"A las mujeres no se las toca, no se las pega, no se les hace daño..." Tomás Nevinson
He terminado de leer la magnífica novela de Javier Marías "Tomás Nevinson". "Yo fui educado a la antigua, y nunca creí que me fueran a ordenar que matara a una mujer. A las mujeres no se las toca, no se las pega, no se les hace daño.." nos dice en un momento dado Miguel Centurión, bajo el nuevo alias asignado a Tom Nevinson, quien acepta regresar a los Servicios Secretos cuando ya se creía retirado con solo 45 años, con la misión de desenmascarar a una supuesta terrorista durmiente. Sin hacer spoiler de la novela, el encargo, la misión que le encomienda su jefe Bertram Tupra es terrorífica:si logra desenmascararla, deberá matarla. Matar en su sentido más amplio, haciendo que también paguen justos por pecadores. Ayer una joven de 27 años en Alcoy apareció degollada en su domicilio. Su pareja, un hombre de 29 años, tras matarla, asesinarla vilmente, se tiró desde un quinto piso con intención de suicidarse y ahora se debate en un hospital entre la vida y la muerte. Estos criminales no se suicidan antes. Intentan sembrar el mayor mal y las víctimas son siempre mujeres y en más de una ocasión sus hijos e hijas. No hay una intencionalidad de evitar un mal mayor. Muy al contrario, es engrandecer el mal y lo maligno para infligir el mayor daño posible, dejando a familias destrozadas, entornos de las víctimas tocados de por vida. Desde enero de 2003 son ya más de 1600 víctimas asesinadas por violencia de género. Bastantes más que la escalofriante cifra de asesinados que dejaron los monstruosos atentados de Eta, que con delicadeza exquisita y enorme inteligencia y tacto narrativos tan bien nos describe y enumera Javier Marías en esta novela. Reflexionamos muy hondamente al terminarla sobre si Miguel Centurión acertó o no con su decisión final. Dice que "fue educado a la antigua" y yo siempre pensé que no causar daño a ninguna mujer por su única condición de serlo, sería el lema de todos los hombres a nivel mundial en este siglo XXI, pero no, el hombre brutal, criminal persiste y se resiste a cambiar. No se ve luz al final de este tétrico túnel. Vimos, por fin, con emoción contenida y cruzando dedos, el final de los terribles atentados del Ira y Eta. Cuándo se supone que veremos el fin de este criminal terrorismo doméstico. La ONU nos advirtió que restan aún 180 años para alcanzar una verdadera igualdad entre hombres y mujeres. Nadie de los que estamos aquí lo veremos. Pero quiero pensar de manera optimista, como el título de la última novela de Almudena Grandes, "Todo va a mejorar". Sí, así quiero pensar y sentir, "Todo va a mejorar", no sé si porque fui educada a la antigua o porque mis padres y todas las escuelas a las que fui y fueron bastantes, me educaron a la moderna y como persona de futuro. Sí, me quiero autoengañar y pensar, sentir y vivir contribuyendo con mi modesto grano de arena en que "todo va a mejorar", para ti, éste, ése y aquél, para la humanidad entera.


Comentarios
Marías confronta esos valores integrados en el protagonista por una educación “a la antigua”, con el de la obediencia jurada a sus especiales empleadores, que se percibe como un deber sagrado en esa época y contexto, y lo hace como siempre magistralmente y con una precisión milimétrica. ¿Habría actuado o pensado igual un Miguel Centurión del 2022 educado con valores más “actualizados” en relación a la percepción de la mujer en general? Eso no lo sabemos, lo que sí tengo claro es que algunas disertaciones que se deslizan en la novela no tendrían cabida, estarían totalmente fuera de lugar u obsoletas.
En cualquier caso, la realidad es paradójica: a mayor concienciación social sobre igualdad, mayores atrocidades se cometen y parece que las estadísticas y las cifras absolutas, lejos de sensibilizarnos contra la violencia machista, ha conseguido normalizarla. Aunque como no puede ser de otra manera, yo también pienso que todo va a mejorar, eso siempre.