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29 de enero de 2019

¿Quién es Julia?.....




El autor de "Julia" es Jaume Plensa (Barcelona, 1955) , que obtuvo el Premio Velázquez de las Artes de 2013. "Julia" es una cabeza femenina de 12 metros de altura que nos saludará cada día en la plaza de Colón durante un año. 
La escultura recuerda a la que el artista realizó en una mina en Liverpool o a alguna de sus obras anteriores. El rostro de polvo de mármol y poliéster tiene los ojos cerrados y da la espalda a la plaza. "Siempre he visto la plaza de Colón como la proa de un barco", explica el artista. La figura se ha colocado en el lugar que ocupaba el monumento a Colón, trasladado hace casi una década a una isleta en medio de la Castellana. En este tiempo, los diversos gobiernos municipales le han dado mil vueltas al uso de ese pedestal, vacío desde entonces.
Cuando pase este año, la estatua nómada empezará su periplo por otras ciudades del mundo, aunque la Fundación María Cristina Masaveu Peterson aún no ha concretado cuáles.
Ayer la pude ver por primera vez, cuando acudí a husmear en la huelga de los taxistas y le tomé varias fotografías. Me gusta ésta porque pareciera que "Julia" estuviese en un pedestal inclinado, en uno de esos balancines de dos plazas de nuestra infancia, en los que pasábamos horas quienes conocimos los parques de antaño con solo un balancín y un columpio, generalmente rotos. Contemplando a "Julia" ayer podía imaginar aquellos gloriosos años de mi niñez y también recordaba a una prima mía que se llama Julia.Recordé asimismo la magnífica película de 1977 del director Fred Zinnemann, con las magistrales interpretaciones de Vanessa Redgrave y Jane Fonda. ¡Ojalá Julia se quedase por siempre en Plaza Colón! Me encanta.






ampliarCon esta exposición se inaugura un programa artístico que consiste en mostrar, durante un periodo aproximado de un año, una obra seleccionada por concurso público sobre el pedestal de los Jardines del Descubrimiento, en un extremo de la plaza de Colón.  Cuando pase este año, la estatua nómada empezará su periplo por otras ciudades del mundo, aunque la Fundación María Cristina Masaveu Peterson aún no ha concretado cuáles. La pregunta es obvia: ¿Y por qué no se queda en Madrid para siempre? "A veces se ha dado el caso de que la ciudadanía ha reclamado una obra que pensaba desmantelarse, y eso es precioso", dice el artista. Pero zanja: "Cuando Julia se vaya dejará una sensación de vacío, estoy convencido, pero esa sensación también forma parte de la obra. Julia se irá, porque la concebí así: como un mensaje en una botella".

8 de enero de 2019

Pasado Apache...

Oh Dios Misericordioso de Tierra, Fuego, Aire, Agua, 
ya mi alma es de pedernal y mi espíritu ha sido curtido al fuego y viento. 
Sé que me quiero reencarnar pero no en nadie ni nada del futuro.
Quiero regresar al pasado apache y cabalgar y cabalgar por las llanuras de un mundo inhóspito. 
Y cortar cabelleras del enemigo, tal como lo aprendí del hombre blanco,
aún sabiendo que el enemigo nunca morirá 
y que podrá con mi cuerpo, pero nunca con mi curtido espíritu de la tierra. 
Y quiero conocer el único amor verdadero, el fraternal y libre. 
Y quiero cabalgar como un guerrero de luz. 
Oh Dios Misericordioso, tengo la frialdad del desierto y la calidez del glaciar. 
Ya he pagado las deudas de mi destino incierto. 
Quiero regresar a mi verdadero hogar. 
Y cabalgar y cabalgar sobre mí alazán valiente 
atravesando las Grandes Llanuras
defendiendo el linaje femenino de mi gente
y llegar a ser Comandante Apache Occidental.
Oh Dios Misericordioso de Tierra, Fuego, Aire, Agua,
firmo con mi sangre esta plegaria que elevo a ti 
mientras el ciervo es custodiado por el Espíritu de la Montaña,
con mi arco y mi flecha prestas a partir,
con el Gran Oso, El Búho y el Coyote
aguardando mi fiel regreso 
y las cristalinas aguas del río de la vida y de la muerte
guiando mi barca y mi sombra de hombre honesto, íntegro.


