12 de mayo de 2020

¿Cuándo llegará la anhelada normalidad?....

No sé cuándo podremos asistir a conciertos como el de Chris de Burgh en 2016, donde podemos verle estrechar manos, regalar besos y hasta arrancarse a bailar con las mujeres de todas las edades vestidas de rojo sentadas entre su público. Los seres humanos somos seres afectivos y necesitamos ver involucrados nuestros cinco sentidos en todas nuestras actividades diarias. Esta pandemia, este confinamiento. esta manera de ver cercenada nuestra libertad de movimientos es hasta cierto punto lógico que no todo el mundo lo lleve bien. Por mucho que apelemos a la razón, somos pura emoción. Hoy hemos podido ver imágenes de bares y terrazas hasta arriba de gente sin mascarilla ni guantes, sin guardar la distancia recomendada, sin recordar los aplausos de las ocho y el tremendo esfuerzo realizado por todo el personal sanitario y esencial. Y esto es muy seguramente así porque estas personas no se han visto golpeadas por ningún caso en su familia. Cuando el virus castigaba a la ciudad de Wuhan, nos parecía una epidemia de otra galaxia. Ni siquiera cuando lo teníamos tan cerca en Italia fuimos capaces de entender y aceptar que era cuestión de horas, escasos días que la epidemia alcanzase la magnitud planetaria de pandemia. Hemos pasado más de dos meses muy duros, haciendo duros deberes y me temo, ojalá me equivoque, que tanto esfuerzo lo malograremos porque nos vencen la emoción, las pulsiones y tendencias instintivas primarias, el animal que cada uno de nosotros llevamos dentro. En tanto, vamos "desescalando" fases y recobrando poco a poco una calidad de vida lo más cercana a la normalidad, por favor, sentido común y todas nuestras emociones a flor de piel que encuentren cauces creativos y positivos porque ya se está viendo a gente muy tocada. Venga, mucho ánimo. Fuerza, salud y valor. Venceremos al puto bicho.



27 de abril de 2020



Y con estas ballates monódicas de Esther Lamandier  extraídas del Decamerón musicadas, acompañadas de órgano portátil, arpa, laúd y viola, en una grabación que fue publicada por la casa Astrée con el número E 57706 AD O45, acompañadas por una introducción explicativa firmada por Nanie Bridgman, doy por finalizado mi Decamerón particular. Si el Decamerón de Boccaccio tenía una estructura gótica. el mío presenta una estructura biónica, que es lo que se estila ahora. Aunque a fecha de hoy veintisiete de abril prosigue el confinamiento en España y nuestros diez protagonistas siguen enclaustrados en la finca extremeña de los padres de Daniel, doy carpetazo a este experimento de Decamerón por dos motivos: Uno/ Estoy hasta la coronilla del monotema, que si la COVID-19 por aquí que si la COVID-19 por allá. De tan manido el tema ni los medios de prensa se dignan en escribirlo correctamente. Dos/ Mis diez protagonistas están a su vez muy hartos también. Me han trasmitido que están hasta las narices de "la covid y el covid". Que el vino de la bodega se les está terminando y cada día sale alguien al pueblo por cerveza y más cerveza. Les ha dado por fumar como carreteros. Vislumbran un panorama muy negro, un futuro COVID (¿CÓMO OLVIDAMOS VIVIR ÍNTEGROS Y DIGNOS?; ¿CÓMO OLVIDAMOS VIVIR, IDIOTAS DESCEREBRADOS?; ¿CÓMO OLVIDAMOS VIVIR, INDIGNOS DONNADIE?; ¿CÓMO OLVIDAMOS VIVIR, ILUSOS DESGARRACALZAS?....¿CÓMO OLVIDAMOS VIVIR? ¿CÓMO? ¿CÓMO? ¿CÚANDO? ¿POR QUÉ?) Muy alegremente se pregona por las redes sociales y artículos de prensa se hacen eco insistiendo en que después de esta pandemia el mundo será diferente, los seres humanos habremos cambiado para mejor. ¡Mare de Deu! Esto no hay un dios que se lo crea. Las ciudades chinas seguirán vomitando dióxido de nitrógeno en el aire del gigante asiático. Regresarán los vehículos motorizados, las fábricas a todo gas, las instalaciones industriales produciendo cantidades ingentes de trastos y cachivaches que no precisamos para nada, muchos de ellos de plástico que va a parar al mar, "que es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos, y llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos", que ya lo recitaba Jorge Manrique cien años después de Boccaccio y la cantinela sigue y sigue siglos y siglos después y nunca enmendamos la plana. Pero habrá siempre siempre siempre seres humanos que lo seguirán intentando. Tal vez, Fer con sus poesías. Quizás Daniel visionando todos los documentales comprometidos de Netflix. Puede que María con su tesón y altas dosis de responsabilidad. Qué decir de Laura tan valiente y esforzada. Puede que nuestros diez protagonistas ni siquiera lo intenten, pero otros lo intentarán de todas las edades además. La crisis de 2008 ya había dejado a mucha gente tirada en la estacada. En esta ocasión no debemos consentir que se rescaten bancos y no se rescaten personas y familias. No debemos consentirlo bajo ningún concepto ni pretexto. Ya vemos a gente pasarlo muy mal. De nuevo la solidaridad será crucial, pero si los gobiernos y los poderosos del mundo no arriman el hombro, esta nueva crisis será devastadora y mortal. No nos matará solo el virus. La gente morirá de hambre y desesperación. Las potencias mundiales deben responder y los humanos cambiar, cambiar de verdad.

