"El anillo"


Juró y perjuró que aquella sería la última Oficina de Objetos Perdidos y Recuperados en la que iba a preguntar por el anillo. En su agenda, día a día, había apuntado escrupulosamente la hora, el lugar y algunas observaciones que, a posteriori, analizaba una y otra vez por si podían aportarle alguna información de interés. "Tal día, a tal hora estuve en tal sitio. Resultado: negativo." " Lo sentimos, señor. Nadie ha entregado un anillo. Ese tipo de cosas no suele aparecer. Yo que usted desistiría." Pero Marco no cejaba en el intento. Llevaba apuntadas en su agenda, desde el lunes diez de mayo, fecha de la pérdida, hasta día de hoy, ciento setenta y tres anotaciones. El año tocaba a su fin y el anillo no aparecía por ninguna parte. Sus compinches le habían dado de plazo hasta la Navidad. Atraco perfecto, salvo por esa pequeña contrariedad valorada en cuatro mil quinientos euros. "Busca y rebusca. Te va la vida en ello." La misión que le habían encomendado a Marco era la de otear la calle y cronometrar los tiempos. Alunizaje y listo. "Esto es un atraco". ¿Cuando se perdió el anillo ? Durante el inventario de joyas resultaba del todo imposible porque Marco era un tipo muy meticuloso. Le apodaban " El Tic Tac" en alusión a su obsesión por la puntualidad, su esmero en el trabajo y su eficiencia.....

"¡Eureka!" " Vino una señora muy mayor, muy entrada en años y sí, entregó un anillo. Pudiera ser el que está usted buscando. Era un anillo inconfundible, una joya de diseño exclusivo, con cinco o seis diamantes engarzados en oro. En fin, me acuerdo porque aquí no nos traen esas cosas todos los días y se armó un gran revuelo. ¡Muy honrada la ancianita, desde luego !¡Aquella buena mujer merece una gratificación! De hecho, los objetos de alto valor no se quedan depositados aquí. Tendrá que preguntar en la comisaría y acreditar que el anillo es suyo con la factura de compra!..." A Marco le encomendaron la misión de otear la calle y cronometrar los tiempos. En esta ocasión era muy delicado el asunto. Recuperar el anillo depositado en la caja fuerte de la comisaría del Distrito Siete. El plan incluía golpear en la cabeza hasta dejarlo sin sentido al poli que custodiase la puerta y amordazar a los otros tres de la "pasma" que solían permanecer en dependencias. Todo saldría según lo previsto porque "El Tic Tac " había calculado y planificado al milímetro cada movimiento. Recobrarían el anillo y todo cuanto hubiese de valor en la caja fuerte. El golpe se perpetró el dieciocho de diciembre a las tres de la noche y Marco salvó el cuello.

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