20 de diciembre de 2018

#cuentosdeNavidad en las redes sociales....Mi Cuento de Navidad....Título: "Benino"

Cada mes de diciembre me gusta montar el belén en casa el día trece. Es el número supersticioso, cargado de malos presagios y a mí la Navidad siempre me ha parecido una fecha bastante siniestra e injusta. Nunca la pueden celebrar quienes están solos y siempre se añora a alguien que ya no está. Es una verdadera faena esto de la Navidad. Soy de belén y detesto el árbol cargado de bolas y cintas. A todo árbol se le debiera dejar vivir desnudo y libre de abalorios. Y también creo que todo belén debe llevar su  “caganer” y “pixaner” para atraer prosperidad y “mucha mierda”.
Aquella Navidad me trajo un amigo un Benino napolitano, como recuerdo de un viaje a la capital mundial de los belenes. Me hizo mucha ilusión poder acostar al precioso pastor durmiente,  en un plácido rincón lleno de musgo y palmeras de mi belén anual. Lo contemplaba a diario y me llenaba de alegría. Hasta que una noche al regresar a casa muy cansada de mi jornada laboral, con gran estupor constaté que Benino ya no estaba donde lo había dejado. Se encontraba tumbado en el extremo opuesto de donde yo lo había colocado. Además, para mi pasmo y horror, tenía los ojos abiertos y me sonreía. Lo cogí y lo volví a depositar en su lugar original. Benino cerró los ojos y pareció aceptar de buen grado este traslado. A la mañana siguiente, antes de desayunar y tomar el primer café mañanero, corrí hacia el belén para ver si Benino seguía en su sitio, pero el pastorcillo había emigrado y no lo encontraba por parte alguna del belén. En vez de preocuparme, decidí correr tupido velo a este asunto, tomar mi café y comenzar el día como si tal cosa, como un día normal sin un Benino incordio intentando amargarme el día. Olvidé durante la jornada todo este asunto turbio de una figurilla intrusa cambiándose sola de lugar dentro de mi belén. De hecho, regresé por la noche tan cansada que, después de tomar una ducha, me fui derecha a la cama muerta de sueño. Para mi sorpresa, Benino estaba tumbado en mi almohada dormido como un tronco. Aquello ya era más que alarmante. Llamé al móvil de mi amigo casi llorando con un nudo de angustia en la sien, para contarle lo que me estaba sucediendo con el dichoso regalito traído de Nápoles. Pero el teléfono de mi amigo se encontraba apagado y fuera de cobertura. Así que decidí meter a Benino en el armario cerrando la puerta con llave y me metí en la cama con la llave apretada dentro de mi puño. Al despertar, la llave ya no estaba en mi mano. Tampoco en la cama debajo de la almohada ni en parte alguna. La llave estaba puesta en la cerradura del armario y las puertas abiertas y abatidas de par en par. Benino había escapado. Aquello era tan desesperante y desquiciante para mí que me dediqué toda la mañana a buscar a Benino por todas partes, pero el maldito pastorcillo no apareció. Al llegar al trabajo, Benino estaba sobre la mesa de mi despacho. Se encontraba con ojos abiertos como platos y con aquella sonrisa sardónica tan desagradable en su diminuto rostro. Abrí la ventana y lo arrojé sin mayor contemplación ni remordimiento. Decidí que no llamaría a mi amigo para contarle lo sucedido y que desde ese momento, daría por zanjado el asunto.
Benino ya no dio señales de vida ni dormido ni despierto. La Navidad transcurrió pacífica y agradablemente como las precedentes. El día ocho de enero recogí el belén y guardé primorosamente todas las figuras en mi baúl. El once de enero recibí una llamada de mi amigo y me quedé pálida cuando exclamó: “Estoy muy extrañado. Dentro del congelador de mi nevera he encontrado un Benino idéntico al que te regalé traído de Nápoles. ¡Qué cosa más rara!”. Le respondí con mi corazón latiendo a mil por hora: “Creo, Mario, que debieras deshacerte de él ahora mismo”.