23 de abril de 2020

Día 10, 25 de marzo de 2020, Día de Paco....Renta Básica Universal, ahora es el momento, pero no lo será. El mundo no cambia...Feliz Día del Libro 2020....por favor, leed y leed, ahora y siempre.........

Cuando Paco decidió militar en Unidas Podemos era el mismo día de su fundación como coalición, el quince de marzo de 2019. Y lo hizo en Madrid y no en su Galicia natal porque llevaba ya cuatro años residiendo en la capital. Le iba fatal en los estudios universitarios, pero cada vez medraba más en los círculos podemitas. Su firme compromiso le confería más y mayores responsabilidades. Había creado un círculo sectorial junto a otros siete compañeros de la Facultad de Derecho. Las campañas, iniciativas, eventos, foros y un sinfín de actividades le robaban las horas del día y la noche. Se sumaba a todo ello las tremendas jaquecas y cefaleas que sufría de origen desconocido. Sus padres le habían llevado a mil especialistas y no daban con el origen de tan dolorosos episodios que con tanta frenética actividad política se agudizaban. Ibuprofenos,paracetamoles y nolotiles eran sus aliados. Y copazos de whisky por sus cualidades relajantes. Ahora, durante el confinamiento había leído que el ibuprofeno no era nada recomendable. Así que optó por tirar cuatro cajas a la basura. Como no le quedaban muchos paracetamoles y nolotiles le pidió a Daniel que alguien fuese a la farmacia a comprarle una caja o dos pretextando un insufrible dolor de cabeza. En realidad, no tenía remotas ganas de ir al pueblo a la farmacia y tener que dar explicaciones ya que sabía que el paracetamol es lo más recetado para tratar el Coronavirus. Daniel tampoco quería dejarse ver por el pueblo. Ya dijimos que de ninguna manera se debían enterar de que estaban todos los chicos y chicas en la finca de sus padres. Así que pidió a Laura que fuese ella ya que ya había salido a comprar al supermercado y era muy discreta. Para disimular debía comprar otras muchas cosas absurdas, tales como crema facial, barra de labios, crema de manos para grietas y nada que pudiese estar relacionado con el dichoso Coronavirus, como por ejemplo alcohol, agua oxigenada, desinfectante, mascarillas, guantes..En realidad a la simpática farmacéutica que le atendió poco le importaba lo que Laura quisiese comprar. Cuando Laura entre toda la lista de cosas absurdas pidió casi balbuceando dos cajas de paracetamoles, la farmacéutica le dijo si quieres más te puedo dar otras dos cajas. "Sí, gracias, por favor. Tengo a mi novio con unas terribles jaquecas y solo tenemos ibuprofeno en casa que ahora está desaconsejado" La farmaceútica entonces respondió algo que dejó a Laura muy perpleja "a mí nunca jamás me ha gustado el ibuprofeno. En casa solo entra paracetamol". Estuvo a punto Laura de preguntar qué opinión le merecía el nolotil ya que veía a Paco consumirlos como gominolas, pero no se atrevió por no meter la pata. Pagó con tarjeta, se despidió con una amplia sonrisa y cuando estaba a punto de franquear la puerta, la farmaceútica le espetó "¿Eres novia de Daniel? Ya os hemos visto en la finca de sus padres. Lo comenta todo el pueblo que os vinisteis un día antes de decretar el Estado de Alarma". Laura enmudeció. Se puso tan pálida que pareciera que fuese a darle un desmayo. Se giró e intentando disimular respondió "No. Soy novia de Paco, un amigo de Daniel. Yo a Daniel casi no le conozco. He venido por mi novio Paco ya que ellos dos son muy amigos. Nos vinimos para poder estudiar ya que en el apartamento de Madrid estábamos muy ahogados. Le prometo que nos portamos bien y el pueblo no tiene nada que temer. Estamos todos sanos como manzanas". "No te preocupes. Ya sabemos en el pueblo que sois muy buenos chicos y Daniel es de muy buena familia. Cuidaos mucho y no salgáis mucho por el pueblo. No por nada. Es que los jóvenes soléis ser asintomáticos pero muy transmisores de la enfermedad. Podéis pasarlo sin enteraros. De