15 de marzo de 2017

Chris Rea - Blue Cafe

Chris Rea – The Blue Cafe Lyrics My world is miles of endless roads That leaves a trail of broken dreams Where have you been I hear you say? I will meet you at the Blue Cafe Because, this is where the one who knows Meets the one who does not care The cards of fate The older shows To the younger one, who dares to take The chance of no return Where have you been? Where are you going to? I want to know what is new I want to go with you What have you seen? What do you know that is new? Where are you going to? Because I want to go with you So meet me down at the Blue Cafe The cost is great, the price is high Take all you know, and say goodbye Your innocence, inexperience Mean nothing now Because, this is where the one who knows Meets the one that does not care Where have you been? I hear you say I'll meet you at the Blue Cafe So meet me at the Blue Cafe Songwriters: REA, CHRISTOPHER ANTON The Blue Cafe lyrics © Warner/Chappell Music, Inc.

10 de marzo de 2017

El crimen de Ciutat Vella

Comisaría de Policía Ciutat Vella-El Raval en Bacelona (Carrer nou de la Rambla, 76-78) Sentados en una oficina se encuentran el Subinspector Fàbregas y un híbrido de humano y extraterrestre reptiliano llamado Peval. El Subinspector le está tomando declaración al teclado de un ordenador. Están sentados uno frente al otro. Peval mastica gominolas sin parar: ─Veamos. Me decía Sr. Peval que en el momento de su detención usted se encontraba en el Bar Carme cenando y refiere que hay testigos que pueden acreditar que así era. ─Exacto. La dueña del bar, la propia Carme, me conoce desde hace muchos años. Sus clientes habituales también. Puede preguntar a todos. Le darán excelentes referencias de mí. En ese momento entra un agente de policía que exclama: −¡Collons! ¿A qué demonios huele aquí? ─No sé. Es como un intenso olor a serpiente disecada. Por favor, abre la ventana, mientras le sigo tomando declaración al detenido. −Les aseguro que como cada día me he duchado esta mañana─se disculpa Peval con una sonrisa sardónica y extraña. −Hay quienes se duchan en el estanque del Zoo del Parque de la Ciudadela y desayunan un delfín podría decirse. ¡Joder, qué pestazo!─replica el agente. −Pronto terminamos. Tengo el estómago tan revuelto que no sé cómo diablos pueden tener a este señor como cliente todos los días en el Bar Carme. ─Será porque ese antro y tugurio de mala muerte hace siglos que es una pesadilla y les urge que el tipo ése cocinero que arregla entuertos se pase algún día por allí a dinamitarlo−responde el agente. ─¡Chicote!−exclama Peval─ Me encanta. En el Bar Carme muchas veces lo vemos mientras cenamos y Carme siempre nos dice que debiera solicitarle una entrevista. ─Bien, menos monsergas y prosigamos−protesta el Subinspector ─Peval, ¿conocía a la víctima? −Sólo de verla por el barrio. Sacaba a su perro a pasear y alguna vez la saludé cortésmente porque yo soy todo un caballero. Era una señora más o menos de mi edad. No era mi tipo ni mucho menos. A mí me gustan más bajitas y rellenas y esta señora era muy alta y delgada. Siempre lucía muy elegante y su perro es un Beagle tricolor precioso que espero que esté bien. ─Bien, bien, lo que se dice bien…. Ha