30 de agosto de 2011

El oficio de vivir

Ruan, 29 de agosto de 1897


Mi querida Constance:

Sé de tu sufrimiento, tu dolor…sé que soy el causante de tan imperdonables castigo, afrenta, deshonor para ti, para nuestros hijos. “Yo entré en la prisión con un corazón de piedra y pensando tan sólo en mi placer; pero, ahora mi corazón se ha roto... y la piedad ha entrado en él. Ya sé que la cosa más grande y más hermosa del mundo es la piedad. Y he aquí por qué no puedo guardar rencor a quienes me condenaron, ni a nadie; pues sin ellos yo no habría conocido todo esto” *

Tú siempre tuviste un corazón piadoso y sé que sólo tú en este mundo eres capaz de comprender mi situación y mi infortunio, que no es más grande ni peor que el tuyo, mi muy querida Constance, bien lo sé. Quiero que conozcas mis verdaderas razones ya que yo un día te amé y eres madre de nuestros hijos. No puedo imaginar madre más excelente de Cyril y Vyvyan. Sé que es necesario y perentorio que cambies cuanto antes sus apellidos y el tuyo. Me agradaría que os llamaseis a partir de ahora Holland. He meditado sobre diferentes apellidos y éste me agrada porque su significado etimológico lo hace provenir del neerlandés antiguo “Holt-land” significando “Tierra de madera, tierra arbolada, tierra honda”. Creo que este apellido os conferirá la protección y el refugio imprescindibles que yo no he sabido daros. No creo haber sido un padre ni bueno ni malo. Sólo sé que soy un hombre egoísta que ha merecido un duro castigo para descubrir en él al verdadero hombre.

Este nuevo hombre que soy yo y que un día te amó, ya no puede darte el amor, la estima y la protección que tú mereces. Intuyo que este nuevo hombre tal vez siempre habitó en mí, sojuzgado y dominado con violenta represión por el hombre cuyas vestiduras me rasgo y abandono, no sin antes confesarte, mi muy querida Constance, que tanto me escandaliza el hombre que muere como el que nace, siendo ambos indignos de tu persona y de nuestros amados hijos, no porque mi responsabilidad sea mayor o menor que la que atañe a nuestro tiempo, a la época que nos ha tocado vivir, tan maldiciente, obtusa, e inadecuada a las circunstancias actuales, pasadas y las que han de venir. La historia me juzgará y espero que lo haga tan severamente como ahora, porque sé que tanta represión moral, ética y estética, en la sociedad, deja una impronta imborrable durante generaciones. Me temo que desaparecerá nuestro planeta del sistema solar y será en otro universo donde mi nueva condición de hombre se calibrará en su justa cualidad humana. Antes nos aguardan a nosotros y a las generaciones venideras infinitos tormentos, infinitas torturas mentales y físicas.

Gracias a ti, a tu generosidad sin límites, mi oficio de escritor, poeta, dramaturgo fue fácil mientras bajo tu amparo me hallaba. Me resultó muy fácil, tal vez demasiado fácil, convertirme en abanderado del esteticismo literario. A ti debo tantos laureles y años de gloria. Ahora el nuevo hombre que soy, es también un escritor que sabe que a partir de ahora mi oficio será el más difícil del mundo, no sólo porque ya no podré contar con tu apoyo, tu amor incondicional, tu generosidad gloriosa, el cariño de mis hijos, sino porque este nuevo hombre es un pobre diablo cargado de piedad, una piedad que reservo sólo para mi oficio de escribidor, ya que los semejantes a partir de ahora me tratarán como a un proscrito, un desterrado de la vida, pero ante todo de sí mismo.

Son estas mis pobres razones, las que motivan mis actos presentes, que de los futuros no te sabré dar razón, ya que no sé qué destino me aguarda. Entenderás pronto, merced a tu corazón acuñado en oro obrizo, como una máxima eterna de amistad y amor en tu pecho, por qué me hallo en Ruan conviviendo con el Señor Douglas… Sé que tú y sólo tú, mi querida y paciente Constance, eres la única persona en el mundo que ahora puede entenderme, porque sólo tú conociste bien al hombre que ha muerto y que ya nunca más resucitará.

Recibe un afectuoso saludo de tu siempre amigo

Óscar Wilde








2 comentarios:

Diciembre dijo...

Hay una frase de Oscar Wilde que siempre me ha gustado mucho, por certera: 'Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo'.

Creo que estas palabras también son muy significativas sobre la propia existencia de Wilde.

Muy a mi pesar he de decir que no he sido una gran lectora pero hace tiempo si que leí 'El retrato de Dorian Gray', magnifica e inquietante novela. Y adoro la película, la de Albert Lewin, no el reciente remake, que no lo salva ni la estupenda interpretación estelar de mí querido e idolatrado, Colin Firth.

Y habiendo sido escrita hace tantos años opino que su temática bien puede aplicarse, desgraciadamente, a ciertos aspectos de nuestra sociedad actual.

Besitos, guapa!

Gemmayla dijo...

Hola Diciembre,

Hasta la fecha no había leído "El retrato de Dorian Gray" y concluyo que Oscar Wilde era verdaderamente un genio. Tiene frases tan impactantes y lapidarias este libro que su lectura forzosamente ha de ser sosegada y tranquila.

Las dos películas, tanto la clásica como el remake, tengo muchas ganas de verlas. En cuanto pueda lo haré.

Besos, preciosa y preciada Diciembre !