17 de diciembre de 2018

¡Qué lunes aciago y tristísimo.Primero Laura, luego Amy y después una niña de 14 años en Euskadi!.Descansad en paz...nosotras aquí no descansaremos hasta que se haga justicia...

"El octavo día"....

De todas las noticias de la semana, la que mayor impacto me ha causado no ha sido la nueva nefasta ley psoera sobre arrendamientos urbanos que no resuelve nada, si no limita precios de esta insoportable burbuja inmobiliaria y tampoco que nuestra alcaldesa quiera silencio y canto de pajaritos en la Gran Vía, mientras 30.000 empresas afectadas por el Madrid Central tal vez se vean abocadas a echar el cierre, porque queremos aire limpio sí, pero no deprisa y corriendo y a mata caballo como se está haciendo. La noticia que mayor impacto me ha causado, decía, ha sido la falsa noticia y bulo que consideraba a la cantante y actriz Lolita Flores multimillonaria. Ella ha tenido que salir raudo a dar un rueda de prensa para desmentir tamaña patraña. Y es que es tal el austericidio y destrucción de clases medias en nuestro país y me temo que en gran parte de la aldea global que la población ya tenemos interiorizada la precariedad y la pobreza y eso de que nos señalen como ricos o multimillonarios ofende y mucho y a todos nos entra el pavor terrorífico de que venga Hacienda y nos pida y sangre lo que no tenemos. Lolita Flores ha dejado muy claro que ella es una "curranta y vive de alquiler" como yo y como la inmensa mayoría de los españoles y muy especialmente las españolas madres monoparentales, aunque ellos también tengan derecho a quejarse y estén igualmente castigados por la dureza de la vida de cada quien. En otro orden de cosas, diré que la semana ha sido muy positiva en lo tocante al enriquecimiento espiritual: he terminado de leer "Un tranvía llamado deseo" de T.W y no he podido evitar en cada línea ver los rostros redivivos de Vivien Leigh como Blanche Dubois y de Marlon Bandon en el papel de Stanley Kowalski. También no he podido evitar meditar a fondo sobre la dureza de la vida y triste fin de Blanche Dubois y su hermana Stella Kowalski, pese a ser mujeres tan jóvenes y podemos concluir que la vida siempre ha sido, es y será un valle de lágrimas para demasiadas personas tengan la edad que tengan y sean del sexo que sean y vivan donde vivan. Nada nuevo bajo el sol planetario. Al terminar esta magnífica obra teatral, ya estoy de nuevo enganchada a la lectura de mi venerado Enrique Vila-Matas y su Doctor Pasavento. Ese anhelo del protagonista por huir y desaparecer anida en cada uno de nosotros. No hace mucho escuchaba a un tipo que había viajado por todo el mundo en bicicleta y al ser preguntado por qué es lo que más le había llamado la atención sobre la condición humana y los seres humanos en general, respondió con una seguridad y rotundidad pasmosa: ¨Nadie está contento de haber nacido en el lugar en el que le ha tocado nacer". Así es. Todos parecemos anhelar la vida de otros en otro lugar. Siempre nos parecen mejores existencias que las nuestras. Algo así también plantean dos películas estupendas que hemos visto en Filmin: "Suntan" dirigida por Argyris Papadimitropoulos y "El octavo día", "una hilarante y conmovedora comedia, parte de le sección oficial del festival de Cannes de 1996, en donde Daniel Auteuil y Pascal Duquenne ganaron el reconocimiento a el mejor actor. Dirigida por el laureado realizador belga Jaco Van Dormael. Una película de aprendizaje y amistad al mejor estilo de "Intocable". En fin, vamos por el lunes....