25 de septiembre de 2007

" Labrador retriever"

El perro hurga y escarba entre las basuras de los contenedores de la bocacalle de Henry Dunant. Precioso labrador retriever de aspecto cuidado y limpio. No busca restos de comida. En realidad intenta hallar entre los desperdicios el arnés que momentos antes un tipo corpulento y descastado le ha arrancado sin piedad para después arrojarlo al cubo con desprecio. Aulla y gime desesperado. Si no lo encuentra pronto su amo morirá desangrado.

Luce esa noche una luna oronda como un globo gigante de luz, pero la claridad es aún así insuficiente. Lo encuentra en el preciso instante en que se escuchan los gritos de una vecina que se ha asomado a la ventana. Coge el arnés sucio y lleno de grasa con su hocico y desesperado intenta ponérselo sin lograrlo. Lame la sangre que brota del costado del hombre ciego que yace tendido en el suelo, mientras intenta inútilmente que abra la palma de su mano inerte para entregarle el arnés. Pero estos actos desesperados son del todo insuficientes. Escucha que se aproxima el ruido de las sirenas de policía y ambulancia, las mismas que oyó aquella vez que hubo un incendio en el bar El Escondite situado en los bajos de la casa en la que viven. En aquella ocasión despertó a su amo, éste le puso el arnés y ambos pudieron poner pies en polvorosa de allí. Los bomberos y policías le acariciaban y le hicieron sentir como un héroe. Pero esta vez no se está comportando como tal. La impotencia lo preside todo como un fantasma nocturno y alevoso.

A su amo lo han tumbado en una camilla y se lo llevan metido en aquella caja amarilla que emite luz y sonido como si en algún lugar hubiese un incendio imposible de apagar y el tuviese la culpa de alguna manera. Lo acarician los vecinos del lugar, los agentes de policía, los barrenderos que han venido a limpiar los restos de sangre en la calzada y las bolsas de basura con sus entrañas rotas y esparcidas por el suelo. Alguien quiere arrancar el arnés de su boca, pero el pobre animal que jamás se ha mostrado agresivo con nadie, se resiste. Un policía exclama, "¡Déjelo en paz! ¿No ve que está muy asustado?"

El servicio de recogida de perros callejeros ha venido a buscarlo y ahora lo introducen en esa jaula que no emite luz ni sonido en compañía de dos perros sarnosos y famélicos que le miran mal. Sin duda le aguarda un destino aciago. Sus días como perro guía bien adiestrado en ejercicios de obediencia, fiel y experto han tocado a su fin. No aceptará sumiso esta nueva vida que le aguarda. Se dejará morir de hambre y sed.

Los entrenadores de la ONCE han venido a recogerlo y le han puesto su arnés limpio y reluciente. Se lo llevan en la misma caja con ruedas que aquella vez que le guiaron hasta su nueva casa y su amo le dió una bienvenida tan cálida y acogedora que ya no quiso separarse nunca más de él.

A la puerta del hospital corre hacia su amo que camina muy despacio con la mano apoyada en el costado. Es el día más feliz de su vida perruna, una vida que no se diferencia demasiado de la vida de los demás, exceptuando en que su arnés es el más reluciente, limpio y bello del mundo.

6 comentarios:

Travis Rabbit dijo...

Amiga Gemma:
Tus dos últimos relatos me han desasosegado. Éste me ha dejado para el arrastre.Por un momento el labrador retriever se ha metido en mi piel y me he sentido indigno. Consideré por un momento mi condición humana, la mía intransferible, y no me gustaron las conclusiones a las que llegué.
Ni siquiera el final feliz que has escrito (personalmente hubiese preferido la perrera, ya puestos a hacerme justicia) me alivió.
No soy muy amigo de los perros, nunca tuve uno ni valdría para ello.Por encima, tu labrador me ha dado una buena mordedura en el alma.Seguro que se había husmeado algo y no soltó su presa.
Leí el cuento antes de la siesta, y me la arruinó.Esa es una finalidad de los cuentos: incordiar y sacudirnos la modorra moral.
Gracias (con el rabo entre las piernas)

Travis Rabbit dijo...

Gemma:
La principal razón por la que te considero amiga mía es porque siempre te has dejado de contemplaciones y me has dado caña.
Procuraré que la imagen de tu perrito no se me vaya de la cabeza y que siga ladrando, no a esa luna oronda, sino a mi conciencia.
Aguardo, a tientas, tu próximo relato-lazarillo.Pero, ten clemencia: no olvides que mi apellido es Rabbit.

gemmayla dijo...

