2 de octubre de 2007

"La Luna del Lobo de febrero"



Leonor retira la tapadera del pozo del patio para recoger agua. Un día de éstos, que a Rodrigo se le antoje, hay que cambiar la cuerda desgastada y el cigüeño que está a punto de romperse. El reflejo en el fondo del pozo de la Luna del Lobo de este mes de febrero frío y desangelado, sólo presagia nuevas desventuras.

A Leonor le gustaría ver crecer a sus hijos en esta casa, envejecer y morir en ella. Anhela una vida sosegada, sin los contratiempos que le procura su marido Rodrigo, que es un hombre bueno y noble, pero incapaz de recibir el merecido pago por los servicios que presta como cirujano. "Ya me lo pagará, ya me lo pagará. No se apure. Ya me lo pagará". Está harta de escucharle siempre la misma monserga. Tienen cuatro bocas que alimentar y una que viene en camino. Las holguras y desahogos de antaño no remplazarán nunca más las estrecheces de ahora.

La cara de la Luna del Lobo parece sonreír sardónica reflejada en el agua del pozo y del cubo. Parece como si se multiplicase para recordarle que las deudas aumentarán sin cesar y la pobreza se instalará en sus vidas como una lacra. Leonor no quiere salir a la calle. Se pasa el día recluída en casa hilando a la rueca y enseñando a sus hijos Andrés, Andrea, Luisa y Miguel a leer y escribir. Miguel aún no tiene cuatro años, pero a Leonor le parece el más listo y vivaz de sus hijos. Es tan ocurrente en sus respuestas y expresiones que de vez en cuando musita en voz alta, "cuando Miguel sea un hombre hecho y derecho está familia se enderecerá y todo volverá a ser como antes".

A Miguel le encanta contemplar a su madre sacar agua del pozo. Siempre le pide que le deje asomarse al brocal para ver el rostro de ambos reflejado en el fondo. "Mira, mamá, la luna se ha caído al pozo. Vamos a cogerla con el cubo. Así Andrés y yo podremos tirar la pelota de cuero que está deshecha y jugar con ésta que es de oro, madre." A Leonor le resbalan lágrimas mohínas por las mejillas. No sabe qué responder. ¡Tal vez si recubriese la vieja pelota con una malla de cota dorada de algún retal de las viejas armaduras que están criando moho en el baúl...!"Mira, mamá, la luna dentro del cubo, pero es de agua, no se deja coger!

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Un niño pregunta a su madre quién dormía en esa cunita de madera de roble expuesta en una de las estancias del Museo Casa Natal de Cervantes. Su madre, paciente, le responde que tal vez el propio Miguel o algunos de sus hermanos. A continuación persiste la batería de interrogantes, "¿Mamá, y el bebé y sus hermanos donde están?...¿Y el padre y la madre?...¿Por qué, mamá..? ...¿Por qué, papá?..."

En un descuido de la familia, el niño saca de su bolsillo una pequeña pelota dorada en la que hay pintada una luna. La deposita en la cuna y la esconde debajo de las sabanitas de tafetán y exclama :"Te la regalo, Miguel, para que juguéis tú y tus hermanos. Otro día que venga me la devuelves".

6 comentarios:

Travis Rabbit dijo...

Ahora tengo aquí a mi lado a aquel niño que hacía girar la roldana del pozo de mi infancia.
Desde su inocencia intemporal me observa y también se pregunta "¿Por qué...por qué?".
Hay a quienes la ternura les pierde.A ti, te gana. Nunca pierdas esa esperanza en lo que de bueno puede haber en el ser humano.
En varios relatos has sabido combinar la recreación de un momento histórico con una pirueta de magia y entrañable emoción.
Conocí a una mujer al citarle unos versos de Salvat-Papasseit. El seu cor era una nit de lluna clara, "però jo he vist la pluja" que es banyava en els seus ulls profunds com un pou.
Moltes gràcies, amiga, pels teus regals.

Anónimo dijo...

Este fin de semana pasada tuvimos ocasión de acudir a la IV edición de la Ruta de las Tapas en la Plaza Cervantes de la localidad madrileña de Alcalá de Henares. A pesar de los nefastos pronósticos que presagiaban la lluvia de mil mares que hoy sí se cierne sobre Madrid, nos hizo un día radiante de otoño que parecía de primavera. Después del tapeo, fuimos a visitar la casa natal de Miguel de Cervantes. Sentí cierta melancolía al imaginar la vida de este insigne escritor, que arrancó de un entorno pudiente y acomodado, pero que luego estuvo plagada de avatares y vicisitudes sin fin. Pensé que si tal vez su vida hubiese transcurrido ahí en esa preciosa casa entre algodones y parabienes, seguramente no habría podido escribir El Quijote y pasar a la posteridad como uno de los mejores escritores de la Historia Universal.

De pequeña sentía fascinación por los pozos. En uno de los colegios en los que estuve había uno en el patio y a la hora del recreo sentía la tentación de quitarle la tapadera para poder cotillear lo que había dentro. Como las monjas eran muy estrictas, nunca me atreví. Pero por fin, Leonor, la madre de Cervantes se permite hacerlo por mí, aunque a la pobre se le complicase luego mucho la existencia.

El término "roldana" lo apunto. Me parece muy literario y musical.

Muy feliz día !!!

Gemmayla

Travis Rabbit dijo...

¿Qué le habrá pasado?
¿Estará tendiendo al sol las lunas que subió de los pozos con mi roldana?
Ah... las musas no hacen las tareas del día a día por uno.
Aquí te espero con mis pantuflas a cuadros.

Kamikase dijo...

Hola amiga... pues lamento que no hayas porido presentarte a miss blogger.
Pero organiza tu un concurso con las Lulus de alla.
Un besote enorme y nos estamos viendo.
Bye...
Un abrazote apretao.

gemmayla dijo...

Hola Travis:

No te aflijas, que en breve publico el último dictado de las musas.

Muy feliz día !!!

gemmayla dijo...

Hola Kami:

Creo, amigo, que hay que convocar un concurso internacional de Misses y Misters Blogger, pero no sé como diantres puede uno meterse en semejante berenjenal.

Un abrazo muy fuerte para Lollita y para tí. Mucha suerte en todo !!!

Gemmayla