hecho el dolor de cabeza es uno de los síntomas". "Le aseguro que mi novio Paco, el pobre, sufre jaquecas desde su adolescencia. Le han hecho todo tipo de pruebas tanto en Galicia como en Madrid y los médicos no dan con su origen". "Vaya, pobre. Tened cuidado. También debéis saber que se ha visto que salen sabañones en pies y manos y extrañas manchas en la piel. Esto les suele suceder a los asintomáticos, muy especialmente a los niños y jóvenes" "Muchas gracias. Lo tendremos en cuenta". Laura regresó pitando a la finca. Regresaron de un plumazo todas sus inseguridades y complejos y ansiedades. Nunca le habían gustado las farmacias y mucho menos los farmaceúticos y si eran simpáticos como esta farmaceútica aún menos porque Laura era muy hipocondríaca. Ahora a fiebre, tos, dolor en el pecho, dificultad para respirar, había que añadir sabañones y manchas y eccemas en la piel. La maldita enfermedad era un horror. Laura llegó a la finca y cuando depositó la compra sobre la mesa rompió a llorar. Paco intentó abrazarla para consolarla, pero ella le soltó "No me toques. Puedo traer el puto virus en forma de sabañones o qué se yo qué más. Además ya saben que estamos todos en la finca" "¿Quiénes lo saben" preguntó Daniel. "Todos en el pueblo. Eso me ha dicho la farmacéutica". "¿Clarita? Ah, no le hagas ni puto caso a esa mujer. Le encanta propagar bulos." "¿Y por qué la llamas Clarita como a mí Laurita? ¿Por qué no la puedes llamar Clara y a mí Laura? ¿Qué coño os pasa a la gente?". Paco se acercó y la abrazó: "Laura, Laura, Laura. Eres la mejor persona que conozco de este puto Planeta Tierra. Me has traído nada menos que cuatro cajas de paracetamol. Has logrado esto y cuanto te propongas en la vida. Te estaré infinitamente agradecido. Saldremos de ésta, te lo juro y prometo". "Los podemitas nunca juráis. Solo prometéis" bromeó Fer. "¡Vaya! ¡Qué crema tan buena para la cara, Lauri. ¿Me la puedo quedar" preguntó ingenuamente Natalia. "Sí, Nati, te la puedes quedar. Damos por inagurada la sesión de diminutivos a cual más ridículo" respondió Laura secándose las lágrimas en la sudadera de Paco. "En fin, yo con vuestro permiso me quedo las cajas de paracetamoles y me voy a tomar ya uno porque me va a estallar la cabeza". Paco se tumbó en su habitación a oscuras y se quedó dormido un par de horas. Cuando se levantó ya se sentía bien. Debía prepara su disertación nocturna. Así que elaboró un dossier donde explicaba el motivo y finalidad de su Círculo Sectorial podemita. No solo le serviría para afianzar sus entusiasmadas ideas, sino que tal vez animaría a sus amigos a comprometerse con su causa. Llegada la noche, se sentaron en círculo. En esta ocasión el círculo no podía ser más apropiado. Se pusieron morados a pizzas, patatas fritas y todo tipo de encurtidos y embutidos. El vino corría a raudales. Paco se sentía feliz de poder explicar a sus amigos la finalidad de su Círculo Morado Sectorial: "Veréis, la idea se me ocurrió en la Universidad. No comulgo con el sistema educativo español trasnochado y caduco. Sabéis que Finlandia por ejemplo ocupa el número uno en el ranking mundial en calidad de enseñanza. Su finalidad primera y última es crear ciudadanos felices y en España no veréis a gente más infeliz que el animal universitario, es decir, nosotros. En mi caso particular, encadeno un fracaso tras otro. El programa de estudios me parece nefasto. Ninguna asignatura me seduce por sí misma ya que no está bien planteada, no aporta los ingredientes necesarios para seducir. En España se sigue rindiendo culto a la titulitis. Cuentan más las notas y el título final que un verdadero aprovechamiento universitario. Cursamos carreras además que luego no nos servirán para nada, salvo para engrosar las filas del paro o para tener que emigrar a limpiar platos. Ya ni siquiera Londres será destino fiable con el Brexit. Hay que hacer algo y hacerlo ya. El objetivo de mi Círculo Sectorial es......."