terminado en la perrera municipal a la espera de que alguien se haga cargo ya que la señora no tiene familia. −¡Vaya, cuánto lo siento! Entonces como yo, que no tengo a nadie en esta vida. Mi abuela que me crió, falleció hace un par de años y no tengo a nadie más en la vida. ─Veo que tienen ustedes bastantes cosas en común por lo que cuenta. −Sucede con frecuencia entre las personas de una misma edad o generación ─arguyó Peval ingenuamente. −Hombre, tanto como la misma edad. Ella tenía cincuenta y seis y usted tiene sesenta y seis. Usted parece mucho más joven. Será por la serpiente o el delfín que debe usted desayunar cada día en ese bar de mala muerte donde le quieren tanto ─inquirió Fàbregas perdiendo claramente la paciencia. ─Si quiere saber si hay afinidad generacional entre las personas, sólo tiene que mirar sus respectivas mesillas de noche─ dijo Peval casi en un susurro, como reflexionado en voz alta. ─Con estas filosofías baratas de tres al cuarto no avanzamos nada, Peval ¿A cuento de qué viene esta historia de las mesillas de noche?─Fàbregas sudaba y casi sentía naúseas por el insoportable hedor que reinaba en su despacho pesa a encontrarse una ventana abierta. ─Mire, Sr. Subinspector, en mi mesilla de noche, antes de acostarme, dejo siempre mi teléfono móvil junto al libro que estoy leyendo, un ebook y una biblia que me obsequió mi abuela que en paz descanse. ─ ¿Y qué libro está leyendo?...¿Y esta manifestación suya qué tiene que ver con el caso que nos ocupa o qué nueva pista aporta si puede saberse?─ Fàbregas sudaba copiosamente y se arremangó la camiseta policial dejando a la vista un fabuloso Rólex. ─Estoy leyendo Franny y Zooey de J. D. Salinger y tiene mucho que ver. He leído mucha novela negra y defiendo la tesis de que la mesilla de noche de una supuesta víctima guarda objetos o efectos personales similares a los del asesino. Visite mi casa. No necesita orden de registro. Inspeccione mi mesilla de noche y luego haga lo mismo con la mesilla de la señora que cada mañana paseaba con su perrito. ─Con todo el respeto. Me parece una estupidez. Veamos. Esto no avanza. Lo vamos a dejar aquí. Ya sabe. No salga mucho de la ciudad porque en cualquier momento le podemos llamar a declarar. No soporto ya más este olor mortificante. Dos semanas después, Fàbregas desesperado por el caso, regresó al domicilio de la víctima, la Señora Mercè Rovira. Desprecintó la puerta con sus manos enfundadas en guantes de látex. Le mataba la curiosidad. Fue directo al dormitorio de la finada. Se quedó petripicado a la puerta del dormitorio. Sobre la mesilla de noche descansaban Franny y Zooey de J. D. Salinger, un ebook y un ejemplar muy usado de una Biblia bilingüe en castellano y catalán. Fàbregas llamó de inmediato a la comisaría para ordenar que varios patrullas se dirigiesen al Bar Carme y al domicilio de Pavel, pero parecía que se lo había tragado la tierra. Los agentes tuvieron que entrar en el pequeño estudio del híbrido de mujer terráquea y extraterrestre reptiliano protegidos con máscaras. No había nadie. En el estudio amueblado todo parecía estar intacto, incluyendo Franny y Zooey de J. D. Salinger,un ebbok, la Biblia y un móvil sin agenda ni datos. Ni rastro de Pavel.

