27 de octubre de 2008

"El diente de Pedrito" - A mi hijo Héctor -

Al Ratoncito Pérez se le olvidó venir aquella noche. Pedro se despertó a eso de las siete de la mañana, miró debajo de la almohada y el diente seguía ahí. En ese momento su madre abría la puerta. Regresaba de su turno de noche, cansada, cansadísima. Le pesaban las piernas del alma. Su alma buscó las llaves en el bolso y le costó encontrarlas. Le ayudó una mano de su cuerpo, también cansado. Discutieron un rato el cuerpo y el alma, ahí en el rellano de la casa sobre quién se sentía peor. La cosa quedó en tablas. Aunque seguramente era el cuerpo quien lo estuviese más, a decir por cómo arrastraba los zapatos y por la manera en que sujetaba el brazo el bolso cargado de cosas, casi todas inútiles a esa hora trasnochadora, pero con utilitaria finalidad cuando se salía por esa misma puerta con bríos y ganas de afrontar la noche con coraje, con dignidad, ganas de trabajar.
- “Mamá, corre, ven. ¿Por qué no ha venido el Ratoncito Pérez?
- “Caramba, Pedrito, mi vida, no sabía que se te había caído un diente. ¿Cuándo sucedió eso?
- Esta noche, cuando tu te fuiste y me estaba cepillando los dientes.
- ¡Vaya, cielo! ¿Y por qué no me llamaste al móvil me habría encantado saberlo?
- No sé mamá, no se me ocurrió. Pero el Ratoncito Pérez no ha venido.
- Si, cariño, si ha venido. Me he encontrado esta moneda de dos euros en el felpudo de nuestra casa, depositada sobre la letra “v” de “Bienvenido”, como si el Ratoncito Pérez quisiera decirte “Bien. He venido”. ¿La ves?. ¡Mira, la tengo en mi bolso. La guardé pensando que algún vecino la había perdido y me ha hecho mucha ilusión encontrar una moneda porque nunca me encuentro nada. Pero ahora caigo en la cuenta de que no es de ningún vecino. Tampoco es mía. Es tuya, obsequio del Ratoncito Pérez, que habrá escuchado mis pasos y asustado no se ha atrevido a entrar. Entonces, ha decidido que la dejaba en el felpudo. ¡Mira como reluce! No es una moneda como las demás. Este relieve que tiene aquí es un sello distintivo. ¿Ves que está roída? El Ratoncito Pérez con sus dos dientes le hace esa señal para que todos los niños y las niñas del mundo sepan que sus monedas son genuinas.
- Pero, mamá, ¿cómo explicaré ahora a mis amigos que el Ratoncito Pérez no pudo entrar en mi habitación y llegar hasta mi almohada? ¿Por qué no te esperaste?¿Por qué has tenido que venir tan pronto? Tienes que irte otra vez. Esconderte y no venir hasta que el Ratoncito Pérez haya podido hacer su trabajo como lo hace siempre. A ningún niño de mi cole, le ha dejado la moneda en el felpudo. Eso no cuela. Mis amigos no me van a creer.
- ¡Vaya, Pedrito, qué contratiempo! Como estoy tan cansada, cariño, se me ocurre que apagamos la luz, dejo la moneda en el felpudo donde la encontré. Me acuesto en seguida. Tú también te duermes rápido. Seguro que el Ratoncito Pérez regresa, coge la moneda y termina de hacer su trabajo como Dios manda, ¿te parece?
Pedrito asiente con la cabeza, dibujando una amplia sonrisa, que permite a su madre ver ese precioso agujero nacarado que ahora luce engastado en su boquita. Se regalan un beso. El niño se duerme enseguida. Su cuerpecito está rendido de desplegar tanta actividad lúdica durante el día. Su alma, descansada y pletórica de salud. Si aquí hubiese un pulso, ganaba el alma, seguro. La mamá se dirige a su cuarto y se tumba vestida en la cama. Le susurra al oído al padre de Pedrito, “Se te olvidó que tenía que venir el Ratoncito Pérez” El padre exclama, “¡Cielos!¡Por todos los diablos! ¡Es verdad!” La mamá se incorpora. El papá pregunta, “¿A dónde vas?”:

- Ahora regreso. Voy un segundo a abrir la puerta al Ratoncito Pérez que está al venir. Lo sé porque había una moneda depositada en el felpudo de casa.

