietario me matan también. Como bien dice Pepe Viyuela, hoy no nos casamos o nos casamos y al poco nos divorciamos, pero es tan estomagante como un frustrado matrimonio,es un verdadero martirio y calvario, casarse de por vida con los bancos por la maldita hipoteca a 30 o 40 años. Es igualmente desesperante vivir toda la vida de alquiler, carísimo en nuestro país, con contratos quinquenales que te obligan a mudarte de casa constantemente o a aceptar incrementos abusivos de arrendamiento. El derecho constitucional a una vivienda digna, ¿qué clase de patraña impostora es?
La Constitución Española establece en su artículo 47 el derecho al disfrute de una vivienda digna y adecuada, siendo los poderes públicos los responsables de promover las condiciones necesarias y de establecer las normas adecuadas para hacer efectivo este derecho. ¡Cuánto papel mojado en nuestro catálogo de derechos! ¡Tan sangrante como el derecho al trabajo y las cifras del paro subiendo!
¿Hay posibilidad de resolver algún día esta dramática situación en nuestra sufrida España?...no soy nada optimista al respecto. Es una situación crónica, como a quien le han cronificado un cáncer.
Entretanto seguiremos casados con los bancos esperando que como Doña Martina, palmen a los dos años y no a los treinta o cuarenta que es la vida marital de las hipotecas. Yo quiero mi divorcio, YA !!! VIVAN LA OKUPACIÓN INMOBILIARIA Y LA LABORAL !!! OKUPAS TODO QUISQUI !!!
APLAUSOS PARA "EL PISITO" !!! Ante tanto sinsabor siempre nos quedará el Teatro y nuestro mágnifico elenco de actores y actrices !!!!
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Siguieron días de cierta calma familiar, aunque en el inmueble las cosas transcurrían por los cauces habituales, a saber, bebés y niños que ...


