13 de octubre de 2018

Mi pregunta y gran dilema es, ¿ Se debe celebrar el Día de la Hispanidad? Eduardo Galeano siempre nos induce a pensar....

Si el Día de la Hispanidad no lo celebramos todos los países latinoamericanos para estrechar lazos y afianzar nuestro espíritu hispano, ¿qué sentido tiene celebrar este día? Se celebra en muy pocos países y en bastantes de ellos con un sentido negativo y que denosta la supuesta conquista y la posterior colonización.A mí personalmente me gustaría que se celebrase como una fiesta de hermandad y concordia, pero viendo el auge de los gobiernos de ultraderecha en Brasil y en algunos países de Europa, España inclusive, ¿hay realmente algo que celebrar? Y los escándalos infinitos de nuestra Iglesia Católica es para que nuestra fe se vea perjudicada muy seriamente. No me gusta nada lo que estamos viendo y viviendo....

8 de octubre de 2018

Un lunes de octubre: hoy...

Sigue mi pasión por los libros de Enrique Vila-Matas, tanto como el vicio de considerarme " la mujer que fue viernes", como aquel "hombre que fue jueves" de Chesterton. Siempre me apasionaron los viernes, desde niña. Llegaba el viernes a las aulas, a ese antro con hedor a tiza y rancio, y yo brincaba de alegría. La Enseñanza en España siempre me pareció trasnochada y acabada. Finlandia, dicen los expertos y duchos en el asunto, es el modelo a seguir. Pero el caso es que yo nací un lunes y también me gustan los lunes. Si me gustan los lunes y los viernes es porque a mi me gustan el cachondeo y el trabajo por igual. Vamos, que lo cortés no quita lo valiente. Y lo mismo que ahora estoy en plan bartleby, puede suceder que un lunes cualquiera dentro de poco o de mucho, me arranque a escribir un novelón, un ensayo o una antología de relatos cortos, largos o de medio tiro. En fin, que no estoy delirando. A lo que voy es que sigo enganchada a la excelente literatura de altísima calidad de Vila-Matas. Voy adquiriendo ediciones de bolsillo, pero un día compraré sus obras encuadernadas en oropel y diamante como hacen los horteras. El caso es que a mi hijo mayor le ha picado la curiosidad y me ha robado "París no se acaba nunca", pese a que él es adicto en este año 2018 a un autor de Ciencia Ficción. Me ha dicho su nombre, pero no lo recuerdo, porque no lo quiero recordar, ya que a mí nunca me ha gustado la literatura de Ciencia Ficción. De hecho, pongo en duda que se trate de literatura. Yo es que soy muy borde. Así que no te me ofendas si a ti te gusta. Hoy es lunes que es lo importante y ya he dicho que adoro los lunes y los viernes, y hoy es un lunes fantástico, porque he recibido dos ejemplares de otras dos novelas o ensayos de Vila-Matas. En otro orden de cosas, este lunes he amanecido un tanto consternada porque los y las de Vox han utilizado en su mitín de Vistalegre ayer, una canción de Coque Malla que la mitad de su público erróneamente piensa que él había dedicado a la cocaína, pero que en realidad está dedicada a una pareja de amigos homosexuales. La canción se titula " No puedo vivir sin ti. No hay manera". ¡Vivir para ver! Este país nuestro es de traca. El cachondeo de los viernes, servido ya los lunes jajaja.

4 de octubre de 2018

Si Groucho levantase la cabeza...Groucho Marx (Nueva York, 2 de octubre de 1890-Los Ángeles, 19 de agosto de 1977)