20 de febrero de 2017

Soy Berto Bird

Título: “For the birds” Narrador: Uno de los 15 pájaros estorninos, al que he llamado Berto. Hola, queridos amiguitos. Soy Berto Bird, uno de los miembros de mi dilatada familia compuesta por quince pájaros estorninos que siempre vamos en bandada combatiendo plagas, comiendo insectos y otros invertebrados. Nos encantan los cables telefónicos. Pernoctamos en ellos y puede decirse que gran parte de nuestros momentos de ocio los pasamos ahí de cuchicheos. Somos muy cotillas. Aquel quince de julio de dos mil, ya nos advirtió Tío Bird a primeras horas de la mañana que no tendríamos una jornada tranquila. Había escuchado un rumor que cobraba visos de veracidad inmediata: Gavilán Mapache, un viejo enemigo, había regresado a City Bird y debíamos estar prevenidos. Todos nos echamos a temblar, pero Mamá Bird nos regañó diciendo que el miedo nunca ha espantado gavilanes y mucho menos podría espantar a aquel viejo zorro, más listo por viejo que por gavilán. Así que desayunamos copiosamente. Nos pudimos dar tremendo festín a costa de Gavilán Mapache y el No Miedo que nos infundía. Mamá Bird nos preparó suculentas arañas al pil pil, típulas a la carbonara, polillas a la miel con cereales, efímeras sobre leche de coco, caballitos del diablo salteados a las finas hierbas, saltamontes fritos, tijeretas en empanada, moscas, escarabajos, abejas, avispas y hormigas crudas que es nuestro plato preferido, en especial si el día promete ser muy arduo y movido. Durante horas apostados en el cable nos fuimos turnando. Unos vigilaban y los otros descansaban. Descansar es un decir, porque nosotros los estorninos no paramos un momento quietos y nos encanta cuchichear y contarnos todo tipo de cotilleos. Nos parecemos un poco a esos seres que caminan por las ciudades y pueblos erguidos sobre dos patas y que no visten plumas como nosotros sino extraños atuendos de colores variopintos y que nos imitan contándose chismes delante de una pantalla plana con luces de colores o en unos lugares que llaman cafeterías donde engullen un extraño brebaje negro sosteniendo un recipiente con las dos patas delanteras. Papá Bird nos advierte que siempre permanezcamos muy lejos de estos bebedores de sustancia negra. Son aún más peligrosos que Gavilán Mapache o Halcón Peregrino o Cernícalo Oso Grande. Mucho más que Aguilucho Lagunero del Pacífico Sur. Infinitamente más que Armiño Mayor, Mapache Rojo o Ardilla Gata. A eso del mediodía, con un sol de mil demonios y un calor de justicia, de repente hizo su aparición Gavilán Mapache, haciendo ostentación de sus dotes maquiavélicas con grandes aspavientos e insultos amedentradores. Después de grandes demostraciones de acrobacia funámbula por parte de mi familia y también por su parte, justo es reconocerlo, acabamos todos suspendidos en el cable, él ocupando una enorme posición central y nosotros a ambos lados como extendiendo unas alas perfilando su figura. Somos pequeños pero juntos capaces de componer preciosas figuras de malabarismo en el cielo y también de aunar esfuerzos y comportarnos como un solo estornino gigante. Así que sin grandes dificultades pudimos, picoteando las pezuñas de sus patas, conseguir que cayese al suelo, pero dado su enorme corpulencia y peso, el cable venció y acabamos todos en el suelo desplumados y desnudos tal como Mamá Bird nos trajo al mundo. Al comprobar que pronto podíamos ser almuerzo de Gavilán Mapache, huimos despavoridos de aquella guisa desnudos con nuestros estómagos aún haciendo la digestión del suculento desayuno ingerido y yo pensé que el No Miedo es en realidad otro gavilán gigante tan grande y poderoso como el Sí Miedo. Mientras huía con el resto de mi familia, pensaba que al regresar a casa, otro cable telefónico por ahí suspendido y a buen recaudo de enemigos, le diría a Mamá Bird que nos faltó desayunar lombrices de tierra, caracoles, ranas, lagartos y néctar de fruta ricas en vitamina B y C es para prevenir el desplumaje. Y Colorín colorado esta historia de mi familia estornina y Gavilán Mapache ha terminado. Te permito contarla aunque seas uno de esos seres que toman sustancia negra y caminan sobre dos patas vestidos de variopintos colores.

16 de febrero de 2017

Óssa Menor 1925 NOCTURN PER A ACORDIÓ A Josep Aragay Heus aquí: jo he guardat fusta al moll. (Vosaltres no sabeu què és guardar fusta al moll: però jo he vist la pluja a barrals sobre els bots, i dessota els taulons arraulir-se el preu fet de l'angoixa: sota els flandes i els melis, sota els cedres sagrats. Quan els mossos d'esquadra espiaven la nit i la volta del cel era una foradada sense llums als vagons: i he fet un foc d'estelles dins la gola del llop. Vosaltres no sabeu què és guardar fusta al moll: però totes les mans de tots els trinxeraires com una fandola feien un jurament al redós del meu foc. I era com un miracle que estirava les mans que eren balbes. I en la boira es perdia el trepig. Vosaltres no sabeu què és guardar fusta al moll. Ni sabeu l'oració dels fanals dels vaixells -que són de tants colors com la mar sota el sol: que no li calen veles.

