22 de marzo de 2010

El coleccionista de delfines







Colecciono delfines. Es decir, precisando, todo tipo de figuras de cerámica, porcelana, cristal, de metal, de oro, plata..delfines zambulléndose, sonriendo, solitarios, en pareja, formando tríos. Las figuras de delfines de cristal svoroski son verdaderas joyas del mar. Una talla preciosa de ellos presidió por mucho tiempo el zaguán de mi casa.

Para mí, "marinero en tierra", son un recordatorio de que un día nací junto a la mar y el final de mis días quisiera vivirlos en una casita en la playa. El mar. La mar. Sustantivo que soporta las bullas de género y sexistas estoica, plácidamente. Pero, yo siempre, dentro de los márgenes de mi espíritu coleccionista, distingo y separo a "mis delfines de mar" (sustantivo masculino) de los que son "de la mar "(sustantivo femenino) Cómo los distingo se preguntarán. Sencillo: los que se zamullen pertenecen a la Madre Mar. Los que emergen al Padre Mar. Esta discriminación añade pasión, suspense y una mayor dedicación a mi afán coleccionista.

El asunto es que recientemente me he mudado de casa. He buscado uno más chica y económica, porque, por causa de la dichosa crisis, ha menguado mi sueldo y el piso de ciento ochenta metros que acabo de desalojar no me lo podía permiir. He tenido que tirar y regalar la mitad de mis efectos personales. La mayor parte de mis muebles no hubiese cabido ni apilándolos. He prestado casi todos mis libros. He obsequiado la mitad de mi fondo de armario. Pero no he sido capaz de desprenderme de mi amplia colección de delfines. ¡Eso, nunca!

Ahora los delfines son dueños soberanos de mi espacio. Están por todas partes. ¡Hasta en la pequeña alacena de la cocina, en los anaqueles, entre tarros de especias y condimentos; estorbando entre el azafrán y la pimienta. Ponen verdaderas dificultades hasta para alcanzar el tarro del Nescafé o el Cola-Cao, de tal suerte que desisto de aderezar mis desayunos o meriendas y acabo tomando mi tazón de leche sola. Eso cuando consigo alguna taza o vaso limpios, porque siempre algún delfín se entromete en mi intención primera y hasta en la segunda. Total que dejo que los delfines me ganen la partida y en lo tocante a mi nutrición, estoy rozando la anemia y la anorexia.

En el cuarto de baño, más de lo mismo. Delfines confundiéndose con tarros de gel o de champú. La espuma de afeitar ha quedado literalmente enterrada entre una barahúnda de ellos. Es como si me gritasen, "NO TE AFEITES TODAVÍA, TODAVÍA, TODAVÍA..."Ducharme, lo que se dice ducharme, me ducho, pero desde que me mudé a este maldito apartamento de cuarenta metros cuadrados, invadido por estos cetáceos piscívoros de porcelana y metal, lo hago con agua solamente. Porque el gel y el champú se encuentran encajados en una estantería de cristal entre una veintena de estos bichos de ojos pequeños y pestañosos. Si intento coger el gel, a poco que insista ya me cargué el delicado cristal de la estantería o lo que es peor, decapito la voluminosa cabeza o el estilizado hocico de alguno de mis preciados mamíferos marinos.
La mesa, en la que se supone que tengo que comer o estudiar, ha sido tomada por una legión de delfines, una genuina tropa de infantería azul celeste.
En mi cama de noventa, he de dormir acurrucado en postura fetal, emulando la estilizada figura de un delfín dormido en medio de un mar templado y tropical, de tal suerte que mientras consigo conciliar el sueño por las noches o durante la siesta, cualquiera podría confundirme con uno de ellos; algo así como si fuese el capo de una mafia delfinaria, porque todo hay que decirlo, duermo con un pijama con figuras estampadas de delfines y mi juego de sábanas ídem de ídem, literalmente rodeado de ellos por todas partes. No quiero romper ninguno. Casi no respiro. Me impido roncar, no vaya a ser que de un resuello bronco me cargue la fina porcelana y la mejor colección que tengo de ellos.

