"El tango de Chopin"


El insigne pianista Frédéric Chopin murió en París aquel lánguido otoño de Mil Ochocientos Cuarenta y Nueve.


Nunca dejamos de recordarle. Sus notas románticas, mozartianas arrebatan solas el espíritu del auditorio con mayor ardor que una opera italiana. Fiel a sus orígenes, "Mazurcas" y "Cantabiles" nos trasladan al corazón de Varsovia y nadie osaría decir que aquellas prodigiosas manos sostenían el bastón de un rapsoda que tan joven moriría de tuberculosis.
Aunque murió en París, por expreso deseo testamentario, su corazón se encuentra alojado cual reliquia en la Iglesia de Santa Cruz de Varsovia.
Este corazón, una dulce y temprana primavera de Dos Mil Uno, asegura un humilde testigo presencial que lo vió latir. El párroco de la iglesia no dió crédito y pidió en confesión al modesto campesino que no se lo contara a nadie. "Las reliquias son retazos de vida muertos. Entiéndelo, Wola, lo que ha muerto, muerto está y ya pasaron los tiempos de los milagros. Ahora vivimos época de constricción subjetivamente contingente.." Wola se encogió de hombros y pensó que aunque no entendiese ni una palabra de lo que el sacerdote le estaba argumentando, sonaba a dogma de fe y era preciso acatarlo sin chistar.
El corazón latió porque Chopin decidió volver para deleitarnos como cantautora de tangos.
Se cuenta en los círculos de expertos que la joven promesa uruguaya canta como Gardel en versión femenina. Rara vez se acompaña del bandoneón. Ha recuperado la flauta y un peine convertido en instrumento de viento que ella misma toca con la sutileza y el primor del arpista. El embeleso, el fervor y extásis del público no encuentran parangón y la Niña del Peine con sólo dieciseis años ha cruzado el charco y se la disputan el Teatro Olimpia de París, El Gran Teatro del Liceo barcelonés y La Scala de Milán, sólo por mencionar los más conocidos y prestigiosos escenarios europeos.
" El amor sin admiración, sólo es amistad" " El beso es una forma de diálogo callada" "Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor que muchas veces lloro de alegría" "La memoria es el perfume del alma" "Amad, es el único bien que hay en la vida"....Canta la niñita uruguaya nacida a orillas del Río de la Plata sin saber que son versos que un día George Sand, "la más inmoral escritora, la más inmunda de las mujeres", le musitara al oído a su amante Frédéric, mientras éste componía al piano las notas de la Polonesa en do menor, opus 40 en el siempre encantador y acogedor pueblo de Valldemossa. Todos sabemos que la estancia de la escritora y el pianista en Valldemossa supuso un empeoramiento de la enfermedad de ambos y la inevitable ruptura de la tormentosa relación. Pero la Niña Del Peine no sabe quien le inspira las cautivadoras letras de su tango. Sólo un crítico obtuso ha escrito en un prestigioso dominical boarense que la uruguaya plagia sus letras de las novelas de Aurore Dupin.
"Señor crítico, no es plagio. Son las musas las que plagian y copian cual monjes del medievo. Ya se sabe, Señor Criticón, Las Musas, esas ninfas descastadas e indolentes que han sucumbido a la más absoluta desidia desde que supieron que Zeus ha muerto"

"Clamoroso éxito. Una niña uruguaya exito de ventas mundial. El tango resucita. ¿Murió alguna Vez? "

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