Amigo Rabbit:

Lamento muy deberas que mis relatos te causen tan honda impresión. Pensé que el final feliz, que no es en realidad ni final ni feliz, sino como la vida misma, que siempre nos da una de cal y otra de arena, trasmitiría al lector un mensaje positivo al fin y al cabo.

Creo que si obramos siempre según el dictado de nuestra conciencia, los finales "felices" y los comienzos "propicios" tarde o temprano llegan.

Nunca he tenido perro. Tuve un gato al que quise mucho y muchas veces me acuerdo de él, pero lo regalé cuando dejé la vida de campo para trasladarme a un piso en la ciudad. Creo que es un delito de los grandes condenar a los animales domésticos a la vida urbana, tan a la medida del hombre. El hombre es un animal extraño que en el medio urbano si no se encuentra a si mismo, al menos se busca. Prefiero en cualquier caso la vida urbana a la rural. Mi temperamento y manera de ser se adapta mejor.

Me admira del perro guía la labor que realiza. Trasladado a la especie humana, admiro a los hombres que dedican su esfuerzo y su vida a ayudar a los demás sin pensar demasiado en si mismos.

Una siesta no debiera nunca ser perturbadora porque es el yoga ibérico por excelencia. Mejor que el Pilates o cualquier otro invento atlético. ¡Afortunado tú que puedes dormirlas! A mi se me han acabado con el comienzo del curso escolar. Dicen que las microsiestas son las mejores, pero si me dejan dormirlas de dos o tres horas, para mi no tienen precio.

Creo que todos alguna vez o muchas nos sentimos como este precioso perro labrador. Incapaces de vislumbrar que al día siguiente sale el sol de nuevo para todos y los nubarrones son tan perecederos como nuestra vanida.

Un abrazo, amigo.

Gemmayla

gemmayla dijo...

...quise decir, vanidad.

Smuakssssssss

Travis Rabbit dijo...

Gemma:
Quedé preguntándome qué apreciáis más los escritores: una opinión sobre vuestro texto o la reacción que éste desencadena en el lector.
Hoy, releyéndolo (sí, los revisito todos; cada día me sugieren cosas nuevas) me vino a la cabeza el personaje de William Hurt en "El turista accidental", que siempre me ha conmovido por diferentes motivos.William Hurt y su perrito lazarillo.Pocos actores logran comunicar el sentimento de abandono ante la tristeza como Hurt.
No pensé en los caracteres de Kathleen Turner y Geena Davis. Demasiado polarizados y maniqueos, aunque las actrices están para lamerlas y rozar el costado contra sus piernas.
Ahhh. Ahora que lo pienso... "Verdell", el perrito que cuida el TOCado Jack Nicholson en "Mejor...imposible".
¡Pero que majetes son los perros de los demás!
Anoche en la 1 pusieron una peli irrelevante, con Viggo Mortensen de protagonista y William Hurt de secundario.Perdón, W.Hurt no es nunca "secundario".
Besos, amiga.No hay párrafo donde no dejes huellas de tu sensibilidad.

Anónimo dijo...

Amigo Travis:

Creo que los escritores valoramos y apreciamos ambas cosas. La opinión o crítica de los demás nos perturba mucho y el caudal de emociones que podamos desencadenar en el lector, nos conmueve tanto que puede dejarnos y hacernos sentir francamente mal si al lector le hemos procurado emociones negativas.

No te negaré que tu comentario me dejó un tanto preocupada. Creo que no pretendía para nada dejar al lector desasosegado, en este caso concreto a tí, con este relato sobre el perro lazarillo. Más bien quería que el lector se acordara de alguna manera de este personaje del que a penas se habla. Cada día veo al ciego de la ONCE de mi barrio con su perro lazarillo y me llama mucho la atención.

Respecto a William Hurt me gusta y fascina tanto su estilo, elegancia y pose como actor que creo que propicié que mi hijo pequeño naciese el mismo día que él, el 20 de marzo. Además mi hijo quiere ser de mayor actor y mi intuición me dice que lo será algún día. Tiene el mismo porte elegante y distinguido. Tiene su clase y "glamour".

Los hijos, amigo Travis, es lo mejor que nos pasa en la vida. Tú bien lo sabes.

Muy feliz día !!!

Gemmayla dixit