Mi afán coleccionista me está costando la salud física y aún la mental. Estoy adelgazando a marchas forzadas. Mi familia y mis amistades se preocupan. Intentan visitarme, pero siempre pongo excusas eludiendo su cortesía, porque temo que si alguien pone el pie en mi casa, pueda pisar el hormiguero de delfines esparcidos por los suelos.

Hoy, primer día de primavera de 2010 he decidido embalarlos todos en cajas de cartón y viajar con mi furgoneta hasta la playa más cercana. Ahora en estos momentos los estoy depositando en hilera junto a la orilla. Son las cinco de la mañana. El sol aún no ha despuntado. Cuando amanezca, los primeros paseantes y bañistas se sorprenderán al acudir a la ribera del mar, porque se encontrarán los arenales invadidos por mi colección de delfines. Puede que alguno de ellos se inicie en esta afición, que para mí durante mucho tiempo fue apasionante, pero que ahora me resulta estomagante.

9 comentarios:

NoSurrender dijo...

Qué bueno. Esperaba que el coleccionista se metaformara en delfín también :) pero esa imagen de la playa al amanecer es preciosa. Me encantaría haber sido uno de esos primeros paseantes y tener que imaginar por mí mismo el origen de esa exposición.

Besos.

Gemmayla dijo...

Muy buen final el que propones, NoS.. No se me había ocurrido. Tienes una imaginación prodigiosa.

Me he inspirado en mi propio afán coleccionista. Me encantan los delfines. Cuando me compré mi casa actual, tan pequeña, tuve que elegir entre mi familia o los delfines.

Muy feliz Semana Santa.

Smuakssssssssssss

Milenia dijo...

Hola chiqui, cuando quieras pásate a votar y enhorabuena por el relato.

Smuakis!!!

Diciembre dijo...

Creo que las colecciones hablan sobre nosotros, sobre nuestra personalidad. También son una especie de apoyo de la memoria. Yo colecciono pisapapeles y todos guardan una pequeña historia, ya que la mayoría me los han regalado. Curiosamente uno de ellos tiene dos delfines dentro...

Los delfines son animales maravillosos, muy especiales. Está demostrado que poseen una gran inteligencia, similar a la humana. Además hay estudios que demuestran que sienten y expresan emociones, e incluso mantienen una sexualidad ligada al placer, no sólo a la reproducción. Y se han realizado experimentos que muestran su alto grado de conciencia. No sólo pueden reconocer a otros delfines, sino que se reconocen a si mismos...A mi siempre me ha impresionado todo esto, por ello guardo gran respeto hacia los animales.

El relato es precioso Gemma, que pena que tuvieras que deshacerte de ellos. Cuando pasee por la orilla de la playa me acordaré de tus delfines, incluso los buscaré. Me sentiré como una chiquilla recogiendo conchas...

Un abrazo, guapísima!

Gemmayla dijo...

Hola Diciembre:

¡Qué alegría más grande verte de nuevo por aquí!

En realidad el prota del relato es un varón. No soy yo. Es un tipo que siente pasión por coleccionar delfines. Yo tb los colecciono pero no a ese nivel que roza casi lo patológico. Es una hipérbole del coleccionista. Aunque conozco coleccionistas cuyas colecciones les desbordan y casi les arruinan la vida familiar y personal. Tengo un número muy reducido de delfines y soy conciente de que siendo mi casa tan chica ya no puedo adquirir más. Aunque una manera de paliar esta carencia es llevarlos en forma de bisutería...pendientes, medallas, broches.
¡¡¡¡¡Pisapapeles!!!! Vaya, eres la primera persona que conozco que colecciona pisapapeles. Ya sabemos que podemos regalarte para tu cumple o cuando surja la ocasión.

