29 de diciembre de 2014
11 de octubre de 2014
25 de septiembre de 2014
A las seis de la mañana
se despiertan tus latidos.
Los míos velan
sellados labios dormidos.
El nuevo día puede depararnos
algo bello
gris, pero bello
como cadencia y montonía
de un mundo en hastío.
El silencio notifica
los mensajes cifrados
en las redes virtuales
de tu presencia y la mía.
Somos dos pantallas
pequeñas que se quieren
en la inmensidad global
sobre los teclados,
las letras, los puntos
suspensivos...
30 de agosto de 2014
"Escucha la llamada...Sal a la calle y salta las olas....que el miedo cambie de bando..."
Comiendo pipas de girasol,
sentado en un banco del parque,
la tarde alumbra tu aburrimiento.
No era esto lo prometido,
niño perdido desde el andamio,
todo tu barrio te veneraba.
Y ahora sueñas en la cola del paro
con un verano con playas de oro que no verás.
Ah, ah, ah, ah.
Princesa, acuda a caja 3,
de pie y sin pausa más de 8 horas,
diosa precaria a tiempo parcial.
Y no habrá sombra de Grey que ayude,
a que el querube que espera en casa
tenga su nana de la cebolla.
Bella mariposa aún se consuela
con no ser ella la que rebusca en el basural.
Escucha la llamada,
únete al grito de los cansados,
la vida fue un ensayo hasta ahora,
sal a la calle, salta las olas,
brilla en la tarde tu luz de aurora.
Que el miedo cambie de bando,
que el precariado se haga visible,
que no se olviden de tu alegría,
que la tristeza, si es compartida,
se vuelve rabia que cambia vida.
Limpiando la mugre de otros,
respira el polvo de ropa ajena,
bebe la pena en el fregadero.
Equilibrista de fin de mes,
a descoser para los muchachos
todos los bajos del pantalón.
Y estas navidades no habrá regalos,
turrón barato y algo de sidra si se da bien.
Eh, eh, eh, eh.
Lágrimas de hombre en barbecho,
noche de invierno sin radiador
con la pensión que tiene el abuelo.
Numantino sin Numancia,
si los desahucia el banco este lunes,
quién hará lumbre con tus cimientos.
Y al banco de alimentos vas con corbata,
sobre tu espalda el planeta entero se sostendrá.
Escucha la llamada,
únete al grito de los cansados,
la vida fue un ensayo hasta ahora,
sal a la calle, salta las olas,
brilla en la tarde tu luz de aurora.
Que el miedo cambie de bando,
que el precariado se haga visible,
que no se olviden de tu alegría,
que la tristeza, si es compartida,
se vuelve rabia que cambia vida.
Escucha la llamada,
únete al grito de los cansados,
la vida fue un ensayo hasta ahora,
sal a la calle, salta las olas,
brilla en la tarde tu luz de aurora.
Que el miedo cambie de bando,
que el precariado se haga visible,
que no se olviden de tu alegría,
que la tristeza, si es compartida,
se vuelve rabia que cambia vida.
19 de julio de 2014
16 de julio de 2014
28 de junio de 2014
"La Fiesta del Chivo" de Mario Vargas Llosa
Acabo de leer "La Fiesta del Chivo" del escritor siempre magistral Mario Vargas Llosa. Me ha impactado hondamente, tanto es así que llevo dos noches sin dormir devorando los últimos capítulos. A ratos no podía seguir. Los episodios de brutalidad sobre los asesinos de Trujillo o sobre los que conspiraron para matarle casi justo el día que yo nacía en 1961 me han dejado un regusto amargo, demasiado amargo, especialmente cuando pienso que tres años después mi padre nos esperaría en Santo Domingo de Guzmán (República Dominicana) a mi madre y a mi para emprender nuestra nueva vida caribeña tan lejos de la patria, la familia, los amigos, los lugares natales, cercanos y entrañables. Si nos descuidamos recalamos allá cuando aún se llamaba Ciudad Trujillo, en vida del cruel y sanguinario dictador, su espantosa familia; esos hermanos suyos depravados; esos hijos suyos sin entrañas; toda aquella crueldad devastadora sobre un pueblo inocente. Esta novela me ha hecho recapacitar sobre mi infancia en Santo Domingo. He recordado la calle 30 de Marzo donde vivíamos en el número 30 en un tercer piso y cómo mi padre cumplió 30 años un 30 de marzo y lo celebramos con gran alegría. No en vano era nuestra vida nueva en un país ya sin dictadores ni trujillistas ni franquistas. He recordado al tibio y aparentemente pusilánime Presidente Joaquín Balaguer y cómo en las tertulias siempre amenas de nuestra casa, yo escuchaba su nombre y a veces alguien se reía de él, pero yo ahora caigo en la cuenta después de haber leído "La Fiesta del Chivo" que gastó un temple y una entereza que ya quisieran muchos Presidentes de Democracias en ciernes, sin disculpar que mirase para otro lado y dejase al hijo de la Bestia infligir cruel y despiadada tortura sobre los conspiradores verdaderos y supuestos. También esas ayudas norteamericanas enviadas por el mismísimo JFK debieron darle seguramente las agallas, los arrestos, la valentía que a cualquiera le hubiesen faltado en situación tan delicada y comprometida. Menciona también esta portentosa novela escrita con pluma precisa y perfecta el Colegio Santo Domingo, colegio católico al que fui. Donde celebré mi Primera Comunión con un ojo enfermo porque me picó días antes un bicho extraño tropical y luego me dediqué a romper todas las fotos tomadas porque me veía horrorosa con aquel ojo a la virule. He pensado que tal vez antes de nacer en agosto de 1961 fui uno de aquellos pobres hombres encarcelados y torturados y Dios me permitió nacer de nuevo, después de tan insufrible martirio en España, en Cataluña, en Barcelona,... para luego tener una maravillosa y feliz infancia dominicana merecidísima por los servicios patrios a la causa democrática dominicana. Pero, una ya es mayorcita para dejar volar así la imaginación y aquella infancia maravillosa se la debo en realidad a mi padre y a su espíritu aventurero, tal como el cúmulo de coincidencias vitales y de sincrodestino que destilan las páginas de esta novela se las debo al siempre insigne y mejor escritor y prosista de todos los tiempos Señor Don Mario Vargas Llosa. No deja de ser otra coincidencia que Vargas Llosa y mi padre naciesen casi el mismo día, casi el mismo año. ¡Qué cosas!
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