5 de agosto de 2017

Niña emigrante

Cuando alguien le decía "voy a ir a allí", algo dentro de si se rompía. No era envidia. Se trataba más bien del frágil jarrón de la nostalgia. Se le hacía añicos y le resultaba muy difícil recomponer la delicada pieza porque la nostalgia estaba hecha de recuerdos, memoria, amalgamados en mil colores de una síntesis de belleza y fragilidad y en ella predominaba el azul. Si en el colmo de la arrogancia, alguien osaba decirle "voy a ir allí para quedarme para siempre", entonces no era envidia ni nostalgia lo que le abrumaba sino algo mucho peor que la impotencia. Le invadía una oleada de sentimientos que le trasladaban al vientre materno, a esas aguas mansas y negras que sólo parecen blancas en las ecografías y durante el parto le llegaba el fragante olor. Podía sentirlo como parte de su ser.Había crecido con ese delicado pero seductor perfume durante su infancia sin reparar en él como algo connatural, como la propia piel que se lleva a todas partes. Correteaba bastante por el malecón y se fundía con el paisaje y sus gentes.Era una gota en aquel océano de vidas tranquilas, parsimoniosas, alegres. Por eso cuando sus padres la arrancaron de allí para llevarla a tierra firme sin escapatoria posible,mataron sus anhelos de vivir en el arraigo y la fidelidad a un solo lugar, el que la vio nacer. Por favor, cuando por estas fechas tengas ganas de decirle que este verano te escapas a la costa, antes debes cerciorarte de que ella no está presente porque siendo una niña fue arrancada de lo que más amaba y disfrutaba en el mundo: el mar, la mar.Qué tengas muy feliz verano.

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Muy Felices Fiestas Navideñas 2017