Espero que la Semana Santa haya transcurrido genial. Hoy me ha emocionado mucho el encuentro del Papa con los jóvenes en la plaza de San Pedro. He seguido todo el acto por la tele y me ha llegado de una marea que ni sospechaba.
El año próximo será en Madrid. Toda la juventud congregada en Roma me parecían algo así como ángeles..en fin, no sé bien como explicarlo sin parecer, como diría Travis, una beata cursi y pacata.

Muy feliz semana de regreso a la normalidad, preciosa Diciembre.

Yo regreso al turno de noche y la verdad, se me hace duro, pero cuando las cosas suceden siempre es por algo.

Besotísimos

Diciembre dijo...

Ficción y realidad a veces se confunden, querida Gemma. A parte de tu imaginativo y bonito relato, me ha gustado conocer que coleccionas delfines, son seres maravillosos y dice mucho de cómo eres. También entiendo que sea una colección ‘limitada’, por falta de espacio. A mi me ocurre igual con mis pisapapeles. Son bolas de cristal que llevan dentro flores, ranitas, e incluso ésos delfines que tanto te gustan. También tengo algunos con agua y “nieve” dentro. Uno de ellos encierra ‘la luna’, otro un ‘hada dormida’, y otro dos preciosos lobos. Este último tiene el clásico mecanismo de cuerda para hacer que suene el precioso tema de John Barry: ‘Nacida libre’, el de aquella serie de televisión sobre una leona, ‘Elsa’, criada por una pareja de naturalistas…me encantaba esa serie que veía de niña…
Resumiendo, me resulta muy placentero mirarlos, me relajan y a mis ojos les parecen mágicos,… Ah, yo tampoco tengo sitio para más, jeje

Por otro lado, querida Gemma, sabes que creo profundamente en Dios, pero yo no he seguido nunca los discursos Papales. Sinceramente nunca me ha interesado esta figura. Creo que Dios no necesita este tipo de ‘intermediarios’ y siempre ha habido y hay demasiada “oscuridad” en la jerarquía eclesiástica. No, no me gusta. Mi relación con la palabra de Jesús es más cercana. Yo no acepto todos los discursos, pues sólo creo en los que muestran humildad y cercanía con las personas y con la realidad social. La que mantiene intacta la esencia de la palabra de Jesús. Y existe, y se difunde a través de sacerdotes que me consta no están de acuerdo con todos esos dogmas absurdos, con la opulencia y riqueza en la que viven sus superiores. Serían tachados de ‘revolucionarios’ pero ¿sabes?, conozco un par de párrocos que son así. Al último lo conocí en un funeral al que asistí hace un par de meses. Yo no daba crédito a sus (geniales, contundentes y muy valientes) palabras. Su discurso fue demoledor e increíblemente crítico con los altos jerarcas eclesiásticos. No dejó ‘títere con cabeza’. Andaba yo tan atónita que tras dar mi pésame a los familiares del difunto, me acerqué a felicitar a este párroco. Le dije que nunca había oído un mensaje tan coherente con la auténtica palabra de Jesús… Nos interrumpió un funcionario del ayuntamiento de la localidad donde se celebró el oficio, el cual continúo hablándome y alabando la labor de éste hombre y su implicación con gente muy desfavorecida. Le pregunté sobre que podía ocurrir si ese discurso tan crítico llegaba a oídos de sus ‘superiores’. Me dijo literalmente: ‘entonces saldremos todo el pueblo a la calle a defenderlo’…
Comprenderás Gemma, que en todo esto veo una luz de esperanza sobre la tan imprescindible ‘renovación’ de la Iglesia. Lo siento como el comienzo de una pequeña ‘revolución’ interna que podría convertirse en lo que muchos creyentes deseamos.
Tal vez hayas oído hablar del libro ‘Jesús, aproximación histórica’, escrito por el Sacerdote y Teólogo Vasco, Jose Antonio Pagola. Te lo recomiendo porque muestra a un Jesús muy humano y alejado de lo que siempre han intentado ‘vendernos’. Baste decir que ha habido presiones muy fuertes por parte de algún sector importante de la jerarquía católica española que ha logrado lo retiren del mercado….También han sido muy numerosas las reacciones en apoyo del libro y de su autor por parte de teólogos, creyentes y, de modo muy significativo, por 252 sacerdotes de la diócesis de San Sebastián. Y también está teniendo mucha repercusión en otros países…

