22 de enero de 2013

"El Último Lobo"




Aquel lobo parecía pesar el doble de su peso real por dos causas principales, una, su espeso pelaje cobrizo que había adquirido como mecanismo de camuflaje y dos, comía mucho y llevaba una vida muy sedentaria. Pesaba casi ochenta kilos, pero sus amos estaban encantados porque aquel lobo era El Último Lobo del Mundo. Conservaba los ojos azules del mismo día de su nacimiento. Nació en una madriguera en lo alto de la montaña de una camada de siete lobeznos, pero sus padres y sus hermanos cachorros fueron sacrificados por los cazadores destinados a salvar al Último Lobo y a exterminar a todos los demás.


Fue criado por humanos entre perros, gatos y periquitos e instruído en aullidos limitados a una hora determinada del día. Desde que fue capturado, se le abrían las ventanas del amplio salón y asomado al ventanal se le permitía emitir un sonoro y prolongado aullido a la hora en que lo haría un gallo. De esta manera, la gente de la comarca se despertaba con el aullido del Último Lobo. Se despertaba su familia cuidadora y le servían un suculento desayuno a base de carne de cerdo, cabra, oveja y caballo, especies aún en no extinción. Los días de fiesta le daban salmón. Después de comer solía tomar unos seis litros de agua, pero a veces, sin motivo se negaba a comer y durante quince días cada vez que le ofrecían comida negaba moviendo un "no" rotundo con su roja cabeza, enseñando sus incisivos y caninos como queriendo decir, "¿a quién he de morder ?", aunque a decir verdad nunca habría mordido a nadie porque tenía un carácter dócil, afable y bonachón.

Una mañana abrió como ya era habitual de un zarpazo el ventanal y se disponía a emitir su aullido habitual para despertar a todo el mundo, pero pasaba junto a las ventanas abiertas una niña vestida de rojo con una caperuza roja y largas trenzas pelirrojas que le llegaban casi a los pies. La niña selló sus labios con el dedo índice indicándole que no aullara y que no emitiese ningún tipo de ruido, mientras con la mano izquierda le animaba a saltar por la ventana y seguirla. Así hizo el Último Lobo.

Desde entonces en toda la comarca se cuenta la leyenda de que han sido vistos la niña convertida en una bellísima mujer acompañada por el Último Lobo y ambos siendo seguidos por una prole de Lobeznos Caperucitos Rojos. Los cazadores furtivos han salido en más de una ocasión en su búsqueda. Se han emprendido muchas batidas pero nunca se les ha podido dar caza. Las ventanas desde aquel día no se han abierto nunca más y la familia intenta superar la ausencia del Último Lobo adoptando mayor número de perros, gatos, periquitos o cuantos animales necesiten de cuidados humanos.



13 de enero de 2013

Doña Mudanza la salerosa


O

El lenguaje de los caracoles

Federica Gracia Ligera

Poema desahuciado del Siglo XXI dividido en varios

Compartimentos constreñidos cual nichos de habitabilidad

Con escenas de ni canto ni bailo

Personajes

DOÑA MUDANZA

PRETENDIENTE 1 ALQUILINO

PRETENDIENTE 2 HIPOTECO

PRETENDIENTE 3 MANOLO CARACOL

LA MADRE

EL PADRE

Acto Primero y Único

Habitación sin ventanas

LA MADRE. ¿Y Mudanza?

EL PADRE. Ha salido un rato. Pero volverá.

LA MADRE. Si se va, alquilo su habitación, pero no nos caerá esa breva.

EL PADRE. Si no quieres que se vaya.

LA MADRE. Quiero que te vayas tú.

EL PADRE. Calla. Siempre estás con la misma monserga.

LA MADRE. Entre la hija que no se nos casa ni se independiza y el padre que no mueve el trasero del sillón, pronto me marcho yo y ya no me veis más. ¡Y cómo me tenéis las estancias! ¡Todo tirado por medio! Vestidos, abrigos, pantalones, sujetadores, bragas, medias, bolsos, y eso que se lleva ahora, el IPod o la monserga en verso, ..la habitación de nuestra hija parece el Rastro! Pero, tú, no les vas a la zaga, libros por aquí, periódicos por allá, colillas en los ceniceros, en todooooOOOOOooodos los ceniceros de la casa! ¡Fumeque por aquí, tazas de café abandonadas en cada rincón! ¡No hay rosas ni salvias ni petunias, noooooOOOOooo en cada esquina adornando las estancias! ¡¡¡ Pffffffffffff, estoy hasta más allá del santísimo moño ¡!! ..¡ah, y el chucho y el gato y el periquito y la afición a la pintura de TÚ HIJAAAAAA, porque ésta la pariste tú a través de mi mal parto!