26 de octubre de 2008



"La ranita diamantina"

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Coleccionaba ranas. Las iba depositando en un estantería que había reservado al efecto. Las tenía de todos los tamaños y colores. De oro, plata, goma, de peluche, de esmeralda, cristal de roca, jade, de jaspe rojo, de turquesa. Hasta tenía una muy chiquitita de diamante. No las había contado. No sabía cuantas sumaban en total. Muchas desde luego. Se regalaba una cada vez que se quebraba una relación. ¿Qué era aquello que aseguraban muchas "de quedar como amigos"? ¿Amigos de qué? Ella rompía definitivamente con ellos. Punto y final. Punto y seguido. De rana en rana. De príncipe en príncipe. No eran ranas, tampoco príncipes. El tinglado estaba montado así.
De pequeña le relataban los cuentos que la niña se convertía en princesa y encontraba a su apuesto Príncipe Azul. Que la rana antes fue príncipe. Que el príncipe se convirtió en rana. Que el beso de la niña transfiguró al sapo en varón de carne y hueso. Que ella se convirtió en una linda princesita y él en un apuesto Príncipe Azul. De lo que sucedía a continuación no hablaban los cuentos, exceptuando aquello de las perdices que fueron felices.
De joven aguantó a un fulano quince años. Se dice pronto. No tuvo hijos. Ya era suficiente con soportarle a él.
¿Ser madre? Si, habría estado bien de haber dado con un príncipe de verdad, en vez de tropezar de rana en rana, de sapo en sapo. Y seguía aumentando la colección en los anaqueles. Dejaba que acumulasen polvo y más polvo. De vez en cuando las contemplaba y las soplaba. Le sobrevenía una tos alérgica por los ácaros. Las ranas en ésto no tenían nada que ver. Una cosa son los ácaros y otra muy distinta las ranas.
Sus familiares y amigos le recriminaban tanta promiscuidad. "Acabarás mal" le prevenían. "¡Ellos, los príncipes, ellas, las ranas, pueden y nosostras las princesas, nOOOooo! ¿Por qué? ¡Ellos Santos Varones, nosotras putas!
Su amiga Perla la tranquilizaba, "Creo que las mujeres nacimos para ser madres, criar la prole y así ha sido durante toda la historia de la humanidad. Cambiar ese estado de cosas, nos costará mucho, mucho. Aunque las mujeres emulemos la conducta de los hombres en aras de la igualdad, siempre seremos distintos en nuestra conducta sexual. Nosotras siempre, siempre nos enamoramos. Es por culpa de la oxitocina. La hormona de la monogamia , la confianza, la generosidad" "¡Mentira! Yo sólo me he enamorado una vez! ¡Ahi tienes la prueba en mi estantería, la ranita de diamante!" se defendía furibunda.
Perla entonces no se atrevía a replicar. Callaba y miraba a su amiga tomar la diminuta figura tallada en diamante. Ya no le asomaba una lágrima. Todo el lloro salpicaba por dentro como un torrencial contenido en los muros gruesos de una presa a punto de reventar en forma de ira.
A Ernesto lo conoció una noche loca, como a todos los demás. Vivieron juntos tres años de relación maravillosa - ésa que todos y todas soñamos y nos imaginamos - Pero una tarde le comunicaron que su coche se había estampado contra un árbol. Ernesto falleció en el acto. Entonces, Raquel - hasta ahora no habíamos dicho el nombre de esta princesita de treinta y ocho años, porque tampoco importa demasiado. Aunque los nombres son bien importantes en la vida y en las historias ficticias o reales y este narrador olvidadizo se equivoca no queriendo mencionar el nombre de la protagonista - ..Entonces Raquel, decíamos -que nos salimos por peteneras- recogió todas las pertenencias de su difunto amado, las depositó en una caja y su amiga Perla las llevó a no se sabe dónde -Para eso están las amigas -. Raquel encargó aquella diminuta figurita de rana tallada en diamante, que le costó un dineral. Nunca ha querido decir a nadie cuánto. Por si sirviera de interés al hilo de esta historia, a la ranita diamantina todos los días le quita el polvo. Es la única que no acumula ácaros.

25 de octubre de 2008

The Flight of the Bumble Bee

"La muerte anunciada de una mosca"

Esta maldita mosca la quisiera matar a cañonazos.

