5 de enero de 2009

Telebaja de abonado

La operadora del servicio de teleasistencia municipal le indicó “Si necesitas ayuda, pulsa el botón. Acudiremos a tu casa de inmediato con custodia de llaves para atenderte en lo que precises”

Lo que más le gustaba a Fernando del asunto es que aquella voz de jovencita le tutease, borrando todo tratamiento de cortesía y respeto a los venerables ancianos de la Tercera Edad. Se sentía rejuvenecer. Notaba que le pesaban menos las piernas hinchadas, que el corazón bombeaba como el de un chaval, que se mitigaban las jaquecas, que se esfumaban los achaques hipocondríacos inventados y los reales menguaban.

Le cogió el gusto a eso de pulsar el botón por cualquier nimiedad. “Dime, Fernando, ¡en qué puedo ayudarte” “Me ha brotado una urticaria extraña en la piel, ¿podrías enviarme un médico a casa, cuando a él le venga bien?”...”¡Qué tal Fernando, cuéntame tu problema?” “Tengo atascada la pila del fregadero de la cocina, ¿podrías avisar a un fontanero de confianza que no me cobre mucho”..."¡Fernando, buen hombre, ¡cuántas horas sin saber de ti! ¿en qué puedo serte útil?" "Se me han fundido dos bombillas en el recibidor y en la cocina y temo por la noche tropezar con algo y caer, ¿podrías avisar al conserje de la finca?, intento llamarle pero no encuentro las gafas y no soy capaz de descifrar los números en mi agenda?"...."¡Fernando, bendito de Dios, ¿qué te trae por aquí?".."Necesito que me llames al antenista. La imagen sale distorsionada en la pantalla de mi televisor desde que instalaron la TDT Digital Ultra Plus..."¡Querido amigo!, ¿qué nuevas me traes hoy?".."He visto cucarachas en el baño y una rata en la despensa. Preciso que me mandes a alguien de alguna empresa fumigadora"...

Cuando Fernando alcanzó la cifra de 2009 llamadas, requiriendo a la encantadora voz de la operadora que le resolviese alguno de aquellos nimios contratiempos, le respondió una voz bronca de varón muy desagradable, áspera, grosera "¡Cretino! Te has cargado ya cinco máquinas operadoras expendedoras de servicios de teleasistencia. Soy un nuevo ingenio electrónico programable y como te pases un pelo conmigo y me acribilles a solicitudes y requerimientos, voy a desintegrate a ti y a tu puto botón de teleasistencia. ¿Te queda claro?"

El pobre Fernando accionó en el cordón el dispositivo de autoestrangulamiento, desactivó la unidad de control remoto y, tomando un relajante baño, decidió pulsar por última vez en su vida el botón ergonómico no una sola vez sino de continuo.¡ No existía mayor dicha en este mundo que la de morir pulsando un botón!

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