12 de julio de 2011

Hasta siempre Facundo Cabral, el niño que pidió trabajo y no limosna....

- Me tenés vos achanchado de escucharle la misma monserga, Señora madre del niño éste. Mientras no tengamos un rostro, cualquiera sabe, a gamba, dónde andará el zagal. ¡Ya le vale no tener foto de la criaturita entre tanta prole como ha parido!

- Bailando como estoy en la cuerda floja, ¿cómo pretende que tenga foto familiar si ando siempre sin un chavo? ¡Y ahora sin techo! ¡Mi suegro me echó a la rúa con los ocho hijos y mi marido me abandonó anteayer! A puchos agarraré este toro por las astas, pero antes encuéntreme a mi hijo Rodolfito...Rodolfito Enrique Facundo Cabral se llama. Tiene nueve años y aunque no tengo foto de él, destaca por encima de los demás de su edad porque es muy alto y corpulento y aparenta los catorce años por su desenvoltura. Pense que al apretarle el brage, regresaría y de yapa, él adora a sus hermanos y a mi me venera tanto como a nuestra virgencita. Tiró a la marchanta camino de cuatro meses y yo si no aparece pronto, me quiero morir, que es insoportable perder marido, padres, suegros, casa, e hijos todo a una. Salgo con los pies para adelante y se acabó. No lo soporto más.

- ¡Calle, calle, madre desalmada, que los que quedan la necesitan! ¿Quién les mandará traer tanta prole al mundo del diablo?

- Mis hijos, me los ha mandado Dios y él sabrá por qué, pero le ruego que busque a mi hijo y me lo traiga sano y salvo, por el amor de...

- Del Diablo...si Señora, sí, yo llevo casi cuatro meses mirando rostros de desarrapados de nueve años, pero su hijo, doña, su hijo no tiene rostro y mientras no tengamos un rostro, es labor valdía, ¿entiende?

- Mi hijo no tendrá rostro, pero tiene un nombre bien bello, Rodolfo Enrique se llama...Facundo Cabral....

- ¡Mirad!...¡Escuchad lo qué dice el noticiero de la radio de la cafetería El Goya Español! Un mocoso, un nene de sólo nueve años está conversando con el mismísimo Juan Domingo Perón y su Evita. Refiere que ha caminado durante cuatro meses desde Berisso en La Plata hasta Buenos Aires, hasta las mismísimas estancias de la Casa Rosada, burlando el cerco policial, para pedir al presidente si él " daba trabajo a los pobres". Cosa entrañable. Se me pone el vello como escarpias. Ha dicho la Primera Dama muy emocionada y hondamente conmovida, "Por fin alguien que pide trabajo y no limosna". Ha preguntado cómo se llama este héroe nacional. El niño responde: "Me llamo Roberto Enrique..pero desde hoy, Facundo Cabral porque ya no soy niño. Ya soy todo un hombre, el hombre que se marchó de casa y nos abandonó. Yo ocuparé a partir de ahora su lugar.



Hasta siempre, Rodolfo Enrique Facundo Cabral...

2 comentarios:

travis dijo...

Hola Xelas:
No dejé que me afectase la muerte de Facundo, porque le quise mucho en otros tiempos. Pero mucho. Aún de vez en cuando veo youTubes de él: sus canciones, sus chistes, sus "pensamientos". Y tengo toda su discografía desde que aprendí el abc de los abordajes.
Escasean los cantantes que hagan una profesión de fe en Dios tan vitalista y espontánea como Facundo solía hacer.
Aquellos argentinos... Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Facundo Cabral y su compadree, el gallego Alberto Cortez.
Gallegos de origen fueron tambien dos recientes presidentes de aquella república: Alfonsín y De la Rúa, aunque esto no venga a cuento.
Te dejo mi canción favorita de Facundo.
¡Cuántas veces la canté, amiga Xelas!!
La_dicha_en_lo_simple

gemmayla dijo...

"Te daré la vida sencilla, sin alfombras, pero con sonrisas"...."Volaremos como las aves...en el cielo fronmteras no hay"

Qué belleza !!! Gracias Travis..

Yo siempre fui más de Alberto Cortez y Mercedes Sosa, pero mi padre veneraba a Facundo Cabral y a José Larralde y a veces le decíamos, "¡Qué pesado, papá!" cuando escuchaba sus vinilos allá en Sto Domingo y en San Juan y luego en Barcelona y más tarde en Madrid, horas y horas..y aquellas letras inigualables, toda aquella poesía cantada, se guardaba sin querer en el subconsciente y a mi ahora, cuántas veces me asaltan aquellas letras y las recito y las canto como si Facundo Cabral o Larralde me acompañasen durante las largas horas de soledad de un turno de noche que ya aborrezco. Ya no quiero trabajar más en este condenado turno, Travis..pero aquí estoy de nuevo. Espero sobrevivir una vez más porque la dicha está en lo simple y la noche es simple por antonomasia..es mucho más simple que el día. Facundo Cabral seguro que algo diría al respecto.

Abrazo entrañable, amigo de Agua, mi querido Travis