La vida de estos bichos asquerosos se cifra en torno a los quince días. ¡Mentira cochina! Esta que no me abandona y lleva aqui pegada a la pantalla de mi ordenador, haciendo piruetas ante la punta de mi naríz, cuando menos me viene visitando desde hace tres meses.

Leo. Me informo. Me documento sobre moscas. "Ninguna mosca es capaz de morder o masticar" ¡Otra falacia monumental! La mosquita muerta ésta se zampa los restos de mi bocata como una sibarita de la alta sociedad. Primero se limpia sus acolchadas y pegajosas manitas de alambre una y otra vez hasta que quedan relimpias. La tiparraca se pasea sobre su festín. Realiza inspección ocular de izquierda a derecha de la punta de pan con queso, que he dejado sobre el envoltorio de papel, luego regresa caminando boca abajo en sentido inverso como una contorsionista de circo. Me enseña sus dientes como diciendo "¡Ves! ¡Tengo dentadura que muerde, mejor que la tuya! Roe el pan y el queso como si fuera una rata y estoy hablando de una MOOOSca, Una simple y desgraciada mosca, que quisiera matar a cañonazos.

¡Áááájaaaaaaaaa, ya la maté de una palmada! Ha caído en picado sepultada entre la letra "r y "t" del teclado. La llevo en volandas, teniendo cuidado de que no se deslice entre las teclas y la pierda de vista, para arrojar sus cenizas trefiladas al viento, sacudiendo el teclado boca abajo en la ventana. ¡Yo también tengo mis dotes contorsionistas, mosca asquerosa!

¡Caramba! ¡Ya la estoy añorando! Me considero un cruel asesina.

22 de octubre de 2008

OKupantes Okupas Okupados...o.k. ??

La cosa comienza así tal y como la cuentan los lugareños.

Primero se mudan, porque les vence el contrato de alquiler, los vecinos dominicanos. "Doña, nos vamos a un piso más chico y más económico al sur de la ciudad" "¡Que lástima!. Mucha suerte entonces"

Como al mes siguiente, el matrimonio de ancianos del Segundo A son trasladados por prescripción facultativa y por no poderlos atender sus hijos e hijas a la Residencia Geriátrica La Soledad Vive Aquí Arriba. Una preciosa y acogedora residencia municipal ubicada en las postrimerías de la ciudad y de la vida. ¡Vamos, donde Cristo Perdió el Moño y No hay Un Dios que vaya hasta allí! "¡Muy mala combinación de metro y autobuses!" - se lamentan las hijas. "No tengo tiempo. Demasiado trabajo." - bufan los hijos.

Al día siguiente de ingresar los ancianos en la residencia, Margarita Subirach recibe una orden de embargo de bienes y casa. Debe unos treinta recibos de la Super Hipoteca Basura que no paga porque la crisis la deja en el paro de por vida y para siempre. Tiene 52 años. A estas alturas no la contratan en ninguna empresa. El día del desahucio los oficiales del juzgado se llevan hasta sus pestañas postizas. Margarita Subirach se acomoda en el rellano y decide quedarse a vivir ahí con su perrita pequinesa Malú.

Tres días después del desahucio, se muda también al rellano aportando una manta, un edredón nórdico, un termo, dos tacitas de las de té y otras dos de las de café con un kilo de azúcar y otro de mate de la marca Rosacruz - que es la mejor marca de mate que existe en el mundo mundial, no-lo-dudes-che -, el joven ingeniero Ewaldo Eduardo. No se salva de la criba el ordenador portátil. "Se lo llevan, vieja. Dicen que cuando pague la deuda que mantengo con la Empresa Municipal de Alquileres Por Las Nubes, que No Son de Algodón sino de Acero Inoxidable, me lo devuelven con todo lo demás. "Se llevan hasta mis apuntes de la facultad, vieja"

Por espacio de cuatro noches y cinco días con sus tardes permanecen en el rellano haciendo vida-casi-normal-dentro-de-la-anormalidad-de-la-situación. Entonces a Ewaldo Eduardo se le ilumina la razón, la ventana de la imaginación, como si alguien enciende ahi mismo un candil- de-date-cuenta-despierta. "Vieja, se me acaba de ocurrir que podemos tirar la puerta abajo de los dominicanos y hacernos okupas hasta nuevos deshaucios" "Buena idea". Manos a la obra. Ya está la cerradura forzada. No cuesta mucho porque el material de la puerta es como de papel.

