6 de septiembre de 2018

Reflexión sobre los artistas malditos...

Tengo en estos días un verdadero cargo de conciencia, a raíz de ver la película "Café de Flore" del director Jean-Marc Vallée. Destaca la magistral interpretación de Vanessa Paradis. El final de la película cierra los créditos con la canción "Le vent nous portera" del grupo ya disuelto Noir Désir. Canta la canción el cantante y guitarrista del grupo Bertrand Cantat, tristemente conocido por haber asesinado a su pareja la actriz francesa Marie Trintignant. Marie recibió un mensaje de su ex marido y eso encendió la cólera de Bertrand. Le propinó una brutal paliza en un hotel de Vilna en Lituania. Ella dejó cuatro hijos. Su asesino solo cumplió cuatro años de cárcel de los únicamente ocho de la condena. ¿Qué podemos hacer cuando nos gusta la obra de un autor y éste es un monstruo que debiera estar cumpliendo cadena perpetua en la cárcel? No es solo esta canción puntual. Nos está sucediendo con cantidad de autores o artistas de todos los gremios, cuya forma de proceder en la vida es delictiva y no de delitos leves, sino muy muy graves. Se suscita en el receptor de la obra artística un gran dilema ético o moral, a poco que se tenga un mínimo de consciencia. ¡Pobre Marie! Descansa en paz, preciosa.

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