Lo siento, cielo, me he ido por los ‘Cerros de Úbeda’, pero se que me perdonas :)

Un fortísimo abrazo para todos, amigos, espero os vaya todo bien!

Y mucho ánimo corazón, con ese turno de noche!. Me consta es muy puñetero...

Gemmayla dijo...

Tomo nota, Diciembre, del libro que me recomiendas. Prometo leerlo.
He escuchado pocos discursos papales, pero el del otro día en la plaza de san Pedro en Roma con tanta juventud congregada lanzando preguntas a Benedicto, me conmovió. Me emocionó la ingenuidad y la candidez que trasmitían y francamente el Papa me parece un ser inofensivo, tan mayor, como un abuelo. Sus palabras me parecieron sensatas.

Es un misterio, Diciembre, constatar que siempre ha existido un alto, medio y bajo clero. Es un misterio también, observar estamentos en la clase política. Y sobra decir que en nuestra sociedad aún en un mismo colectivo laboral, a unos les sonríe la suerte en lo material y otros tienen verdaderas dficultades para llegar a fin de mes.
Siempre he sabido distinguir en el ser humano su parte física, la mental y la espiritual. Creo que unas personas se centran más en cultivar lo físico, lo material. Las posesiones son vitales para este tipo de personas. Otras muestran más interés en lo mental, lo intelectual. Y un tercer grupo sólo puede entender la vida desde una perspectiva espiritual.
Por lógica si nos centramos en lo mental, desatendemos los otros dos aspectos.
El mensaje cristiano es claro y firme: "Bendita pobreza". Aceptar que lo físico, lo material se quedará aquí y se acabará convirtiendo en polvo y cenizas, lo aceptan y entienden unos pocos elegidos. El cerebro y el coeficiente intelectual tampoco parecen ser eternos. Mueren con el cuerpo físico cuando a éste le llegó su fin. La parte espiritual nunca muere. Siempre fluirá en algún río elegido de conciencia.

No pretendo justificar la existencia del alto clero. Pero el que sólo amasa riquezas no escuchará nunca al pobre párraco que eligió el voto de pobreza. En cualquier caso le merecerá mayor respeto y consideración quien esté a su mismo nivel económico. A los creyentes que entendemos que el significado genuino y profundo de la "Bendita pobreza" realmente es la verdadera esencia de la vida y la alegría de existir, nos apena que muchas criaturas precisen cobijarse en un palacio, cuando cuatro paredes dignas y un techado sin goteras son más que suficientes para alcanzar la despreocupación precisa de la dicha espiritual eterna. Eso se va entendiendo poco a poco con los años. Algunos afortunados lo entendieron nada más nacer. No es mi caso. Por eso hasta el propio Jesús comió en las mejores casas y se codeó con gente rica. Recuerda la parábola del joven rico que le preguntó como podía alcanzar el Reino de Dios. "Vende toda tu hacienda y sígueme"
Seguramente al alto clero, a la casta política que precisa tanto oropel para subsistir, a la gente multimillonaria les aguardan pruebas espirituales, físicas y mentales que nadie desearíamos. Me temo que ese es el precio que se paga cuando no se entiende de una vez por todas que la pobreza es una bendición.
En fin, no sé expresarlo de mejor manera.

Diciembre dijo...