"Oh, oh" - exclama Margarita - "No doy crédito a lo que veo".

Dentro de la casa de los dominicanos, Margarita se encuentra una exacta réplica de la suya con todas sus pertenencias y minucias. No le falta detalle.

En un rincón del salón una puerta mágica se abre y Ewaldo Eduardo contempla extasiado otra réplica exacta de su estudio, ése que desmantelan los Servicios de Recogida de Enseres y Bienes Deshauciados por el Juzgado Núm Uno de lo Civil de los Procesos Especiales y Sumarios y Lanzamientos de los Ocupantes que No Desalojan en Breve Plazo la cosa Arrendada o Hipotecada De Por Vida sea Finca Rústica o Urbana.

Abren Margarita y el Ingeniero otra puertecita como escondida en un recodo de la casa y están alojados los dominicanos al completo. Bien, falta la abuela, que baja por pan y leche, pero pronto regresa.

Y colorín colorado este cuento encantado se termina. La casa sigue ahí, "enchantée de faire votre connaissance", OKupantes Okupas OKupados.

14 de octubre de 2008

"Sucedió en el tren Xi ´an-Beijing"

Comparten el mismo vagón del tren, que realiza el trayecto de Xi`an a Beijing, el profesor de la escuela municipal de la aldea Sima, Xiao Wang y el agente de una inmobiliaria de Xining en Beijing, Xiao Zhang. El profesor se encuentra inmerso en la lectura de "El Río Largo" del escritor Shen Congwen con sus pequeñas gafas redondas apuntalando los orificios de su nariz. El agente hojea varios catálogos de ofertas inmobiliarias mientra realiza operaciones numéricas con una calculadora. No se han saludado al entrar. Ambos se hayan inmersos en sus cavilaciones y preocupaciones. El profesor levanta un momento la vista distraída y observa el semblante concienzudo de Xiao Zhang, que se revuelve incómodo en su asiento porque no le parecen cuadrar las cuentas. Xiao Wang baja la vista para proseguir la lectura del libro, pero algo ha llamado poderosamente su atención ahora aturdida. ¡Qué estupor! ¡El tipo que tiene sentado enfrente es idéntico a él, los mismos rasgos, las mismas facciones en el rostro. Sus manos son tan parecidas a las suyas que el profesor suelta el libro para poderlas cotejar mejor. Las gira como un par de marionetas perezosas danzando ante sus ojos. El agente repara entonces en los movimientos extraños del hombre que tiene sentado delante de él y se percata enseguida del asombroso parecido físico. Decide tomar la iniciativa de conversar con él y como es hombre de negocios muy capaz y osado en el trato humano, le espeta una pregunta sin tapujos, directa al grano, que es ésta:" ¡Buen hombre! ¿ A qué puede deberse que sea usted idéntico a mi o yo a usted?" "¡No salgo de mi asombro, caballero! ¡Eso mismo me vengo preguntando desde que he reparado en el gemelar parecido físico entre usted y yo!". Alegan entonces una y mil razones que pueda explicar cosa tan extraña. Concluyen que tal vez son hermanos abandonados en la infancia en algún hospicio. Llegan al convencimiento de que ambos fueron niños expósitos y que sus respectivos padres por alguna razón convincente les ocultaron su procedencia. Sonríen ufanos, Ríen y sonríen una y otra vez. Son hermanos gemelos sin duda alguna. Ambos coinciden en la edad. Tienen treinta y tres años. Sus vidas han sido bastante satisfactorias, pero ambos atraviesan ahora un momento crítico, de sinsabor existencial. El profesor siente que malogra sus días en aquella aldea remota. El agente inmobiliario está más que harto de mediar y participar en la compra-venta de casas. Son solteros los dos. Les gustaría algún día casarse y formar una familia, pero por el momento no se ha presentado la ocasión. Conversan por espacio de unas tres horas. Intercambian anécdotas. Describen pormenorizadamente detalles de sus vidas. Xiao Zhang exclama sin haberlo recapacitado mucho: "¡Podríamos intercambiar nuestras vidas. Sería una experiencia interesante!" Xiao Wang niega con la cabeza, le parece una idea descabellada al principio. Entonces inician otra dilatada y acalorada discusión de tres horas en el transcurso de la cual Xiao Zhang convence a su supuesto hermano gemelo Xiao Wang de que si intercambian sus identidades tal vez la vida pueda volverles a sonreír. "Me gustan los niños", asegura Zhang. "Sueño con vivir en una gran ciudad como Beijing", le responde Wang. Deciden mudar de ropa. Gastan la misma talla de calzado y de vestir. ¡Es increíble! Intercambian sus equipajes, sus carteras, documentación, teléfonos móviles. Deciden que cada cinco años, cuando corresponda la renovación del permiso de identidad oficial quedarán para arreglar esos onerosos trámites burocráticos. Se darán novedades cada cierto tiempo mediante correo electrónico y mantendrán en riguroso secreto el intercambio de identidades. Sellan un pacto de sangre. Sonríen. Se abrazan. Se despiden el profesor Xiao Wang y el agente Xiao Zhang."Mucha suerte profesor" "Mucha suerte, hermano"

