18 de septiembre de 2007

"El encargo de James Ness"

Cerca de las casas negras de Garenin, en una lujosa mansión de Carloway en la Isla de Lewis, reside James Ness, uno de los hombres más ricos de Escocia, un presbiterano de pro, de reputación y prestigio intachables entre los isleños. Ness ha permanecido soltero toda su vida. Dueño de la heredad de una rancia familia aristocrática, su conducta leal y responsable le ha reportado siempre suculentos incrementos de fortuna y buen crédito.

No obstante, de un tiempo a esta parte James no se siente bien. Tanta honradez, constancia, fidelidad al legado familiar, tanta compostura y rectitud, de qué le han servido en realidad. Nunca un desliz, una flaqueza moral. Nunca un homenaje en propio beneficio y provecho. Nunca un amago de coquetería y seducción a ninguna mujer u hombre. James se considera un ser anodino e infeliz que ha desperdiciado su vida en vanas empresas de bondad y candidez ingenua. Considera su existencia como una obra maestra de la insulsez. No puede dormir por las noches. Devana el hilo de sus pensamientos alrededor de la bobina de los remordimientos, los escrúpulos, recelos. Por primera vez en su vida una idea malévola le ronda en la cabeza como un moscardón.

Cuando la intención cobra la magnitud de un deseo poderoso en su mente, aguarda a que el reloj marque una hora prudencial de la mañana. Hace tiempo que conserva como oro en paño una tarjeta, un nombre, un número de teléfono. “Algún día usted puede precisar de mis servicios, Señor Ness”. El tipo le estrechó la mano sin quitarse el guante de piel negro. Aquel detalle le estremeció de alguna manera.

James le expone lo que quiere al detalle. El encargo le costará ciento sesenta mil dólares americanos. Los tiene preparados en su caja fuerte. Todo saldrá como lo ha planeado durante meses. El rey del Ajedrez Lewis será suyo. Excentricidad genuina, la del que anhela poseer un cuerpo celeste imposible de alcanzar. El rey, esculpido en marfil de morsa, oriundo de Trondheim, capital medieval de Noruega, residencia de los jefes supremos escandinavos de la isla de Lewis durante los siglos XI y XII. El rey será a partir de ahora su secreto, su fechoría infantil y caprichosa. El rey será su secreto, reservado y oculto en su caja fuerte, en su conciencia, que desde ahora padecerá el sigilo insidioso del remordimiento, la inquietud, la desazón que le faltaban para sentirse un verdadero ser humano. El secreto será el rey. Lo cuidará. Le cuidará. Ambos, secreto y rey le colmarán el espíritu de desasosegada satisfacción como a un niño malévolo y cruel.

8 comentarios:

Travis Rabbit dijo...

Amiga Gemma:
Enhorabuena por este magnífico cuento.Hacia el final se volvió inquietante como uno de E.A.Poe. No sé si pensaste en el maestro yanqui, creo que no, pero el efecto que me produjo fue similar.Todos tenemos o deberíamos tener un rey de ajedrez guardado en una gaveta.
Lo volveré a leer más veces.El cuento tiene muchísima miga.Disculpa mi comentario apresurado.
"El encargo de James Ness" ha entrado en el ranking y ya se ha colocado en el number one el primer día, digo noche.
Hats off to you!!!

Travis Rabbit dijo...

A veces, leyendo otros blogs literarios me entra la tentación de citar el tuyo.Nunca haría tal cosa por dos motivos que se me ocurren ahora:
1º. Este blog es tuyo y eres tú quien decide con quien compartirlo.Eso es sagrado.
2º. No me gustaría que, como la mayoría de blogs por los que paso, éste se convirtiese en patio de Monipodio, ni callejón donde brillan las facas de esa famosa "crispación" que nos está invadiendo.Tal es así que he decidido no dejar más comentarios en ellos, porque sin comerlo ni beberlo, cualquier adolescente indocumentado/a te salta a la yugular con frases soeces.Aquí me siento como en casa, con mi rey en la caja fuerte y mis zapatillas escocesas.
Cuentos de Gemma al calor de la lumbre.

gemmayla dijo...

Amigo Travis:

Sabía que este relato te iba a gustar precisamente a ti.

He de confesarte que este relato lo escribí el lunes en el word del ordenador del trabajo, inmersa en marea de ruidos y trasiego de gente. Parece mentira que la inspiración tenga cabida en un lugar así. El resultado me satisface tanto que éste cuenta a partir de ahora entre mis relatos favoritos.

Te agradezco que no publicites mi blog en otros blogs que no merezcan tu confianza. Lo voy presentando poco a poco "en sociedad" -juasjuas - con cierto recelo y reparo, porque como bien dices sin pretenderlo se te llena de troyanos y trolls.

Te agradezco mucho que valores este espacio como un lugar tranquilo y sosegado donde siempre puedes acudir en busca de cierto remanso de paz, tan difícil de alcanzar en los tiempos que corren. Pero por favor no dejes de acudir y sigue comentando lo que quieras. Tus comentarios enriquecen el blog. Tu criterio lo tengo en alta estima siempre.

Un abrazo.

Gemmayla

espejodevanidad dijo...

Muy bueno Gemma, realmente muy bueno. De lo mejor que he leído en el tintero últimamente. Enhorabuena.

Un saludo.

Travis Rabbit dijo...

Reflexiones , no peros, a vuelateclado, no sobre este post, sino todos los aquí expuestos.
Parafraseando al Otro: "Por sus relatos los conoceréis".
En las líneas y entre ellas veo un alma sensible, concienciada, comprometida (no son adjetivos tópicos), detallista, un punto desencantada (aunque siempre esperanzada), amante del orden de las cosas y la justicia.
Echo mano a Chejov, maestro del género, y sugeriría:
1.Añadir unas gotas de humor e ironía (me consta que tienes la despensa llena de eso),un poco más explícitas.(El final de "El encargo..." es un ejemplo a seguir).
2.Algún apunte tangencial y aparentemente insustancial que por sí mismo defina a los personajes.Un gesto rutinario que los retrate y que ahorre a la autora abundar en ese trabajo.
......
Me hicieron gracia las circunstancias en que fue escrito este hermosísimo cuento : "Si viene la inspiración, que me encuentre trabajando".
Te leo con atención( Ya sabes que no es una amenaza) y como sé de lo que eres capaz, te exijo más.Ánimo y ahora a romper el techo que te has puesto con este relato.
Un beso, amiga Gemma.

Travis Rabbit dijo...

Fe de erratas (me descojono, juass):
"Echo mano DE Chejov", no " a Chejov".
(Menos mal que don Lázaro Carreter no está por aquí para reprenderme con su sarcasmo habitual)

gemmayla dijo...

Amiga Espejo:

Muchísimas gracias !!!

Aprovecho la ocasión para animarte a participar. Te echo de menos en Terra. Me gusta tu estilo analítico. Las personas de "mentalidad sintética" aprendemos muchísimo de los que cultiváis la paciencia del desarrollo minucioso. Por favor, Espejo, regresa y deléitanos.

Un besotísimo, reina.

Gemmayla

gemmayla dijo...

Amigo Travis:

Tomo cumplida nota de tus observaciones y acertadísimos consejos.

Si contásemos con tu presencia en el foro de escritores de Terra, Rincón de Sherezade y Papiro Virtual, otro gallo nos cantaría.

Muy feliz día !!!

Gemmayla