19 de abril de 2020

Día 9, 24 de marzo de 2020..El Día de Helena....La epidemia se extiende por España de forma más rápida que en Italia...



Habría que preguntarse si el fascista se hace o nace. Lo que si parece ser algo incontestable es que el fascismo nació con Benito Mussolini y Helena, la que ahora nos ocupa, parecía ser su fiel discípula, la más abnegada casi un siglo después. Helena, con unos orígenes italianos dado su apellido Graziani, nacida y criada en la ciudad alemana de Chemnitz con unos padres de la más rancia ultraderecha germana, dejaba mancos a los y las de Vox en discursos de odio, racismo, xenofobia. Además, pronunciaba español con un deje italo-alemán que habría sido las delicias del dictador Franco y afortunadamente no cursaba Ciencias Políticas, de lo contrario, un día llegaría a ser Ministra de Algo en Algún Congreso de Diputados y Diputadas en la bancada más a la derecha y más extrema que imaginarse uno puede. Tenía un temperamento iracundo, sarcástico, visceral. De ella decían sus compañeros de apartamento que lo raro es que hubiese tenido tres novios, a los cuales había dejado emocionalmente K.O.ooooossss. Dos, allá en su ciudad natal: Clemens y Cedric y uno nada más aterrizar en España con su Beca Erasmus +: Juan Pablo. Los dos primeros precisaron tratamiento psicológico. El tercero la caló en seguida y con un "vete a la mierda" dejó zanjada una relación tortuosa y llena de tantas aristas que a Helena por primera vez en la vida se le saltó una lágrima, que no era de dolor, sino de ira supina y superlativa por no haber podido anular el temperamento tan forjado del español. Su idea del amor era la de "uno domina y el otro traga" y por descontado, ella era la destinada a dominar. Así lo había mamado en su casa: su madre dominaba a su padre y su abuela a su abuelo y suma y sigue hasta remontarse al Milán de las "camisas negras". A Helena le fascinaba la frase de Benito: «¿Puede el fascismo dejar de contar conmigo? ¡Claro! Pero también yo puedo dejar de contar con el fascismo». Para rematar la faena Helena leía con fruición a Frau Föster-Nietzsche, que no a Nietzsche propiamente dicho, Ezra Pound, Céline, Knut Hamsun, Robert Brasillach o Hanns Johst y estudiaba español con pasión para poder leer algún día a César González-Ruano, Agustín de Foxá, Rafael Sánchez Mazas, Eugenio d’Ors, Ernesto Giménez Caballero, José María Pemán, Rafael García Serrano, Luys Santa Marina y Juan Ramón Masoliver. Tenía un cacao considerable en cada neurona de su cerebro. Sus compañeros habían aceptado que al principio les engañó con esos ojos tan enormes azules, su larga melena rubia y unos rasgos faciales tan cándidos. Vamos, que María decía siempre de ella "no es cierto que la cara sea el espejo del alma. Es un verdadero demonio". Les consolaba saber que era cosa de soportarla durante este año 2020, pero, claro, el 2020 se les había torcido de lo lindo con el confinamiento. De buena gana la habrían dejado en Madrid a su suerte, pero lo cierto es que a todos infundía miedo. Daniel podía echarla si quisiera por ser el administrador del bloque de apartamentos, pero se decía a sí mismo y a los demás "que la vida conlleva pruebas, pruebas duras, para forjar a hombres y mujeres hechos y