3 de octubre de 2008

"Canto General a los hijos e hijas vulnerables de esta Tierra"

Somos vulnerables como las varillas de un frágil paraguas, desplegadas al viento en plena tempestad.

"Somos vulnerables" exclamó el abuelo, achicando aguas con una bomba, mientras la abuela asentía, dándole la razón por primera vez en su vida y durante la dilatada trayectoria matrimonial de aquellos dos ancianos que se llevaban a rabiar.

"Somos vulnerables" consolaba el bombero a la joven superviviente, que llevaba a sus espaldas recias como si fuese un titán de fuego y agua, un ser sobrenatural, un ángel custodio terrenal importado del centro mismo del planeta.

"Somos vulnerables" vociferaba el político crispado en todos los idiomas y ante todos los micrófonos sonoros del mundo, justificando su incapacidad, su carencia absoluta de aptitud para decidir coherencias, actos positivos, beneficios públicos generales.

"Somos vulnerables" callaron los hombres cobardes, que asestaron un puñetazo, una puñalada, un tiro, varios puñetazos, varias puñaladas, algunos tiros a las madres indefensas de sus hijos, a las que lo fueron, a las que lo hubiesen podido llegar a ser.

"Somo vulnerables" cantan los niños y las niñas a corro, formando un círculo redondo, cogidos de la mano en todos los recreos, en todos los espacios lúdicos del mundo clamando a sus padres, profesores, a los adultos de la sociedad entera que eduquen para la paz, que adoctrinen para la libertad, que instruyan para la responsabilidad, que perdonen, que luchen, que entiendan, que amen.

"Somos vulnerables" como un barco expuesto al naufragio.

"Somos vulnerables" como verdaderos náufragos en tierra de Nadie, en una isla recóndita en medio de la Nada.

"Somos vulnerables" gritan las madres de los países en los que las guerras sembraron el horror, el miedo, el desierto, la locura.

"Somos vulnerables" lloran los soldados entre minas y morteros, tanques y mísiles.

"Somos vulnerables" pensamos todos y todas desde los egocéntricos ombligos de nuestra Historia.

"Somos vulnerables" sentimos todas y todos desde la memoria callada de nuestros muertos que claman justicia.

"Somos vulnerables" entre el fuego, el rayo, el agua mientras edificamos sobre arena el porvenir.

2 de octubre de 2008





Ernesto Che Guevara de la Serna&Benicio del Toro Sánchez

Ayer por fin pudimos ir a ver "Guerrilla" de Steven Soderbergh - de quien sólo he visto "Traffic" y tengo pendiente ver "Solaris" y "Kafka". Le he visto como productor "Syriana" e "Insomnia" -