EL PADRE. ¡Tranquila mujer, que hoy vienen los pretendientes!

LA MADRE. ¿Cuál de ellos?

EL PADRE. Los tres. Los ha citado a la vez a la hora del té de las cinco y media , porque aquí en este país siempre llegamos tarde a todo, incluyendo a las pastas y el té.

LA MADRE. ¡Lo que me faltaba! ¡Parió la abuela y éramos pocos los “ocupas”! ¡No sí, se me quedarán aquí a vivir los tres uno encima del otro y ya no me podré escapar! ¡Me aplastarán como a una cucaracha!

EL PADRE. No mujer, ten paciencia, que esta vez alguno pica y cae.

(Llaman al timbre y llegan los tres pretendientes)

PRETENDIENTE ALQUILINO, HIPOTECO Y MANOLO CARACOL ( al unísono). ¡Buenas tardes tenga Usted.

LA MADRE. ¡Qué originales! ¡Claro! ¿Qué van a decir sino a estas horas? ¿Tal vez adiós o hasta la vista o hasta nunca o vaya con Dios o Hasta Lueguito…! Pero, que desconsiderada soy, pasen pasen..están Ustedes en su casa y yo en la de ustedes y Dios en la de todos ( aparte, “No traen ni una maldita caja de bombones. Ni unas flores marchitas. Ni unas pastitas para la hora que se tercia. ¡Qué rancios!)

(Toman asiento los pretendientes. Cada cual en una silla. Esperan callados tras saludar al padre)

LA MADRE.- ¿No se cuentan nada o es que se piensan que en esta casa cobramos por hablar?

PRETENDIENTE AQUILINO, HIPOTECO Y MANOLO CARACOL . ¿Está Doña Mudanza?

LA MADRE. Salió a ver escaparates de las rebajas pero regresa en seguida. Le hacen falta unos trapos más para adornar su habitación.

(Entra Doña Mudanza con su perrito blanco)

DOÑA MUDANZA. ¡Ainssss, ya estoy de vuelta! ¡Qué cansado es esto de mirar escaparates y no comprar nada. Probarse luego cosas y comprobar que todo o me está muy grande o muy chico!...¿Lleváis mucho esperando?...No importa. Lo principal es que habéis acudido los tres puntuales a mi cita.

LA MADRE. ¿Y por qué los has citado si puede saberse?

DOÑA MUDANZA- Porque me tengo que decidir ya. Tengo treinta y cinco años y se me pasa el arroz y se me marchita la flor..Uno de los tres ha de convenirme como pasaporte a mi libertad condicional.

LA MADRE. ¡SÍ, hija mía! Elige y elige bien no como otrassssssss ( mira de reojo a su marido)

DOÑA MUDANZA – Vengo meditando esto desde hace mucho tiempo. No es una decisión precipitada. ¡Vamos, que he tenido tiempo, por lo menos treinta años calculo yo…!

PRETENDIENTES ALQUILINO, HIPOTECO Y MANOLO CARACOL - ¿Yyyyyyyyyyy?

DOÑA MUDANZA – He decidido tras mucho cavilar y mucho quebradero de cabeza y tomar mucho paracetamol y ibuprofeno que me quedo…me quedooooooo…me quedoooooo..

PRETENDIENTES AQULINO, HIPOTECO Y MANOLO CARACOL .- ¡¡¡¡¿Con quién..?!!!!

DOÑA MUDANZA – Me quedo con Manolo Caracol y viviremos con la casa acuestas. ¡Ea, ya está, ya lo he largaooooooo!

LA MADRE - ¡Estupendo hija! ¡Qué maravilla! Dile a tu padre que vaya haciendo maletas y de paso las mías porque este matrimonio te tendrá todooooooo el día aquí bien acoplada con El Caracol a cuestas!

(Aquilino e Hipoteco rompen a llorar. Unas lágrimas de cocodrilo. Manolo Caracol se frota las manos)

DOÑA MUDANZA - ¡Pues nada, madre! ¡Que ya nos puedes servir las pastas el té que sino se nos junta con la cena!