derechos y Helena era una prueba que les había enviado el destino, un pulso de vida que debían vencer". Paula replicaba "que no lo tenía tan claro eso de que la vida bla bla bla...la puedes echar y punto pelota". Daniel escurría el bulto. Se sentaba a ver documentales en Netflix y no quería saber nada del asunto. Los demás le seguían el juego y así la convivencia se hacía llevadera. La única que le plantaba cara era Paula. A Helena le recordaba el temperamento de Juan Pablo y preparaba dura artillería para contraatacar, pero ahora estaban en la finca de los padres de Daniel y había piscina y jacuzzi y un buen gimnasio y muy buenos vinos. Tampoco era plan de amargarse así su propia existencia. Tiempo habría en Madrid de "enseñar a esta tropa de niñatos y niñatas quién era la que mandaba y dominaba". Helena en la finca extremeña se mostraba tan relajada y tranquila que los demás no salían de su asombro. Le había dado por leer "Los Cantos" y "Cathay" de Ezra Pound y las obras completas de José María Pemán. Llegada la noche mágica de Las Musas, a todos y todas tenía muy intrigados qué sorpresa les tenía reservada Helena. Situación tan delicada requería de los mejores caldos de la bodega. Daniel se atrevió a coger tres botellas de lo más reservado y selecto e intocable. Ya rendiría cuentas a sus padres cuando pasase todo este confinamiento. Lo cierto es que si se seguía alargando acabarían con todas las reservas vinícolas y la cosa cada vez pintaba peor como en China e Italia. ¡Quién se lo iba a imaginar! Había ya muchos documentales en YouTube y Daniel los devoraba. Esa noche prepararon espaguetis a la carbonara en abundancia para que a Helena le entrase sopor. Pero Helena tenía preparada una historia de lo más elaborada y estudiada: les quería contar la interesante y apasionante vida de Ezra Pound, un poeta, ensayista, músico y crítico estadounidense perteneciente a la Lost Generation —«Generación perdida»—, sus etapas londinense, parisina, italiana y cómo tras la guerra, Pound fue juzgado en EE. UU. por traición. La intermediación de diferentes figuras del mundo cultural consiguió que se le declarara loco (así se le salvaba de una potencial pena de muerte) y que se le internara en el hospital del St. Elizabeth, donde permaneció durante doce años (1946-1958). Allí continuó elaborando The Cantos, además de traducir a Confucio. Pensaba la audiencia que allí terminaría la historia de tan insigne e ilustre poeta, pero no, Helena siguió contando que en 1958 Ezra volvió a Italia y se instaló en un castillo y viñedo entre los Dolomitas, Brunnenburg, propiedad del marido de su hija Mary y donde esta fundó el actual Ezra Pound Centre for Literature consagrado al estudio de su obra. Allí, cuidado por su hija, permaneció hasta su muerte en 1972 en Venecia. A puntísimo estuvieron de aplaudir tan fascinante historia "tan bien narrada" (el sopor de los chicos y chicas rozaba el mayor de los tedios), cuando Helena manifestó que aún no había terminado. Traía una obra selecta de los mejores versos de Pound: " Querría bañarme en extrañeza: estas comodidades amontonadas encima de mí, me asfixian!¡Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo, amigos nuevos, caras nuevas y lugares!...." CONTINUARÁ



