"La oligarquía de Soset"

El Alto Comité de los Hombres Sabios dictaminó que esa primavera no lloviese en todo el Condado de Hallowsilverswood.



El Estamento del Tercer Continente convocó una asamblea urgente. Si no llovía, la cosecha de los transgénicos se iría al traste. Las semillas plantadas en los áridos y desérticos campos de los Libulengos precisaban de una lluvia programada. Pero los Sabios,a tenor de los informes remitidos por el Cudriple Equipo de Tecnócratas del Octavo Elemento, acordaron que la lluvia haría crecer las semillas. Los transgénicos alimentaría a los paupérrimos hijos de los Libulengos. Estos crecerían dos palmos más que el fruto de las semillas y el Tercer Continente se vería de nuevo plagado de la infame plebe.



El Alto Comité de los Hombres Sabios sabía que los libelungos eran la fuente de todo mal para el Planeta Soset. No se conformaban con poblar las desoladas tierras del Tercer Continente. Emigraban como hormigas de Nácvumeth hacia las praderas del Continente Putivladirkov. La lluvia no sería programada está primavera aunque los libelungos se levantasen en armas. Era preferible una guerra exterminadora que una lluvia nutricia.



Socrátruth, presidente del Alto Comité sentenció tajante, "Pasemos a otro asunto. Si en mi mano estuviese ya hubiese aniquilado a esa escoria ". "El siguiente punto del orden del día de Javedjob, es la sucesión del Príncipe de la Iglesia Universal Orbe et Urbi ", respondió la Secretaria del Comité, Tpsoezar. " Que elijan los cardenales de Orbe a Theofriz de Urbi. Es el candidato más conveniente a los intereses del Continente del Norte. Si alguien se distrae, muéstrenle los óbolos de la codicia o la opción de destierro con todos los gastos a cargo del Banco Mundial de Dionithvil.Siguiente orden del día. Rápido que me esperan para jugar un partida de Rollerpitbull en el Club de Campo de Sprinsting".



En la Batalla Tormenta del Desierto XXXVI perecieron tres millones de Libelungos, cien mil soldados de los boinas verdes del elitista ejército para la Liberación de Soset. Siguieron siete años de sequía programada, unidos a otros dos de sequía natural. Los transgénicos fueron reemplazados por cultivos de secano de bajo valor nutritivo. Las secuelas de la guerra, la hambruna y la sequía acabaron con la vida de los Libelungos. Solo sobrevivió un niño de tres meses tres días y tres segundos, Msías Libertador. Tres lobas esteparias lo amamantaron. Pero nunca se sabrá si creció, vivió y habitó entre nosotros.

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