27 de mayo de 2012

Mientras Suecia canta y celebra La Euforia del Siglo XXI ....

...nosotros cantamos con una interpretación impecable, intachable, insuperable toda la desgarradora indignación, rabia y sufrimiento decimonónicas que nuestra ciudadanía honesta y honrada padece por la nefasta gestión de sus dirigentes y la cruel y despiadada banca... los barrotes de la cárcel en las que nos han metido presos, cuando ellos debieran estar entre rejas la Euforia de la Europa emergente que no conoce la crisis ... Hollande, ¿conoces aquella frase gloriosa nuestra "Oh que Buen Vasallo si tuviese Un Buen Señor" de nuestro Cid Campador? .... pues eso !!! Si es que así no hay quien estudie ni se concentre en nada .....

16 de mayo de 2012

Hasta siempre, Carlos Fuentes, el hombre que nunca se cansó de ser hombre...¡qué día triste!...




"Las revoluciones las hacen los hombres de carne y hueso y no los santos y todas acaban por crear una nueva casta privilegiada."

CARLOS FUENTES


Esa mañana cuando entré en la boca de metro, me sorprendió que el reloj marcase las 6h 6 min.6 seg. tanto como descubrir un reloj enorme pendido del techo del andén que nunca había visto hasta la fecha. Pensé que me había confundido y había salido unos veinte minutos antes de casa por puro despite y somnolencia, porque el café no me había hecho suficiente efecto. Estos incidentes temporales de ubicación y desubicación me suelen suceder con frecuencia. No me acostumbro a madrugar y nunca me acostumbraré.

Entré en el vagón. Me senté y cogí del bolso "La ciudad y los perros " de Mario Vargas Llosa, el libro que estoy ahora leyendo con fruición cuando llego a los episodios costumbristas y como de culebrón venezolano y paso como de puntillas sobre aquellos que me resultan demasiado escabrosos o repugnantes. Leí el capítulo dedicado al encuentro entre Alberto El Poeta y Teresa. A mi estas escenas subrepticiamente románticas me subyugan, así que casi no me enteré de que el tren había llegado a Estrecho. Levanté la vista y para mi pasmo, sentada frente a mí, había una mujer que era idéntica a mi persona, con la salvedad de que ella vestía como dama elegantísima, con altísimo zapato precioso de tacón, traje de chaqueta impoluto y de corte Chanel y larguísima melena rubia peinada como recién salida de salón de belleza. Nos miramos ella y yo de arriba abajo y ella me dedicó una mirada despectiva, despreciativa, humillante, que me hizo sentir como el ser más insignificante del planeta. Supuse que era por mi indumentaria ya que siempre visto de manera muy sencilla y práctica para acudir al trabajo con calzado plano, unos simples vaqueros y una camiseta sin mangas muy veraniega para combatir estos calores madrileños que nos asaltan sin pedir permiso al hombre del tiempo. Quise devolverle aquella mirada con otra aún más arteramente estudiada y perversa para dejar a aquel alter ego de la glamurosa prestancia y presencia altanera, literalemte K.O., pero casi horrorizada, caí en la cuenta de que todos y cada uno de los pasajeros tenían sentados frente a sí a su alter ego, vestidos y acicalados de manera absolutamente contraria a la suya propia, de tal suerte que estaba el vagón lleno de pijos y de progres, por expresarlo de una manera llana y que se entienda. Todas y todos nos miramos con rostros marcados por gestos de estupor y nadie era capaz de articular palabra hasta que ya no pude más y exclamé:

- Ustedes que opinan ¿que esta mujer es mejor o peor persona que yo?...

Se escuchó un coro de respuestas al unísono superpuestas "mejor/peor/peor/mejor..." incesante, como una sinfonía de clones y robots de un siglo inexistente. Entonces un tipo que parecía indigente por su aspecto e indumentaria nos calló a todos la boca espetando:

- Nadie, ninguno de ustedes es mejor o peor. "Naide" ni siquiera Dios es mejor que el Diablo. Somos todos seres imperfectos de un imperfecto mundo en el más incompleto de los mundos posibles. Pero quien me de la más cuantiosa y sustanciosa limosna ahora, ése será el mejor en la mañana de hoy, siquiera unas horas, unos minutos, unos fragmentos de segundo..

El tipo extendió la mano y todo el mundo le dió alguna moneda. Algo del todo inconcebible en el metro de mi ciudad. Nunca he visto a toda las personas de un vagón repleto de tren dar limosna. El tren se detuvo y el tipo antes de abandonar el vagón nos increpó:

- Son todos ustedes iguales a los ojos de Dios y el Diablo porque todos me han dado sólo cinco céntimos cada uno, miserables. ¡Ya les vale, tacaños! Cuando llegué a Plaza Castilla me encontraba sola en el vagón. Todo el mundo había desaparecido no sé explicar cómo. Sólo sé que desde ese día no me siento mejor cuando doy limosna a un mendigo. No me siento tampoco peor. En realidad me siento indignada y pienso
que algo he de hacer con esta indiganción mía, que es como la de la mayoría, que es nuestra.


15 de mayo de 2012

¡Muy feliz Día de Conmemoración del 15M y San Isidro Labrador !

Mientras San Isidro rezaba, los ángeles labraban la tierra para que el patrón no le regañara. Gentes maravillosas del 12M/15M que los ángeles os bendigan y protejan siempre en vuestra infatigable labor de arar esta tierra que pretenden desertizar bancos y políticos nefastos. VIVAN 12M/15M Y SAN ISIDRO LABRADOR, PATRON DE MADRID Y DE MUCHOS PUEBLOS Y CIUDADES DE ESPAÑA, PATRÓN DE LA AGRICULTURA...TODAS Y TODOS SOMOS AGRICULTURA DEL PLANETA AZUL

13 de mayo de 2012

Muy bienvenido Bruce, ésta es tu casa....

Me han impresionado tus palabras honda y desgarradoramente "Nosotros estamos en recesión, pero vosotros en depresión" .......¿Tú crees, Bruce, que saldremos de ésta?....

7 de mayo de 2012

Nunca antes había leído a Onetti y ahora ya no puedo dejar de leerlo....

Leer la prosa de Onetti es como atravesar un pantano a nado, con brazadas precisas, constantes hasta llegar a la orilla para descubrir que en realidad nadaste las aguas cristalinas de un lago, antiguo como la vida, profundo como la muerte, misterioso como la mar en calma, acogedor como la libertad de ser y existir como Nadie en la fuente de la Nada....

Interiores. Visillos de París

La etiqueta de estos visillos reza que proceden de París, ese París que me prometiste un día. Tal vez lo visite, pero no será aquel París...