15 de abril de 2020

Día 8, 23 de marzo de 2020...Día de Laura....Nueva York se convierte en uno de los epicentros de la pandemia...



A Laurita no le gustaba que la llamasen así. Quería que la llamasen Laura, pero no había tu tía. Lo más increíble es que cuando conoció a Daniel y a Paco se presentó como Laura. Cuando éstos le fueron presentando a todos los demás, ella se daba a conocer como Laura plantando besos a troche y moche y muchos abrazos, cosa que ahora está completamente prohibido por Real Decreto Anti Besos y Abrazos y Carantoñas Varias. Pues bien, no habían transcurrido ni cinco minutos que Daniel se dirigió a ella como Laurita y se fueron sumando los demás como en un coro de complot. A Laura le entraban casi ganas de llorar porque en su casa la habían siempre llamado Laurita y ella lo detestaba. Así que aquí la llamaremos siempre Laura por respeto a su persona tan entrañable y buena gente. Laura había nacido en Barcelona de madre catalana y padre andaluz. Era, por tanto, charnega. Entre el sambenito de "charnega y Laurita", la pobre iba bien surtida de complejos de inferioridad. Si estaba con catalanes, le avergonzaba decir que su padre era andaluz. Si frecuentaba a castellanos, ocultaba que su madre fuese catalana. Total, que ella anhelaba la independencia pero sin saber muy bien cuál era el alcance de esta decisión, porque lo que es el sentimiento independentista no lo tenía. No gozaba de la fuerza de convicción temperamental de su hermano Jordi, de sus amigos y bastantes familiares. Pero tampoco sentía vínculos con lo andaluz y lo español. Pobre Laura, tampoco sabía si se consideraba ciudadana del mundo. A veces pensaba que era un ser intergaláctico de otro planeta y que por tanto debía en cuanto le fuese posible levantar el vuelo del hogar paterno y materno y filial, porque Jordi era el que mandaba en realidad en ausencia constante de sus padres. Los padres regentaban una editorial de mucho prestigio y todas las horas y días del año les eran insuficientes para llevar a flote el negocio familiar. Laura detestaba ese mundillo. Estaba claro que no se quería dedicar al mundo del libro nunca, jamás. A Jordi no le disgustaba, de hecho ya se veía como el digno sucesor y heredero. Eso sí, le daría un giro absoluto al negocio: solo y exclusivamente Literatura catalana de altísima calidad. A ser posible con alto contenido ideológico comprometido con la causa. Veneraba a Oriol Junqueras y hasta le escribió varias misivas que enviaba a la cárcel, pero siempre se las devolvían con una nota que rezaba "Destinatario desconocido o ausente". entonces Jordi se pillaba un rebote de mil "collons". Laura se encogía de hombros sin decir nada. Era mejor no decir nada cuando su hermano se encontraba tan afectado. La última vez rompió una enciclopedia entera médica de la librería de su padre. Como sería el destrozo que fue la primera vez que le vio pedir perdón a su padre y mostrar total arrepentimiento. El caso es que por unas cosas y otras, Laura era muy infeliz en la casa materna. Tuvo la oportunidad de irse a Madrid a proseguir sus estudios de Doble Grado