El parecido casi gemelar entre Del Toro y el Che es prodigioso. A su interpretación del papel nada que objetar, pero a la película le faltan contrastes. Una trama plana que acaba aburriendo. La magistral interpretación de "Fidel" por parte del actor mejicano Demián Bichir, cuyo parecido físico con Castro es también asombroso, su impostura y hasta el timbre de voz, podían haber proporcionado elementos significativos para realzar esos contrastes, el peso del que el argumento carece. "Fidel" además achica la figura del "Che". Se nos ofrece un "Che" callado, sumiso, obediente. Eso nos consta a todos que no fue así. Broncas y fuertes discusiones, discrepancias entre ambos, alguna diatriba que otra se añora en estos primeros planos. Un Raúl, un tanto intrigante, con un parecido físico también muy acertado, crea mayor ensimismasmiento en este "monje de la guerrilla". Queda realzada la faceta mística, ascética del Che. Se le rinde alto tributo al mito. Los que le adoran quedarán contentos, creo. Pero a mi me gustan más los seres de carne y hueso y Ernesto lo fue. Aseguraban muchos que le conocieron que le gustaba confrontar, que era muy polémico. Cuando leí "Che. La vida por un mundo mejor" de Pacho O, Donnell me gustó saber que como todo el mundo tuvo sus grandes contradicciones y cometió graves errores. Los alérgicos y asmáticos sabemos que esas fatigosas travesías por Sierra Maestra sólo podría soportarlas un asmático medio loco mesiánico, con una voluntad portentosa a prueba de hierro. Y él lo era. En la película no menciona las osadas escapadas que realizaban algunos guerrilleros para conseguir medicamentos urgentes para tratar su asma, que tanto conmovía. Creo que El Che sin su compañera de toda la vida, el asma, no habría causado tan honda admiración entre los suyos. El asma le daba ese hablar pausado y jadeante que tan bien interpreta Benicio. Si imaginamos a un Ernesto Che Guevara rebosante de salud, su alma guerrera seguramente no se nos ofrecería tan benévola, su alma guerrera e intransigente, seguramente sería como la de todos los visionarios locos egregios que en el mundo son, han sido y serán. "¡Patria o muerte!" Pavor me causan esos eslogans. Creo que con todo lo que se ha criticado a Fidel, éste era más razonable y sensato. Pretendía libertad para Cuba, el resto del mundo pensaba que no era de su incumbencia, salvo para estrechar lazos económicos y diplomáticos - especialmente económicos -. Tonto no era. Sabía que Cuba sola no podría salir adelante. Pero la figura del Che revolucionó, soliviantó a toda Latinoamérica, a todos los países de habla hispana y en la aventura africana se llevó tremenda decepción. Veo al Che como a ese hermano o pariente que decide un buen día hacer su vida, desligarse de la familia por defender una causa, un ideal. Ese hermano o pariente que es un poco la oveja negra de la familia. Mitad veneración y admiración. Mitad miedo y reproches de traición familiar. Creo que Fidel fue lo que vió en El Che y su ambiciosa, utópica y en cierto modo descabellada causa. En esta primera entrega no se nos explica nada de eso ni siquiera se deja entrever. Tampoco hay un maldito polvo erótico selvático con Adela o con quien fuese. El Che fue un tipo bien sexual y muchas se prendaron de él. La película pone en su boca anhelos de fidelidad a su esposa e hijo que le aguardan en México. Adela se queda a dos velas. ¡Y un cuerno! En cuanto a la periodista norteamericana de la cadena American Broadcasting Company (ABC), Lisa Howard, interpretada por una Julia Ormond, caracterizada de medio Marilyn Monroe y Jackie Kennedy le realiza una batería de preguntas muy tópicas, sin sustancia. Creo que los profundos textos que Ernesto Che Guevara escribió como pensador guerrillero, sus diarios no han sido bien exprimidos en esta película. Veremos qué tal en la segunda parte.
Mención muy especial a la estupenda interpretación del actor español Oscar Jaenada en el papel de Darío. Me sorprendió. Enrique Arce también, en especial en la escena en la que extorsiona a una pobre familia campesina. Pero el plantel de actores y actrices de habla hispana es tan extenso, que aqui me quedo corta en aplausos. Todos hacen un trabajo impecable. Un poco torpes algunos con la artillería, pero parece estar hecho adrede. En fín, que verla, hay que verla y la segunda parte también. Pero un consejo, bien comidos y dormidos. ¡Ojo que no os pase como a nosotros, que una loca chiflada anticastrista cubana o lo que fuera aquello, no os amargue el visionado con comportamientos histriónicos, comentarios soeces a voz en grito y aspavientos de todo tipo para dar la nota en una sala en la que debiera reinar silencio. ¡Y joder, con los que zampan palomitas y abren latitas de refresco! Algunos se creen que el cine es el salón de su casa.

Interiores. Visillos de París

La etiqueta de estos visillos reza que proceden de París, ese París que me prometiste un día. Tal vez lo visite, pero no será aquel París...