Pues lo expresas increíblemente bien, cielo, ya me gustaría a mí, ya…

Créeme que comprendo lo que dices y entiendo que el actual Papa pueda caer mejor o peor como persona, que pueda ofrecer muy bellos y espirituales discursos, pero, y es tan solo mi opinión, claro, existen demasiadas sombras. Las últimas acusaciones que se han vertido sobre él por un posible intento de encubrimiento de casos de pederastia dentro de la Iglesia hacen que, personalmente, tenga aún menos interés en su figura. También porque toda esa alta jerarquía eclesiástica a la que pertenece nunca me gustó, por toda esa opulencia y falta de humildad. Con toda esa riqueza acumulada por el Vaticano se podría hacer mucho por los más desfavorecidos. No son precisamente ejemplo de sencillez y humildad. Por no mencionar la cantidad de escándalos de pederastia que continúan escondiendo, porque los que salen a la luz, evidentemente, no les queda más remedio que reconocerlos. Y a pesar de todo todavía tienen la desfachatez de decir que existe una "conspiración" hacia ellos. Se que soy una ingenua al decirlo pero deberían de plantearse muy seriamente todo esto y muchas mas cosas, como el voto de castidad. Asunto sobre el que muchos justifican el hecho de que existan todos esos pervertidos abusadores de niños en el seno de la Iglesia. Y esto no es así, pues sabemos que individuos de esta calaña existen, desgraciadamente, en muchos estamentos sociales. Ocurre que me parece absurdo que un sacerdote que a fin de cuentas es una persona como otra cualquiera, tenga que renunciar a algo tan humano y enriquecedor como es el amor y el sexo. Estoy segura de que todo fluiría de forma mucho mas sana...

Mientras tanto continuaré respetando profundamente a los auténticos divulgadores de la palabra de Jesús, estoy segura de que son muchísimos en el mundo.

Yo si que no se expresarlo mejor, pero se que tu eres "políglota" y entiendes siempre mis muy desordenadas ideas :)

Siento haberme desviado del tema, de nuevo

Un abrazo, corazón!

Gemmayla dijo...

La pederastia me parece el peor de los delitos.
Leo el último libro de Eduardo Punset, "El viaje al poder de la mente" que completa su estupenda trilogía, y de nuevo hace hincapié en que mientras no se cuide en extremo la vida prenatal y el desarrollo y atenciones máximas al bebé, seguiremos teniendo en nuestra sociedad a enfermos psicópatas y todo tipo de individuos aquejados de psicopatologías muy graves. Parece ser que desde el seno materno hasta los seis añitos de edad, el desarrollo cerebral del ser humano en esta etapa es crucial. No se están tomando aún las medidas adecuadas para prevenir malformaciones en el neocortex cerebral del lóbulo prefrontal. Un mal parto. Unos malos tratos en la infancia. Una gestación mal llevada...En fin, está muy bien la ley sobre violencia machista. Es un logro crucial. Pero el mundo de la infancia sigue estando muy desprotegido. Obviando que las niñas y los niños de hoy serán las personas adultas del mañana.

En cuanto al voto de castidad, siempre he pensado que está reservado a unos pocos elegidos. El matrimonio también me parece que es un don divino que muy pocas personas tienen el privilegio de gozarlo hasta el fin de sus días. En la sociedad solemos frivolizar con cosas que son muy serias. Casarse es algo muy serio. La gente se sigue casando a tontas y a locas. Se siguen teniendo hijos con una frivolidad pasmosa. Ni qué decir tiene que el voto de castidad es una experiencia de vida reservada a unos pocos elegidos, seguramente menos de cuantos se ordenan sacerdotes.
En fin, que nada humano no es ajeno y nadie es perfecto.

No a la independencia. Sí a un Referéndum legal dentro de un tiempo prudencial que puede cifrarse entre uno o dos años.

Se estima que el 80% de los catalanes tanto del No como del Sí demandamos un Referéndum legal y con todas las garantías. Debe de hacerse en ...