en Ciencias Políticas y Filosofía, carrera a la que optó en su día por poder discutir con su hermano con conocimiento de causa cuando ambos madurasen dentro de muchos, muchos, muchísimos años. Subió muchos escalones en autoestima ya que todo el trámite universitario y el buscar apartamento corrió de su cuenta. No pensaba que sería capaz de tamaña hazaña. También fue todo un logro ir al supermercado e iniciarse en las dotes culinarias cuando ella en su vida no había ni pelado una patata. Descubrió que lo que más le gustaba en este mundo era cocinar. Entendió que su vida madrileña lejos de la tiranía de su hermano y la constante ausencia de sus padres era lo más cercano a la felicidad que nadie nunca pudiese aspirar a alcanzar. Con sus compañeros de apartamento y sus nuevos amigos sentía que había descubierto a una nueva familia. Con lo cariñosa y afectuosa que era, encontró el calor que siempre había anhelado y en Madrid, mare de Deu, por fin podía decir de dónde era, de dónde procedían sus padres, hablar de Andalucía entera y de Cataluña y sus cuatro puntos cardinales sin sentirse disminuida ni ninguneada. Laura por fin se sentía una persona completa. En la finca extremeña disfrutaba agasajando en las cenas a sus amigos de vez en cuando, ya que allí primaban la comida basura y rápida libre de complicaciones. Pero esta noche, era su noche y había preparado una suculenta cena. Salió por la tarde al pueblo para adquirir lo que necesitaba. Era la primera vez que uno de ellos salía con el consentimiento general. Daniel le había dado una serie de instrucciones para que en el pueblo no sospechasen que ellos se encontraban en la finca. Dado su deje catalán debía contar que había quedado confinada en casa de una tía abuela a la que había ido a visitar por encontrarse enferma. En el pueblo le harían muchas pregunta y Daniel había pergeñado todas las posibles respuestas. Laura se aprendió muy bien el guion y una vez en el pueblo la verdad es que nadie le preguntó nada y pudo realizar sus compras sin mayor inconveniente sin llevar guantes ni mascarillas. Allí nadie los llevaba. Al regresar se pasó toda la tarde en la cocina elaborando gazpacho extremeño o cojondongo y unas migas extremeñas con unos postres deliciosos. Cuando tocaba sentarse a cenar, Daniel dijo que aquellas exquisiteces no debían comerse en el suelo. Así que desplegó la mesa grande del salón y la engalanó con mantel, servilletas, cubertería y copas de su madre. Al sentarse todos a la mesa, las migas había que comerlas del mismo recipiente al estilo extremeño. Estaba todo tan rico que se les olvidó que el propósito del encuentro nocturno era relatarse historias. Cada quién soltó su parida y con el buen yantar y el buen vino pasaron una noche formidable. Laura se sintió Laura entera, completa, feliz por primera vez. Ya no le importaba que la llamasen Laurita.

                                                                                               CONTINUARÁ....


13 de abril de 2020

Día 7, 22 de marzo de 2020, ...Día de Daniel....Gracias y aplausos en España entera a las 8 de la tarde....