4 de febrero de 2017

Infancia Blanca y Azul

De mi infancia recuerdo un palmo de metro de nieve en la Plaza de San Juan en Barcelona. Y acto seguido se extendía el Mar Caribe ante mis ojos, pero papá decía que no podíamos nadar porque había tiburones. Vi a esos tiburones comerse a las azafatas de un avión siniestrado en la televisión del salón de casa. Me di cuenta de que mi padre casi siempre tenía razón. Más adelante vería a ese Mar Caribe muy enfurecido pasar por delante de nuestra casa arramblando con todo lo que encontraba a su paso, mientras papá apuntalaba ventanas y balcones. Mi hermana nacía en ese momento en el hospital. Mi madre había ido allí a buscarla. Eso pensé entonces. Luego entendí que mi mamá y mi hermana en realidad estaban juntas. Por alguna extraña razón mi mamá se había comido a mi hermana y sufrió nueve meses de empacho. Pero esa versión de los hechos también fue desmentida mucho después. Las mamás no se comen a sus bebés. Los tiburones sí se comen a las azafatas que también son mamás. Mi infancia fue de alguna manera voraz y recuerdo los colores de la gran diversidad de allá frente al blanco y negro de acá en España cuando regresamos. La televisión además solo tenía dos canales también en blanco y negro. Pero allá había naranjas, cocos, mangos y aguacates y aquí los estupendos y fragantes limoneros y naranjos de nuestras estancias veraniegas en Mallorca, el tranvía que iba de Sóller al Puerto y el Mar Mediterráneo que parecía un hijo emigrante del Mar Caribe, soñoliento y algo perezoso. Por lo menos allí decía papá que no había tiburones, pero sí se veían azafatas a salvo, gracias a Dios. Ahora mi infancia queda muy muy atrás. Es como un velero que se aleja en lontananza. Aquella niña, que miraba los escaparates de las jugueterías solo cuando había que escribir la carta a los Reyes Magos, sin duda sigue aquí. Se sienta a mi lado en mis ratos de lectura y me hace preguntas sobre lo que leo, y me ayuda a pasar página con entusiasmo si a mí me avasalla la apatía de una tarde de otoño o llueve tanto tras el cristal que las gotas de lluvia son iconos de letras que han escapado de mis libros, porque ellas también se cansan de mí. Y yo concluyo, casi suspirando y sorbiendo una humeante taza de té negro, que la infancia es un anhelo de libertad que nos acompaña siempre y que en esta vida hay que saber nadar y guardar la ropa y los libros como tesoros, en lugar tan escondido que ni nosotros mismos los podamos encontrar. La búsqueda nos hace libres y nos tiene entretenidos. Si un día los encontrásemos, ropa y libros, tal vez y solo tal vez nuestra infancia moriría con nosotros. No lo sé.

27 de enero de 2017

LIFE

DES'REE LYRICS "Life" Mmm, yeah yeah yeah Oh yeah, yeah yeah Oh life, oh life I'm afraid of the dark Especially when I'm in a park And there's no one else around Ooh, I get the shivers I don't want to see a ghost It's a sight that I fear most I'd rather have a piece of toast And watch the evening news Life, oh life, oh life, oh life Doo, doo doo doo Life, oh life, oh life, oh life Doo, doo doo doo I'm a superstitious girl I'm the worst in the world Never walk under ladders I keep a rabbit's tail I'll take you up on a dare Anytime, anywhere Name the place, I'll be there Bungee jumping, I don't care Life, oh life, oh life, oh life Doo, doo doo doo Life, oh life, oh life, oh life Doo, doo doo Life, doo, doo doo Doo, doo doo So after all is said and done I know I'm not the only one Life indeed can be fun If you really want to Sometimes living out your dreams Ain't as easy as it seems You wanna fly around the world In a beautiful balloon Life, oh life, oh life, oh life Doo, doo doo doo Life, oh life, oh life, oh life Doo, doo doo doo Life, oh life, oh life, oh life Doo, doo doo doo Life, oh life, oh life, oh life Doo, doo doo doo Doo, doo doo doo Doo, doo doo doo Doo, doo doo doo Doo, doo doo doo Doo, doo doo doo Oh life, oh life Oh life, oh life, oh life, oh life Oh life, oh life, oh life, oh life

