25 de septiembre de 2014

A las seis de la mañana se despiertan tus latidos. Los míos velan sellados labios dormidos. El nuevo día puede depararnos algo bello gris, pero bello como cadencia y montonía de un mundo en hastío. El silencio notifica los mensajes cifrados en las redes virtuales de tu presencia y la mía. Somos dos pantallas pequeñas que se quieren en la inmensidad global sobre los teclados, las letras, los puntos suspensivos...

"París no se acaba nunca" de Enrique Vila-Matas

Este verano he descubierto a Enrique Vila-Matas y he de entonar el mea culpa por no haber abordado antes la lectura de este escritor magnífi...