23 de mayo de 2017
20 de mayo de 2017
15 de mayo de 2017
14 de mayo de 2017
Mi mayor enhorabuena, Portugal. Qué joya de canción preciosa.
¡Qué envidia sana me da Portugal! Participa y gana en Eurovisión con esta canción que es un verdadero diamante, una joya y han permitido que dirija los destinos de este bello país un Gobierno de Progreso de Izquierdas liderado por un presidente socialista limpio de corrupción. España estamos en el polo opuesto. Ni sabemos votar ni sabemos concursar. Quiero ir a vivir a Portugal. Mi mayor enhorabuena. Menos mal que he sabido gracias a una entrevista magnífica de Elvira Lindo que Salvador Sobral se ha curtido como cantante en Mallorca y en mi tierra natal Barcelona. Esta gloriosa circunstancia hace que los españoles sintamos un poquito a este autor como nuestro y nos quite el mal cuerpo que se nos ha quedado con el tongo que nos ha representado en Eurovisión 2017. Un festival que ven más de 200 millones de personas en el mundo merece que RTVE con nuestro dinero público ponga idéntico interés como el que ponen los demás países. Porque para llevar fraudes y tongos es mejor no participar. En 2018 espero que haya prosperado la denuncia de UPyD y se escoja un o una representante con chorro de voz y saber estar en el escenario.
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/13/actualidad/1492089041_992015.html
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/13/actualidad/1492089041_992015.html
11 de mayo de 2017
"Llueve, detrás de los cristales, llueve y llueve...."
Lluvia
por
Federico García Lorca
La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.
Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.
La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.
El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.
Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.
Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.
¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!
¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.
El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentágrama sin clave.
Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.
¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!
por
Federico García Lorca
La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable, una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse. El contacto ya frío de cielo y tierra viejos con una mansedumbre de atardecer constante.
Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares. La que derrama vida sobre las sementeras y en el alma tristeza de lo que no se sabe.
La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde, o la ilusión inquieta de un mañana imposible con la inquietud cercana del color de la carne.
El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, pero nuestro optimismo se convierte en tristeza al contemplar las gotas muertas en los cristales.
Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.
Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante. Son poetas del agua que han visto y que meditan lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.
¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave, lluvia buena y pacifica que eres la verdadera, la que llorosa y triste sobre las cosas caes!
¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales! Cuando sobre los campos desciendes lentamente las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.
El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje los comenta llorando mi corazón desierto en un negro y profundo pentágrama sin clave.
Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable, tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarte.
¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante; das al alma las mismas nieblas y resonancias que pones en el alma dormida del paisaje! |
via GIPHY
Soundstosleepto.com, turn on rain.
via GIPHYvia GIPHY
8 de mayo de 2017
6 de mayo de 2017
28 de abril de 2017
Interiores. Visillos de París
La etiqueta de estos visillos reza que proceden de París, ese París que me prometiste un día. Tal vez lo visite, pero no será aquel París soñado, la Ville lumière, la Ciudad de la Luz que juntos nos juramos compartir. Tomaré un avión y con una venda en los ojos me encaminaré hasta la cúpula blanca de Montmartre y acariciaré con el tacto de mis dedos las orillas del Sena. Cerca del viejo molino junto a la cumbre iré a bailar al aire libre en los jardines del Moulin de la Gallete. Me marcaré un vals yo sola abrazada a la triste sombra de mi alma o quizás mi ángel de la guarda quiera ser mi pareja de baile por una vez. Camille, Pablo y Amedeo me contemplarán y sonreirán asomados a la barandilla del balcón de Bateau-Lavoir. Paseando ebria de olvido llegaré a Le chat Noir y puede que Erik Satie quiera tocar al piano para que yo pueda cantar "Je te veux" con mi voz desgarrada y dulce sin público ni escenario de cabaret. Fatigada de tanto bailar y cantar y vivir, me dejaré caer por La Maison Rose y sin dudarlo me sentaré junto a Vicente, su hermano Theo y Toulouse-Lautrec. Ellos beberán absenta y yo un café solo, negro y frío sin endulzar, tal como es el sabor de tu recuerdo amargo. Y cuando decida regresar a casa sin avión ni pasaporte un joven Charles Aznavour dejará que entonemos juntos:
Je ne reconnais plus/Ni les murs, ni les rues/Qui ont vu ma jeunesse/En haut d'un escalier/Je cherche l'atelier/Dont plus rien ne subsiste/Dans son nouveau décor/Montmartre semble triste/Et les lilas sont morts («Ya no reconozco/ Ni los muros ni las calles/Que habían visto mi juventud/En lo alto de una escalera/Busco un taller/Del que nada sobrevive/Con su nueva decoración/Montmartre parece triste/Y las lilas están muertas»).
Hay un funicular en Montmartre, pero yo prefiero las largas caminatas por senderos solitarios, las ascendentes y descendentes colinas holladas con mis pies descalzos.
21 de abril de 2017
17 de abril de 2017
ADIVINANZA.....Dedicado a un compañero que viajó a Australia y se acordó de mí..muchas gracias F.D.....
Parece una hucha pero dormita en la rama,
es Cabezudo en la Charanga de Isla Magnética,
pero vive ensopado entre sopor de alcanfor,
cristales y nubes conforman su color.
Sostiene en su mano un océano estelar,
¿qué peluche de mi casa es, me lo podrías descifrar?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Siguieron días de cierta calma familiar, aunque en el inmueble las cosas transcurrían por los cauces habituales, a saber, bebés y niños que ...

