11 de enero de 2017

Discurso de Z. Bauman tras ganar el Premio Príncipe de Asturias 2010


 Alteza Real, Sr. Presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, damas y caballeros: Hay muchas razones para estar inmensamente agradecido por la distinción que me han concedido, pero tal vez la más importante de ellas es que hayan considerado mi obra dentro de las humanidades y como una aportación relevante para la comunicación humana. Toda mi vida he intentado hacer sociología del modo en que mis dos profesores de Varsovia, Stanisaw Ossowski y Julian Hochfeld, me enseñaron hace ya sesenta años. Y lo que me enseñaron fue a tratar la sociología como una disciplina de las humanidades, cuyo único, noble y magnífico propósito es el de posibilitar y facilitar el conocimiento humano y el diálogo constante entre humanos... Y esto me lleva a otra de las razones cruciales de mi alegría y mi gratitud: el reconocimiento que han otorgado a mi trabajo proviene de España, la tierra de Miguel de Cervantes Saavedra, autor de la novela más grande jamás escrita, pero también, a través de esa novela, padre fundador de las humanidades. Cervantes fue el primero en conseguir lo que todos los que trabajamos en las humanidades intentamos con desigual acierto y dentro de nuestras limitadas posibilidades. Tal como lo expresó otro novelista, Milan Kundera, Cervantes envió a Don Quijote a hacer pedazos los velos hechos con remiendos de mitos, máscaras, estereotipos, prejuicios e interpretaciones previas; velos que ocultan el mundo que habitamos y que intentamos comprender. Pero estamos destinados a luchar en vano mientras el velo no se alce o se desgarre. Don Quijote no fue conquistador, fue conquistado. Pero en su derrota, tal como nos enseñó Cervantes, demostró que «la única cosa que nos queda frente a esa ineludible derrota que se llama vida es intentar comprenderla». Eso fue el gran descubrimiento sin parangón de Miguel de Cervantes; una vez hecho, jamás se puede olvidar. Todos los que trabajamos en las humanidades seguimos el camino abierto por ese descubrimiento. Estamos aquí gracias a Cervantes. Hacer pedazos el velo, comprender la vida... ¿Qué significa esto? Nosotros, humanos, preferiríamos habitar un mundo ordenado, limpio y transparente donde el bien y el mal, la belleza y la fealdad, la verdad y la mentira estén nítidamente separados entre sí y donde jamás se entremezclen, para poder estar seguros de cómo son las cosas, hacia dónde ir y cómo proceder. Soñamos con un mundo donde las valoraciones puedan hacerse y las decisiones puedan tomarse sin la ardua tarea de intentar comprender. De este sueño nuestro nacen las ideologías, esos densos velos que hacen que miremos sin llegar a ver. Es a esta inclinación incapacitadora nuestra a la que Étienne de la Boétie denominó «servidumbre voluntaria». Y fue el camino de salida que nos aleja de esa servidumbre el que Cervantes abrió para que pudiésemos seguirlo, presentando el mundo en toda su desnuda, incómoda, pero liberadora realidad: la realidad de una multitud de significados y una irremediable escasez de verdades absolutas. Es en dicho mundo, en un mundo donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre, en el que estamos destinados a intentar, una y otra vez y siempre de forma inconclusa, comprendernos a nosotros mismos y comprender a los demás, destinados a comunicar y de ese modo, a vivir el uno con y para el otro. Esa es la tarea en la cual las humanidades intentan ayudar a nuestros conciudadanos; al menos, es lo que deberían estar intentando, si desean permanecer fieles al legado de Miguel de Cervantes Saavedra. Y por eso estoy tan inmensamente agradecido, Alteza y Sr. Presidente, por distinguir mi trabajo como una contribución a las humanidades y a la comunicación humana.