El falso mito de que las personas mayores son educadas y recibieron mejor educación. Estoy en la consulta del médico. Todo el mundo teléfono móvil en ristre. Los más jóvenes en silencio con cascos puestos. Los mayores sin activar opción de silencio, reciben constantes llamadas que atienden respondiendo a gritos. Un hombre mayor de unos 67 años ha mantenido una bronca monumental con alguien por teléfono y discutiendo con ese alguien, ha entrado en la consulta de su doctora. Otro, de unos 58, se ha largado y no ha regresado hasta ser la hora de su cita concertada, como si desconociese que lo de la hora y la cita es algo aleatorio de más bien te tocará tarde que pronto. Como no estaba, otro se le ha adelantado. Muy indignado ha llamado a la puerta y ha montado un pollo, mientras el de dentro seguía discutiendo por teléfono delante de una doctora de unos 45 años que no daba crédito. En esto ha sido llamado un conserje o enfermero de unos 42, que ha dejado la puerta abierta de par en par, y nos hemos enterado de todo cuanto le acontecía a una paciente de unos 70 años. Hoy, cumpleaños de Groucho, si ve estas escenas españolas de un centro de salud cualquiera, le daba para una secuela del "Camarote" de sus hermanos y él mismo. Como él no está, estoy yo para contarlo in situ, tal cual, mientras una señora de unos 75 años habla a gritos por teléfono con su nieta que quiere presentarse a comer, ¡cuando son más de las 5 de la tarde! Jajaja vivir para ver. Esto es nuestra España querida. No entiendo que Cataluña se quiera independizar. Seguro que en un centro de salud de Lleida, algo parecido está aconteciendo.



29 de septiembre de 2018

¿Es machista el aire acondicionado? ...

Anoche llegué a casa con fiebre y un trancazo monumental. Toda la noche fatal. Durante la semana en el bus y metro los conductores, hombres todos ellos, a 18 grados la temperatura en el interior de los vehículos, cuando la legislación exige que sea a 24 por salvaguardar el medio ambiente, y de paso no morir de una pulmonía. Cualquiera, además, les dice nada. Te responden de malos modos. Anoche al regresar en metro, fue el único dia que la temperatura estaba graduada a 24. Me fijé que conducía una chica muy joven. Casi me entraron ganas de acercarme a la cabina de maquinista y darle las gracias, pero me encontraba fatal. Estaba delirando por la fiebre y ya cansada del trabajo y la jornada extenuante. Afortunadamente mi compañero me vio tan mal que accedió a quitar el aire para no perjudicarme más. Se lo agradecí en el alma, aunque me di cuenta de que pasaba mucho calor. Me habría ido, pero aguanté como pude la jornada porque no tenía ningunas ganas de ir al médico. Sólo me apetecía meterme en la cama. Mi compañero me dijo que eso lo arreglaba un buen güisqui antes de meterse en la cama. Pero como en mi casa no tengo licores ni alcoholes, me tomé un vaso de leche caliente con miel, un Ebastel y un Frenadol y al sobre. Hubiese querido tener güisqui. No lo he tomado nunca, pero anoche habría sido un momento ideal iniciático. He pasado una noche delirante con sueños extraños. Sólo recuerdo uno de estos sueños: mi casa estaba llena de trozos de papel, telas y plásticos y quería deshacerme de todo ello, pero me flaqueaban las fuerzas y desistía y esos artefactos de papel, tela y plástico seguían creciendo e invadiendo mi casa. Y yo recordando que últimamente a instancias de Enrique Vila Matas, estoy en plan Bartleby "pasando de tó". Pero volviendo al tema que nos ocupa hoy sobre si el uso del aire acondicionado es machista o no. Yo creo que sí lo es. Si ellos necesitan 18 grados y la ley exige 24 y las mujeres a 24 grados estamos divinamente, digo yo que podrían ponerlo a 22, en un "ni pa ti, ni pa mi". Pero sólo piensan en ellos mismos, en general, salvo honrosas y honorables excepciones como mi compañero que accedió a pasar calor por no perjudicar más el trancazo monumental que arrastró por culpa de los dichosos aires acondicionados. Esto lo arreglaba un buen otoño. Pero estamos en otoño a 30 grados a la sombra. Quien niegue el cambio climático es que se ha pasado de güisquis. En fin, hoy Netflix, Filmin y en camita. Muy Feliz Finde y muchas gracias, compañero.