LA MADRE - ¿Quién me mandaría a mi buscarle pretendientes a mi hijaaaaaaAAAAaaaaa?



(Cae el telón. Música de piano muy estridente y desapacible para que le público se marche cuanto antes)



FIN




3 de enero de 2013

El Dia del Fin del Mundo.... "Aires del Desierto"

El día del Fin del Mundo se formó en el horizonte un Arcoiris tan rampante, que a los espectadores que podían observarlo de espaldas al sol, les pareció el principio de todos los tiempos, condensado en las gotas de lluvia de la atmósfera, una lluvia que empezó a arreciar, como aquel día en que Noé se cabreó y construyó un Arca, porque Dios se lo sopló al oído en sueños, pero despierto le pareció empresa de locos y de aquellos barros surgieron estos lodos zoológicos. Llovía a cántaros y el Arcoiris desplegaba anchas bandas de colores primarios de tal suerte que el Fin del Mundo parecía una Película Color de Rosa, pero en realidad era un Soberana Putada Imprevista. A mi me pilló a medio vestir, en vaqueros y el torso desnudo y de tal guisa corrí despavorida escaleras abajo y luego en la calle reparé en que iba descalza y aquellos vaqueros no combinaban bien con los pies a la intemperie. Pero no daba tiempo de regresar para escoger calzado adecuado porque muchos gritaban "Es el Fin del Mundo. ¡Huyamos!" ¿Pero a dónde?, pregunté ingenua de mi. Un hombre semidesnudo como yo, pero a la inversa, sólo el tronco vestido, exclamó, "Al Norte no podemos ir: han sido vistos Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis y al Sur tampoco, porque dicen las malas lenguas que allí se hallan Las Siete Trompetas y la Primera Bestia guerreando." Entonces, instintivamente corrimos hacia el Este de la ciudad y no llevábamos corridos ni dos kilómetros que nos salió al paso La Prostituta, señalándonos "La Caída de Babilonia", que era en realidad un bareto de mala muerte. Decidimos entrar un grupo de unas treinta y tres personas que nunca hasta entonces nos habíamos conocido ni tratado. "Aquí estaremos seguros" aseveró un tipo muy gordo que parecía conocer el local. El aire irrespirable de aquel tugurio era lo más parecido al purgatorio, pero sentíamos tanto miedo y frío que nadie se atrevió a rechistar. "¿Qué van a tomar Ustedes? preguntó La Prostituta, ¿sangre o sangre?" "Nada, gracias, repliqué yo". "Pues te morirás de sed y de inanición y encima tomes o no debes abonar la consumición" "No traigo dinero. Me ha pillado el Fin del Mundo de improviso", repliqué. "No importa. Invito yo" zanjó la discusión un joven al que le debió pillar el asunto en la calle porque vestía ropa adecuada para momento tan delicado. Las horas pasaban en aquel tugurio entre tufos, llantos y chanzas. Cuando les dio por contar chistes, pensé que mejor suerte habría corrido eligiendo el Norte o el Sur o el Oeste, pero cada vez que alguien asomaba la nariz por la puerta, un panorama desolador invadía las calles. Allí dentro pareciera como si un "ángel" nos diese protección. En definitiva, pasaron horas, días y meses y allí seguíamos sin noticias satisfactorias del Fin del Mundo Definitivo. ¡Ah, olvidé un detalle importante! Soy siria. Cuando entré en "La Caída de Babilonia" mi país contaba con diecinueve millones de habitantes. Ahora sólo soy capaz de contar los treinta y tres que estamos aquí a la espera de noticias halagüeñas de Dios o del Diablo, que igual nos dá...sólo esperamos verdaderas y fidedignas noticias certeras y fiables que den testimonio del Fin del Mundo para todas y todos.

2 de enero de 2013

Seguimos luchando infatigables por nuestra Sanidad Pública...

Siento la necesidad de escribir de nuevo ... 2013, año de inspiraciones renovadas.. Microrrelato "Seis"

 
 
 
2013 es en realidad 6. Número de Solidaridad y Familia. Pero si al "seis" le aprietas los tornillos demasiado, a límites de insufrible mecánica, explota y si explota, Esos, Los Infames, que se atengan a las consecuencias.
¡ Felicísimo, Solidario y Familiar 2013, a todas las buenas gentes de Bien!
 
 
 

Interiores. Visillos de París

La etiqueta de estos visillos reza que proceden de París, ese París que me prometiste un día. Tal vez lo visite, pero no será aquel París...