Hasta siempre Leopoldo María Panero, el más loco de los cuerdos, el más cuerdo de los locos.

Me quedo con su rostro bellísimo, vistiendo aquella chaqueta de pana que tan bien le quedaba, en "El desencanto" de Jaime Chávarri, cuando nos dice "Durante la infancia vivimos y el resto de nuestra existencia sobrevivimos". También recuerdo el magnífico prólogo que dedicó a una antología del poeta Miguel Hernández que llevo buscando por casa y en cada mudanza y que nunca encuentro. Compré esta antología en la biblioteca de la UAM un 30 de octubre de 1981 y esa noche me puse de parto y nació mi hijo Alex, ochomesino. Quiso nacer con un mes de antelación y creo que fue porque tumbada en el campus de la universidad leí aquel prólogo magnífico y me embargó una emoción que precipita nacimientos y alumbramientos. Dep, queridísimo Leopoldo María Panero.




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