Que tu familia esté forrada o no de pasta, no es motivo para ser un transgresor. Daniel aducía esto siempre que alguien le recriminaba ser un rebelde sin causa y añadía que este mundo necesita de gente con consciencia despierta que se formule preguntas y lo que es más importante, que se moje a fondo en hallar respuestas, no respuestas que reciban el consenso del establishment, sino respuestas contundentes que propicien cambios y revoluciones. Para Daniel la COVID-19 era la manera más eficaz que tenía la Madre Tierra de exigir al ser humano un radical e irreversible cambio de conducta. Después de una adolescencia muy tortuosa y complicada en la que sus padres ya no sabían qué hacer con Daniel, de gastarse en psicólogos y terapias un dineral, un buen día Daniel dijo a sus padres que quería estudiar en firme Bachillerato y cursar la carrera de Filosofía, pero no en centros carísimos privados sino en el sistema de Educación Pública. Sus padres, escandalizados de que se quisiese mezclar con "la chusma", "la plebe", "el vulgo" y "los friquis podemitas", tuvieron finalmente que ceder. Tanto cedieron que uno de los bloques de apartamentos que tenía la madre en Malasaña, cerrados a cal y canto, reformadísimos y monísimos a la espera de que otros asuntos más urgentes del patrimonio familiar permitiesen ponerlos en alquiler, los padres tras largas y dilatadas deliberaciones decidieron que lo mejor era convertir a Daniel en morador y casero de estos apartamentos. Daniel aceptó encantando en la idea de alquilarlos a estudiantes de escasos recursos y así poder contribuir a cambiar el mundo con su modesta aportación. El caso es que cuando empezó el casting y selección de posibles inquilinos, solo acudían hijos e hijas pijos, con historias similares a las suyas y con problemas psicológicos más graves que los que él mismo había presentado durante su adolescencia. Se decía "Estos o éstas están mucho peor que yo". Digamos que Daniel con esta nueva aventura inmobiliaria ya empezó a darse cuenta del percal, de que propiciar cambios en el mundo, en concreto en Malasaña, iba a ser una tarea muy ardua y difícil. Así que tuvo la genial idea de alquilar a una sola persona por planta y esta persona debía comprometerse a buscar inquilinos fiables. No le importaba su extracción social y económica, pero si exigía una mente equilibrada. El mundo solo lo podrían cambiar las mentes lúcidas y dotadas de sentido común, aunque él mismo no hubiese hecho mucha gala hasta entonces de tales atributos. Antes de todo ello, eligió para sí mismo el mejor apartamento sin un motivo. Le salió muy seguramente así porque lo de ser sibarita lo llevaba incrustado en los genes. Él solo se encargaría de seleccionar a los compañeros de su propio apartamento. No le costó nada. En seguida conectó con Paco y Laura. En la finca extremeña a nadie extrañó que también eligiese el mejor salón y el más grande plasma. Ya le conocían. Le encantaba Netflix y se pasaba el día viendo documentales y series. Se había visto "Pandemic" unas cinco veces. "Pandemic: How to prevent an outbreak", la serie documental en seis capítulos dirigido por la documentalista Isabel Castro y el realizador Doug Shultz. Le seducían todos los protagonistas, pero muy especialmente un hombre negro llamado Michel Yao, enviado de la OMS, encargado de combatir el ébola en el Congo. Se quedaba fascinado con la entrega de este hombre para con los suyos, sacrificando vida personal y familiar. Era su héroe. Encarnaba lo que Daniel consideraba un prohombre del Siglo XXI. Su probidad, conocimientos, valentía le tenían arrobado. Al caer la noche en la finca de sus padres, sus amigos le temían. Ya iban barruntando la perorata que les aguardaba que no relato. Paula decía por los rincones "Cómo nos cuente otra vez el documental enterito de Pandemic, me corto las venas, porque estoy de pandemias y coronavirus hasta las mismísimas". "Habrá que llevar el triple de botellas de vino" añadía Paco". "De ésta salimos alcohólicos", reía Elsa. "Cortaré mucho queso y jamón y pa amb tomacat" exclamaba Laura.....Llegada la noche, todos y todas sentados en corro, Daniel anunció todo ufano "Os voy a contar el documental "Cómo cambiar el mundo" sobre la fundación de Greenpeace. En los años setenta, un grupo de activistas que se unieron para protestar en contra de las pruebas nucleares, formaron la icónica organización ecologista Greepeace...."